
Volumen
18 Suplemento 1 2006
Indice
Dra. Belén de José María Dr. Luc Tielens |
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Recientes avances se han centrado sobre la estimulación de los nervios periféricos para su localización, evitando con ello la punción arterial no intencionada, o evitando la parestesia tradicional que se hace en estos casos. En el paciente pediátrico la profundidad y la angulación de los nervios dependen de la edad y del desarrollo del niño. El uso del estimulador de nervios periféricos puede mejorar, tanto la práctica regular del anestesiólogo, como del uso ocasional del bloqueo de nervios periféricos, y disminuir el riego teórico de daño a nervios periféricos. Avances recientes en tecnología de ultrasonido han mostrado su utilidad en imágenes de nervios, ya que la mayoría de los nervios tienen una envoltura delgada visible al ultrasonido, que le permiten al anestesiólogo conocer su trayecto. Varios investigadores han reportado en el adulto imágenes satisfactorias de nervios periféricos, rodeados de una capa altamente ecográfica. En contraste con el niño en donde existe una excelente visibilidad de nervios periféricos, sugiriendo un beneficio clínico adicional para usar el ultrasonido como una guía en el bloqueo de trayectos nerviosos, para anestesia o analgesia. Las técnicas de bloqueo de nervios periféricos en el paciente pediátrico con ayuda del ultrasonido, pueden además de mejorar la calidad de la anestesia, ser más seguras y disminuir los volúmenes de anestésico local administrado, evitando así el daño a estructuras vasculares y observando la difusión directa del anestésico local sobre el nervio.
Palabras clave: bloqueos periféricos, pediatría, neuroestimulación, ultrasonido
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Recent improvements have centered on the use of the peripheral nerve stimulator to localize nerves accurately, while avoiding deliberate arterial puncture or the eliciting of paresthesia. In pediatric patients where anatomic distance depths and angles depend on the age and development of the child, ultrasound guidance is like to prove beneficial practically. The use of peripheral nerves stimulator can improve success rates for both; regular practitioners of regional anesthesia and the occasional user, combined with a reduced theoretical risk of nerve damage. Recent advances in ultrasound technology have enabled direct imaging of nerves. Most nerves have a fascicular appearance with hypoechoic fascicles surrounded by hyperechoic connective tissue. Several investigators have reported satisfactory imaging of the adult peripheral nerves in the thing, where the nerve has a round or oval appearance. In contrast, excellent nerve visibility is anticipated in pediatric patients, suggesting a reliable clinical benefit to the use of ultrasound to guide in the peripheral nerves. Ultrasound guided technique may improve the success and safety of the peripheral nerves blocks in multiple ways, including decreasing the volume of local anesthetics to be injected, assisting in avoiding vascular structures and allowing direct observation of the spread of local anesthetic around neural targets.
Key words: peripheral nerve blocks, pediatrics, neurostimulator, ultrasound guidance
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Hoy
en día la mayoría de los anestesiólogos
pediátricos están de acuerdo que las técnicas loco regionales en pediatría se suelen
realizar bajo sedación profunda o anestesia general suave (sin relajante
muscular).1,2 La pieza clave para conseguir el éxito de un
bloqueo anestésico regional es asegurar la distribución óptima del anestésico
local alrededor de las estructuras nerviosas. Para la localización de los plexos (braquial y lumbosacro), ya no se deben buscar parestesias como se
hacía antaño, sino que se utiliza la neuroestimulación, siendo el mapeo previo con
estimulación eléctrica cutánea de gran utilidad en el paciente pediátrico.3 Además, las últimas tendencias en anestesia
regional aconsejan utilizar la ecografía de alta frecuencia como método guía de
los bloqueos, no sólo para localizar los plexos braquial o lumbosacro sino
también para localizar otros nervios periféricos.4,5
En este artículo se revisan las principales peculiaridades
de la neuroestimulación en pediatría, se introducen algunos breves conceptos de
ecografía en anestesia regional y se repasaran los bloqueos periféricos más
frecuentes a nivel de miembro superior, inferior y tronco propios de la edad
pediátrica.
