
Volumen
18 Suplemento 1 2006
Indice
Dr. Gustavo González Cordero Dr. Anselmo Garza Hinojosa
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Las técnicas mínimamente invasivas de laparoscopía, han llegado a ser de rutina en muchos procedimientos quirúrgicos en la población pediátrica. La laparoscopía en niños, ahora es bien aceptada y utilizada para problemas complejos. Además de los problemas de base que presenten, el anestesiólogo y el cirujano pediatra tienen que tratar con pacientes, desde el recién nacido que pesa sólo unos cientos de gramos, hasta el adolescente que puede pesar más de 100 kg. Mientras más experiencia y confianza se gana con la laparoscopía, este procedimiento se convierte en un poderoso instrumento en el tratamiento de los niños, lo cual nos lleva a tener pacientes con menos días de internamiento, y menos dolor postoperatorio. Aún con todas las maravillas que tiene esta técnica quirúrgica, el paciente no está exento de complicaciones, principalmente las relacionadas con el neumoperitoneo. Se revisan las alteraciones fisiológicas que produce el neumoperitoneo, para poder prevenir cualquier complicación que se pudiera presentar, su manejo y las condiciones que necesita cada paciente para llevar la cirugía a buen término.
Palabras clave: Anestesia, laparoscopía, niños.
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The minimum invasive techniques for laparoscopy have come to be routine in many surgical procedures in the pediatric population. Laparoscopy in children is now well accepted and utilized to solve complex problems. Besides the usual challenge of pediatric surgery and anesthesia, anaesthesiologist and pediatric surgeons performing laparoscopic procedures have to deal with newborns to adolescent patients who weight from few grams to more than 100 kilos. As we gain experience and confidence with laparoscopy, this procedure becomes a powerful instrument in the management of children. This technique can be done as an ambulatory procedure, with less hospital time, as well as less o minor postoperative pain. Patient complications are seldom and usually related to pneumoperitoneum. The purpose of this article is to review the physiological alterations due to the pneumoperitoneum, as well as to look at the proper anesthesia management to avoid complications.
Key words: Anesthesia, laparoscopy, children.
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La cirugía laparoscópica en pediatría es un área de
la cirugía y la anestesia relativamente nueva. El primer reporte a nivel
mundial fue realizado por Gans1 en 1971. En México la primer publicación
sobre este tema apareció en 2001, cuando Granados y su grupo publicaron el
primer reporte titulado Colelitiasis en pacientes pediátricos y
adolescentes y su tratamiento: Reporte de dos centros hospitalarios de tercer
nivel, en la Revista Mexicana de Cirugía Endoscópica.2 El papel del anestesiólogo en la cirugía laparoscópica es de vital importancia,
ya que nunca se deberá realizar una cirugía de este tipo si no se tiene
experiencia en cirugías de mínimo acceso. Incisiones menores, menos dolor
postoperatorio, menor estancia hospitalaria, rápida incorporación a actividades
cotidianas son las ventajas de la cirugía laparoscópica.3 Como
contrapeso se tienen las desventajas como: limitación de espacio, la visión
endoscópica, dificultad en la manipulación y la sutura, mayor tiempo quirúrgico
y complicaciones hemodinámicas y respiratorias producidas por el neumoperitoneo.
La curva de aprendizaje es un factor que aumenta la morbilidad, a mayor
experiencia más rápida y con menos complicaciones será la cirugía. La
laparoscopía es técnicamente más exigente, además de que se necesita contar con
la tecnología, lo cual tiene limitantes económicas.
El concepto de cirugía de
invasión mínima es que el tamaño de la
agresión quirúrgica tiene una correlación directa con la respuesta metabólica y
endocrina al trauma. Estudios actuales concluyen que, incluso en pacientes ASA IV, hay una
disminución estadísticamente significativa de las complicaciones
postoperatorias y de la estancia media hospitalaria.4,5
Para realizar una cirugía laparoscópica se necesita
un espacio potencial para trabajar, el cual se consigue con la ayuda del
neumoperitoneo con bióxido de carbono. En los niños menores de 2 años se
recomienda el abordaje abierto con la técnica de Hasson (Figuras 1,2).
.
Figura 1. La técnica de Hasson sin neumoperitoneo
Fig. 2. Técnica cerrada con neumoperitoneo
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La
insuflación en ambas técnicas laparoscópicas causa un incremento de la presión
intraabdominal (PIA). Estudios durante el cierre de defectos de la pared
abdominal congénitos como la gastrosquisis y el onfalocele, han demostrado que
el aumento de la PIA puede causar disminución del retorno venoso, de la
perfusión renal, bajar el flujo esplácnico y aumentar las presiones en la vía
aérea. Además, la distensión abdominal puede
causar anomalías de la función pulmonar tales como disminución de la capacidad
residual funcional, colapso alveolar, y mezcla intrapulmonar de sangre no
oxigenada (cortocircuito). Se incrementa la postcarga cardiaca, un efecto que
puede ser magnificado por la hipovolemia. También puede existir una
disminución significativa del gasto cardiaco y una disminución del aporte de oxígeno
miocárdico.6 Otras
modificaciones hemodinámicas que se presentan durante la cirugía laparoscópica
son:
Nosotros generalmente
permitimos la insuflación de un niño de 3 kg con 10 mmHg de PIA, y en un niño
de 70 kg con una presión máxima de 15 mmHg. El neumoperitoneo a 10 mmHg produce
aumento del volumen telediastólico y telesistólico del ventrículo izquierdo y
aumento de la postcarga y precarga.
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La afección renal durante la
cirugía laparoscópica se manifiesta por: disminución del flujo arterial renal,
disminución del flujo de la vena renal, baja del gasto urinario, aumento de la creatinina sérica. La disminución de la perfusión de la corteza renal es reversible cuando se elimina
el neumoperitoneo. También se produce un aumento de la hormona adrenocorticotrópica (ADH).11
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El neumoperitoneo y la posición de Trendelemburg
aumentan la presión intraocular. Hay que actuar con precaución en pacientes afectos de glaucoma
o niños con heridas en ojo.12 También
se produce incremento de la presión intracraneal. En pacientes con traumatismo
craneoencefálico o lesiones ocupantes intracraneales puede haber un aumento dramático de la presión
intracraneal, sobre todo si se asocia a una disminución de la presión arterial con disminución de la presión de perfusión cerebral.13 Los efectos del neumoperitoneo son más marcados cuando la cavidad abdominal es pequeña. La distensión
abdominal es pobremente tolerada por los niños.
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Helio. Poco soluble, con alto riesgo de embolismo aéreo y de neumotórax. Está contraindicado
en insuflación extraperitoneal. Produce mínimas alteraciones fisiológicas y es
una alternativa en pacientes en que se deba evitar la estimulación simpática
como aquellos casos con feocromocitoma, isquemia.14
Óxido nitroso (N2O). Popular
entre algunos laparoscopistas porque hay
menos efectos colaterales que con el CO2. El N2O permite la
combustión: se puede liberar gas metano dentro de la cavidad peritoneal después
de una lesión intestinal. Al usar el cauterio monopolar durante la laparoscopía
puede haber una explosión.
Bióxido de carbono. El CO2 es el gas más empleado
y también el más seguro. Cumple los requisitos para el gas ideal. No es tóxico,
tiene una gran difusión transperitoneal a sangre. Es necesario incrementar la vigilancia que los
efectos intrínsecos de la insuflación del bióxido de carbono pueden causar en
la cavidad abdominal del niño. El bióxido de
carbono es absorbido por la superficie del diafragma y puede causar
hipercapnia, con acidosis respiratoria. Este efecto es controlado por el
anestesiólogo incrementando la ventilación minuto de
Al aumentar el espacio muerto, o disminuyendo la capacidad funcional residual
causada por la posición de Trendelemburg, y por el incremento de la administración
de agentes anestésicos volátiles se puede incrementar este problema. Los niños
de alto riesgo, donde este efecto se puede potenciar por condiciones cardio
respiratorias alteradas preexistentes, pueden causar incremento del espacio
muerto, disminución de la distensibilidad pulmonar, e incremento de la presión
de la arteria pulmonar. Se cree que el bióxido de carbono se acumula principalmente
en la sangre y los alvéolos debido a que están disminuidos los componentes
musculares que actúan como amortiguadores para el exceso de gas presente en el
niño.