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En pediatría se recomienda trabajar con estímulos de
100 seg., a 2Hz e intensidades bajas. Se inicia la búsqueda de la respuesta
motora con una intensidad de 0.8 mA y una vez localizada, se disminuye la
intensidad a 0.4-0.5 mA, comprobando que persiste la respuesta deseada y
administrando en este momento el anestésico local. Tras la inyección de 1mL de
anestésico la respuesta motora desaparece, no por efecto del anestésico local
sino por un cambio en la conductancia,6 pero si se aumenta entonces
la intensidad a 0.6-0.7 mA, reaparece la contracción muscular y con ello se
confirma la correcta localización de la aguja (efecto Raj). Se administra
entonces el resto de anestésico local, pudiendo desconectar el
neuroestimulador. La administración del anestésico local debe hacerse
lentamente y tras una prueba de aspiración negativa.
En los últimos años se han publicado trabajos que
demuestran que la inyección intraneural accidental del anestésico local se
asocia a un mayor riesgo de lesión neurológica que la inyección perineural.7 Algunos trabajos experimentales más recientes8 muestran como la
intensidad de la neuroestimulación no es un parámetro suficientemente sensible
para descartar la inyección intraneural y parece ser que controlar la presión
de inyección es el mejor método para intentar evitarla. Por ello, aunque en la actualidad
aún se recomienda no utilizar intensidades de neuroestimulación demasiado bajas
(nos acercarían demasiado al nervio), el principal control para evitar la
localización intraneural de la aguja será inyectar el anestésico local
lentamente evitando una resistencia a la inyección demasiado alta. Con el fin de disminuir la posible morbilidad
asociada a las técnicas regionales, también se está investigando para describir
la apariencia ecográfica de una inyección intraneural.9 La aguja de
neuroestimulación utilizada habitualmente en pediatría es una aguja de bloqueo
nervioso aislada, con bisel a 45 grados, siendo para el bloqueo de plexo
braquial de calibre 23G y 25-35 mm de longitud y para el plexo lumbosacro de
22G y 50-100 mm de longitud.
El
resto de componentes del neuroestimulador se utilizan igual que en el adulto. La respuesta motora obtenida, al igual que en el
adulto, varía según el nervio estimulado. Sin embargo, a diferencia del
paciente adulto, en el niño no siempre resulta fácil la neuroestimulación de un
ramo nervioso aislado y a menudo se obtienen respuestas combinadas. De forma
simplificada, la neuroestimulación en el miembro superior produce:
·
Nervio axilar: abducción
del brazo
·
Nervio musculocutáneo:
flexión del codo con supinación
·
Nervio mediano: flexión
de la muñeca y dedos y pronación del brazo
·
Nervio radial: extensión
de la muñeca y de los dedos y supinación del antebrazo
·
Nervio cubital: flexión
4º-5º dedos, aducción y abducción de los dedos, aducción y flexión del pulgar y
flexión cubital de la muñeca
·
La neuroestimulación en
el miembro inferior produce:
·
Nervio femoral:
contracción del músculo cuadriceps
·
Nervio ciático:
principalmente igual a la respuesta del nervio tibial pues es su mayor
componente
·
Nervio tibial: flexión
dorsal del pie
·
Nervio peroneo común:
flexión plantar del pie
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El
uso de la ecografía10 para localizar y bloquear nervios periféricos
ofrece varios beneficios clínicos potenciales pues facilita la localización de
los nervios, mejora la calidad del bloqueo y disminuye las complicaciones
asociadas tales como la punción vascular o pleural inadvertidas. Sin embargo,
la técnica de bloqueo nervioso guiado por ecografía requiere una inversión
inicial de dinero para comprar el equipo y, aunque no es difícil de aprender,
inicialmente requiere invertir un tiempo para entrenamiento. Se deben adquirir
algunas habilidades nuevas como son la interpretación de las imágenes
ecográficas, el mapeo ecográfico de los nervios y la coordinación manual-visual
para alinear la aguja con el haz de ultrasonidos. Actualmente se está
utilizando en los bloqueos de plexo, en algunos bloqueos periféricos y en los
bloqueos neuroaxiales pediátricos.