La
cavidad abdominal contiene líquido y la insuflación de CO2 inicia una reacción
química: CO2 + H2O = H2CO3. Este se disocia en HCO3- + H+ (ácido carbónico). Esta reacción se favorece por la presencia
de anhidrasa carbónica en la porción distal del intestino delgado. Esta
acidificación del líquido peritoneal es constante durante la operación y es
responsable del dolor postquirúrgico. Este ácido carbónico, al absorberse por
los linfáticos producen dolor referido al hombro. Siempre hay un pequeño riesgo de arritmia ventricular con la insuflación
de bióxido de carbono en el niño.15
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La tabla 1 muestra las indicaciones aceptadas para procedimientos de cirugía laparoscópica en la edad pediátrica.16
Tabla 1. Indicaciones comunes de cirugía laparoscópica en pediatría |
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Exploración de testículos no palpables |
Quiste renal |
Descenso de testículos abdominales |
Nefrectomías |
Extracción de testículos anormales |
Ureterolitotomías |
Evaluación de enfermedad ovárica |
Colecistectomía |
Tratamiento quirúrgico de quistes benignos del ovario |
Operación antirreflujo (funduplicación)26 |
Quiste del uraco |
Operación de Hirschprung |
Valoración urológica |
Extirpación de riñones no funcionantes |
Malformaciones complejas |
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Son indicaciones dudosas, ya que se obtienen los
mismos resultados con la cirugía abierta: reparación de hernias, piloroplastía,
apendicectomía (es una indicación dudosa debido a la posibilidad de diseminación
de la infección, es más complicada en los pacientes obesos, y el apéndice
retrocecal implica mayor grado de dificultad,17 reconstrucción de vías urinarias (son cirugías de muy larga duración). Algunas
contraindicaciones para realizar cirugía laparoscópica durante la edad
pediátrica son: historia de enfermedad cardiovascular severa, coagulopatía
imposible de corregir, prematurez, abdomen distendido con aire o ascitis, obstrucción
intestinal y múltiples bridas abdominales por cirugías previas,18 compromiso hemodinámico
grave, hipertensión intracraneal, y sepsis de origen peritoneal.
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El anestesiólogo que maneja
este tipo de pacientes debe estar familiarizado con las complicaciones
potenciales de la cirugía laparoscópica ya que solo así puede establecer un
plan que las evite, o hacer un diagnóstico precoz con un manejo oportuno.
Hemorragia cerebral. En neonatos y niños pequeños puede presentarse hemorragia cerebral si hay
variaciones importantes en la presión intracraneal. Por lo que debe limitarse
la PIA, para evitar un aumento de la presión de perfusión cerebral.
Embolismo gaseoso masivo. Es excepcional y es debido a punción vascular por el trócar. La
laparoscopía es muy segura en este aspecto en los niños. Si se
presenta embolismo gaseoso se produce un cambio dramático en ETCO2.19 El
manejo de esta complicación se muestra en la tabla 2.
| Tabla 2. Tratamiento de embolismo gaseoso masivo durante laparoscopía |
Detener la insuflación |
Libere el neumoperitoneo |
Paciente cabeza abajo y lateral |
Cerrar el N2O, administrar O2 100% |
Hiperventilación |
PVC: Aspirar gas (diagnóstico) |
RCP si es necesario |
O2 hiperbárico si se sospecha embolismo cerebral |
Reflejo vagal. Puede presentarse por la distensión abdominal que produce el neumoperitoneo,
o por tracciones mesentéricas. Estas pueden inducir un reflejo vagal con
bradicardia tan severa que lleve al paro cardiaco, especialmente si la profundidad anestésica no
es la adecuada. Esto no se observa con el uso de insufladores modernos. Administrar un
agente vagolítico antes de la inducción, o cuando hay un reflejo vagal con
bradicardia tan severa que pudiera llevar al paro cardiaco.
Reflujo gástrico. El neumoperitoneo
junto con la posición de Trendelemburg aumentan la PIA. Esto trae como consecuencia reflujo del contenido gástrico.
Hipotermia. La baja de la temperatura
corporal está favorecida por la anestesia general más la insuflación de gas frío. El CO2
insuflado esta a 4°C por lo que la temperatura desciende 0.4°C por cada
Náusea y vómito. Se debe a falla
en la evacuación completa del neumoperitoneo. Se recomienda sonda nasogástrica
para descomprimir el estómago, y dar un antiemético como medicación
preanestésica. Evitar usar N2O. Se presenta tres veces más frecuente que en la cirugía por laparotomía.
Afecta más a pacientes mujeres obesas. La intensidad decrece durante las primeras horas
y es mínima al finalizar el primer día del postoperatorio. La
administración de antieméticos tipo metoclopropamida u ondansetron en el preoperatorio o antes de finalizar la
intervención parece eficaz. La dexametasona ha demostrado ser un
buen antiemético.
Enfisema subcutáneo. La disección de
C02 de la cavidad peritoneal al tejido subcutáneo se debe a una mala técnica de
inserción del trocar.
Perforación de víscera hueca. Si la
perforación es a nivel del estómago, se observa eructo intenso y continuo. Si es en un asa
intestinal hay distensión abdominal, que no coincide con la cantidad de litros
de gas insuflados por el equipo. También hay sangrado e hipotensión arterial.