Los
nervios periféricos pueden tener una apariencia ecográfica relativamente hipo o
hiperecoica (Figura 1), dependiendo del tamaño del nervio, de la frecuencia de
ultrasonidos y del ángulo del haz de ultrasonidos empleados. En los cortes
transversales, los nervios se visualizan como áreas redondas u ovales hipoecoicas
en un fondo relativamente hiperecoico. Estas estructuras hiperecoicas son los
fascículos de los nervios, y las zonas hipoecoicas representan el tejido
conectivo entre las estructuras neurales. En un eje longitudinal, los nervios
se visualizan como una banda caracterizada por múltiples líneas hipoecoicas discontinuas
separadas por líneas hiperecoicas (patrón fascicular). La ecogenicidad de los
nervios sólo puede ser captada si el haz de ultrasonidos se dirige totalmente
perpendicular al eje del nervio.
Para
visualizar nervios con ecografía se requieren transductores de alta frecuencia
de ultrasonidos. Sin embargo, cuanto mayor es la frecuencia, menor es la
profundidad de penetración, por lo que se deben optimizar las variables
ajustables en cada bloqueo y para cada paciente. En niños la mayoría de los
bloqueos de plexo se realizan utilizando frecuencias de 10-14 MHz, transductores
lineales o en “palo de hockey” y con una zona focal de 3 cm o menos de
profundidad.

Figura 1. Ultrasonografía de un nervio periférico (nervio mediano) con zonas hipoecoica e hiperecoica.
La
identificación de la aguja de bloqueo sólo es posible cuando la aguja cruza el
nivel ultrasonográfico del transductor: es una estructura hiperecoica que
genera una sombra acústica posterior. La aguja puede colocarse de forma
longitudinal al eje del transductor (Figura 2) y este se visualizará toda la
aguja y su punta, pero sólo cuando el haz de ultrasonidos y la aguja estén
exactamente alineados. La aguja también puede colocarse en un eje transverso
con el transductor (Figura 3), el cual se visualizará como un punto hiperecoico
que, aunque no necesariamente corresponderá al extremo de la aguja (que puede
localizarse más profunda), es más fácil de colocar la aguja y el transductor
exactamente a 90º de ángulo. Habitualmente se utilizan las mismas agujas
aisladas de punta roma de bloqueo de plexo nervioso.
Aunque
algunos grupos sugieren que la ecografía debe sustituir totalmente a la
neuroestimulación, en nuestra opinión, al menos durante la fase de la curva de
aprendizaje del uso de la ecografía, el hecho de comprobar la localización de
la aguja con el neuroestimulador puede ser aconsejable y aumenta la confianza
personal durante el aprendizaje de la técnica.

Figura 2. Aguja en forma longitudinal al eje del transductor

Figura 3. Aguja en forma transversa al eje del transductor
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Recuerdo anatómico
del plexo braquial.
El plexo braquial se forma por la unión de los ramos
ventrales de los nervios espinales de C5 a T1.11 El ramo
ventral de C4 habitualmente da un ramo que se une a C5, y el ramo ventral de T1
generalmente recibe también un ramo de T2. Estos ramos ventrales son las raíces
del plexo braquial a nivel vertebral y en el cuello (entre los músculos
escaleno anterior y medio) se unen para formar los troncos. El tronco superior
se forma por la unión de C5 y C6 y el tronco inferior se forma por la unión de
C8 y T1, el ramo ventral de C7 forma el tronco medio. Estos tres troncos se
dirigen desde el cuello en forma oblicua, en dirección inferior y lateral, y
están en estrecha relación con la arteria subclavia. Los tres troncos quedan
posteriores y laterales a la arteria. A este nivel, el tronco inferior está en
relación con la cúpula pleural. Inmediatamente prosiguen por la cara superior
de la primera costilla. En el espacio comprendido entre la clavícula y la
primera costilla, a nivel del borde externo de ésta, los troncos se dividen cada
uno de ellos en una división anterior y una posterior. Las divisiones se
fusionan de inmediato y forman los fascículos. Estos fascículos pasan por
debajo del tercio medio de la clavícula y se colocan alrededor de la arteria
axilar, y reciben su nombre por su relación con ésta. La división anterior de los troncos superior
y medio se unen para formar el fascículo lateral (lateral a la arteria axilar).
La división anterior del tronco inferior forma el fascículo medial (medial a la
arteria axilar). Las divisiones posteriores de los tres troncos se unen para
formar el fascículo posterior (posterior a la arteria axilar). Los fascículos
contribuirán a formar los ramos terminales de la siguiente forma:
·
Fascículo lateral: dará
lugar al nervio musculocutáneo y contribuye a formar el componente lateral del
nervio mediano
·
Fascículo medial:
formará el componente medial del nervio mediano, la totalidad del nervio
cubital y más caudalmente dará lugar a los nervios cutáneos mediales del brazo
y antebrazo
·
Fascículo posterior:
dará lugar al nervio axilar (cefálico) y al nervio radial.
·
Los fascículos cursan
desde el tercio medio de la clavícula hacia el brazo pasando profundos al
músculo subclavio y músculo pectoral menor. Cerca del borde lateral del músculo
pectoral menor, empiezan a formarse los ramos terminales del plexo braquial: a
nivel de la apófisis coracoides, el nervio axilar y el nervio musculocutáneo
abandonan el plexo.
·
En la base de la cavidad
axilar los ramos terminales se relacionan con la arteria axilar de la siguiente
forma:
·
Nervios anteriores a la arteria axilar:
o
Nervio musculocutáneo (superior a la arteria)
o
Nervio mediano (anterior a la arteria)
o
Nervio cubital y nervios cutáneos mediales
(inferiores a la arteria)
·
Nervios posteriores a la arteria axilar:
o
Nervio axilar (superior)
o
Nervio radial (inferior)
El plexo braquial está envuelto por una vaina
aponeurótica que es la prolongación de la fascia cervical profunda y que se
extiende desde el origen del plexo hasta los fascículos o los ramos terminales.
Esta fascia puede identificarse hasta la mitad del brazo y en ocasiones, en los
niños, incluso hasta el codo. El espacio perineural, que está limitado por esta
fascia, no está totalmente abierto, sino que tiene compartimentos
longitudinales, que en ocasiones puede limitar la dispersión circular del
anestésico local (frecuente en el bloqueo axilar en adultos). Estos
compartimentos son más laxos proximalmente (permiten mejor el paso del
anestésico local) y son más estructurados distalmente (limitando más el paso del
anestésico). Además, en la vaina aponeurótica puede existir también, según
algunos autores, un septo transverso, a nivel de la apófisis coracoides de la
escápula, que impide la comunicación del espacio interescalénico con el espacio
axilar.12
Bloqueos
supraclaviculares del plexo braquial.
La
patología del hombro es poco habitual en niños, por lo que los abordajes interescalénico
y supraclavicular del plexo braquial no son utilizados con frecuencia en
pediatría. En la actualidad sólo se deberían realizar estos abordajes bajo
control ecográfico. Para realizar el bloqueo
interescalénico del plexo braquial con ecografía13 el transductor se sitúa en un eje transversal -a
nivel del cartílago cricoides- en la cara lateral del cuello. Las raíces del
plexo braquial se localizan entre los músculos escaleno anterior y medio y se
visualizan como múltiples (de 3 a 5) áreas redondeadas u ovales hipoecoicas que
“caminan a lo largo” del surco interescalénico al mover el transductor en
dirección cráneo-caudal (Figura 4).