Neumotórax. Con frecuencia aparece durante
la reparación de hernia hiatal. Se abren conductos embrionarios pleuroperitoneales. Hay una rápida absorción de CO2, aumenta la PaCO2 y el CO2 tele espiratorio. Generalmente
se absorbe rápido (15-30 minutos). Esto favorece la predisposición a complicaciones
respiratorias.
Afección sobre la función renal. Disminución de flujo arterial renal, disminución
del flujo de la vena renal, baja del
gasto urinario, aumento de creatinina sérica. La disminución de la perfusión de la corteza renal es reversible cuando se elimina
el neumoperitoneo. También se produce un aumento de ADH.
Acidosis. Respiratoria por
absorción transperitoneal de CO2, y metabólica por hipoperfusión tisular que lleva a un aumento de
lactato.
Dolor. El dolor postoperatorio
está relacionado con la irritación peritoneal. Es mínimo comparado con la laparotomía a las 48 horas. Es sensible a los analgésicos
antiinflamatorios no esteroideos ya que se origina por inflamación de la serosa peritoneal. Los
dolores escapulares derechos son frecuentes por tracción del hígado sobre los
ligamentos freno hepáticos y su efecto sobre el nervio frénico. Se debe extraer el máximo
de CO2 tras la operación pues es el causante del dolor. Se ha propuesto el uso de
anestésicos locales en la cúpula diafragmática pero su eficacia es
polémica. La analgesia debe actuar en
toda la zona afectada por el neumoperitoneo. Es muy importante mantener la
relajación muscular durante todo el procedimiento quirúrgico para que el
cirujano tenga buena visión, esto ayudará a hacer el procedimiento más corto.
La presión de insuflación ideal no debe ser mayor a 8 mm Hg,
esto no aumenta la PIA y da buenas condiciones
para la instrumentación quirúrgica. Los parámetros hemodinámicos no se alteran cuando la
presión de insuflación de CO2 se mantiene en 8 mm Hg y la inclinación de
la mesa de operaciones no excede los 15
grados.
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Evaluación preoperatoria. Es conveniente
revisar y completar de ser necesario la historia
clínica de cada paciente. Se debe preparar tanto al paciente como a los padres. En anestesia pediátrica se
atiende tanto a la familia como al paciente ya que se alivia el temor de los padres y de los niños como se
ha mencionado en otros artículos de este suplemento. También hay que
tranquilizar a los hermanos: “Voy a hacer todo lo posible para que no tengas
dolor, pero puede haber algo de malestar cuando despiertes”. Se deberá atender
especialmente problemas físicos que puedan producir
riesgos.
La obesidad no es contraindicación, pero se
considera condición especial,22 al igual que la fibrosis quística y las distrofias
musculares. Se debe hablar con el cirujano para valorar la relación de
riesgo-beneficio. En los pacientes con cardiopatías la insuflación del gas, el
aumento de la PIA y la absorción del CO2 que atraviesa la superficie
peritoneal, pueden producir efectos cardiovasculares importantes, que se hacen
más notorios en este grupo de pacientes. En los adultos la monitorización del gasto
cardiaco es fácil con el catéter de Swan Ganz, pero en niños se dificulta a
causa de limitaciones en el tamaño (peso mayor
Medicación preoperatoria. Midazolam oral 0.5
mg/kg, 20 minutos antes del procedimiento. Excelente ansiolítico, facilita la
separación del paciente de sus padres y favorece una inducción inhalatoria más
tranquila. Antagonistas H2 (ranitidina), antieméticos (ondansetron), anticolinérgicos
como la atropina o glicopirrolato para disminuir secreciones de la vía aérea y
prevenir el reflejo vagal producido por el neumoperitoneo.
Monitorización de rutina.23 El electrocardiograma permite detectar rápidamente las alteraciones
del ritmo cardiaco. La aparición de un microvoltaje brusco pude reflejar enfisema subcutáneo
o neumomediastino.24 La presión arterial no
invasiva está justificada ya que variaciones cíclicas podrían ser indicativas de
disminución de la precarga. SO2, el control de la oxigenación con
pulsioximetría es obligatorio así como la monitorización de la presión intraabdominal. El
insuflador debe estar provisto de una regulación automática. También se debe de monitorizar la
temperatura, recuerde que el CO2 está a 4°C por lo que es conveniente controlar
y mantener la temperatura del paciente. La capnografía es mandatoria, no se
puede realizar una laparoscopía sin monitorizar la curva y los valores absolutos de la presión
telespiratoria de CO2.25 La NOM 10.7.3 dice
que en el caso de cirugía laparoscópica será indispensable contar con
capnometría y capnografía.(Norma Oficial Mexicana NOM-170-SSA1-1998, para la práctica
de la anestesiología). Cualquier modificación de la capnografía es signo de
complicación: una elevación rápida de algunos milímetros que después de unos minutos vuelve
a la normalidad pude ser signo de embolias gaseosas mínimas de
CO2. Un aumento más progresivo y duradero refleja difusión extraperitoneal (preperitoneal, subcutánea,
retroperitoneal, mediastínica). Cualquier alteración circulatoria disminuirá la espiración
de CO2. Una disminución rápida de la Pet CO2 pude significar un descenso del gasto
cardiaco o del retorno venoso, u obliteración de la arteria
pulmonar.26 Monitoreo de relajación muscular y de presión
de la vía aérea son convenientes. La PVC es difícil de medir debido a los cambios de posición y al aumento de
presiones intratorácicas. La colocación de un catéter de Swan Ganz es deseable en pacientes con
patología cardiovascular asociada. El doppler esofágico y el
ecocardiograma transesofágico son técnicas caras y poco implantadas,
pero en el futuro jugarán un papel importante en el monitoreo transanestésico de estos
niños.
Técnica anestésica. En los niños es
mandatario iniciar con anestesia general. La intubación traqueal
y la ventilación controlada deben ser la norma debido a las
repercusiones ventilatorias y el riesgo de regurgitación. La relajación muscular deberá ser profunda y estable,
esto facilita la visualización quirúrgica, disminuye las presiones
intraperitoneales y evita movimientos intempestivos del diafragma. La
punción que origina la insuflación inicial con la aguja de Veress debe
realizarse con el paciente relajado. La insuflación será progresiva para
evitar reacciones vagales. Estudios en adultos muestran que no hay aumento en
la incidencia de aspiración con el uso de máscara laríngea. Se debe tener
presente que en los niños menores de 5 años, generalmente se usan tubos
endotraqueales sin globo, lo cual no asegura completa protección al riesgo de
aspiración. La máscara laríngea en cirugía laparoscópica en niños no se usa de
rutina, sin embargo es útil en pacientes asmáticos. Es obligatoria la ventilación
controlada, y es mejor trabajar con volúmenes no demasiado altos y mayor
frecuencia respiratoria. PEEP de
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En el postoperatorio inmediato se deberá valorar el gasto urinario, administrar oxígeno con mascarilla facial, facilitar la movilización temprana e incentivar la espirometría y la fisioterapia en tórax. Evitar náuseas o vómito con ondasentrón intravenoso 0.15 mg/Kg, analgesia con analgésicos antiinflamatorios no esteroideos durante primeras 12 horas, como por ejemplo ketorolaco 1 mg/kg, adicionado de un opioide intravenoso como la nalbufina. La analgesia caudal es adecuada.
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Los pacientes pediátricos se
pueden manejar con técnicas de cirugía laparoscópica. Es prudente seguir las
siguientes recomendaciones: todos los pacientes deberán tener el estómago e
intestino vacío. En caso de daño de víscera hueca hay menos riesgo de
contaminación. Una buena relajación muscular reduce la PIA requerida para
trabajar en la cavidad abdominal. Evitar inflar el estómago durante la
ventilación con mascarilla facial ya que se incrementa el riesgo de lesión
gástrica al insertar el trocar o en la instrumentación. El estómago distendido
entorpece la visibilidad de las vías biliares, coloque una sonda nasogástrica u
orogástrica. La intubación traqueal y la ventilación con presión positiva deberá ser usada de rutina. Se asegura la protección de la
vía aérea y el control de la ventilación para evitar la hipercarbia. Ventilación
con mayor volumen corriente (12-15 mL/kg). Previene atelectasias e hipoxia,
mejora la ventilación alveolar y mejora la eliminación de CO2. Humidificar la
vía aérea. Proteger contra hipotermia no intencional. Las cirugías
laparoscópicas generalmente duran más tiempo que las abiertas. Evitar la
sedación excesiva. Deben estar presentes los reflejos de la vía aérea. Más
incidencia de vómitos y regurgitación. Monitoreo de CO2 telespiratorio
(capnografía), para ajustar la ventilación y mantener normal la concentración
de CO2 y O2. Monitor o manómetro de presión de la vía aérea obligado en
pacientes anestesiados que están con ventilación a presión positiva
La laparoscopía en general y
la laparoscopía pediátrica siguen avanzando a grandes pasos, debido a la
rapidez con que se genera nueva tecnología. Recientemente se han estado
haciendo laparoscopías pediátricas asistidas por robot, con buenos resultados.27
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