Figura 4. Raíces del plexo braquial entre los músculos escaleno anterior y medio.
El bloqueo supraclavicular del plexo braquial se ha realizado en adultos, pero aún no hay publicaciones en pediatría. A este nivel el plexo braquial se visualiza como un conjunto de estructuras hipoecoicas (“racimo de uvas”) en la zona laterosuperior de la arteria subclavia por encima de la primera costilla y la pleura cervical (Figura 5).

Figura 5. Abordaje supraclavicular del plexo braquial. Conjunto de estructuras hipoecoicas (racimo de uvas) por encima de la primera costilla y pleura cervical.
Abordajes
infraclaviculares del plexo braquial.
Hoy en día los
abordajes infraclaviculares del plexo braquial son cada vez más frecuentes pues
se ha visto que disminuyen la incidencia de los síntomas accesorios (síndrome
de Horner, parálisis frénica) y las complicaciones graves (neumotórax, difusión
peridural del anestésico local) de las técnicas supraclaviculares, manteniendo
sin embargo la efectividad del bloqueo. En adultos se han descrito múltiples
abordajes infraclaviculares, todos ellos buscando la imagen especular del plexo
braquial por debajo de la clavícula.
Aunque la primera publicación de un abordaje
infraclavicular del plexo braquial en adultos fue por P. Raj en 197314 la técnica no se hizo popular en aquel entonces. Veinte años después, en 1995,
Kilka y cols.15 describieron el bloqueo infraclavicular vertical
(VIP-Block) y desde entonces, en adultos se han publicado casi tantos abordajes
infraclaviculares como autores que los describen, atendiendo a ligeras
variaciones en el punto de punción o en la dirección de la aguja de bloqueo. Sin
embargo, en pediatría, existen todavía pocas publicaciones de abordajes infraclaviculares
del plexo braquial, tan sólo algunos casos clínicos y tres estudios. El primero
de ellos fue en el año 2003, cuando Fleishman y cols.16 realizaron
un estudio en 40 niños comparando la eficacia del abordaje infraclavicular
lateral vertical con la del bloqueo axilar. Los resultados mostraron mejor
bloqueo motor y sensitivo en el grupo de bloqueo infraclavicular comparado con
el grupo del bloqueo axilar y no hubieron complicaciones. Sin embargo, se ha descrito que la apófisis
coracoides puede ser difícil de palpar en adultos17 y en ocasiones
no es fácil de palpar en niños pequeños bajo anestesia general, puesto que su
desarrollo no se completa hasta los 16 años de edad.18 Basándonos en
la experiencia personal en pacientes adultos y teniendo en cuenta que el
abordaje vertical de Kilka se describe como una técnica segura, eficaz, y muy
fácil de realizar, publicamos el primer estudio utilizando el bloqueo
infraclavicular vertical (VIP Block) en niños.19 Tras la inducción
de la anestesia general sin relajante muscular, el paciente se colocó en decúbito supino, con la cabeza girada hacia el
lado contralateral y el miembro superior en la posición más cómoda para el
niño: brazo en aducción al cuerpo y antebrazo extendido a lo largo del cuerpo o
apoyado en el abdomen. Se utilizaron las referencias anatómicas aconsejadas por
Kilka y cols; se traza una línea desde la fosa yugular al borde ventral del
acromion, y se localiza el punto medio de esta línea a nivel de la clavícula.
El lugar de punción es 0.5-1 cm por debajo de este punto medio clavicular y la
dirección de la aguja es vertical, en
plomada, perpendicular a la mesa quirúrgica. En niños, el plexo a este nivel
suele encontrarse a 0.5-1.5 cm de profundidad según la edad y complexión
física. Para disminuir el riesgo de neumotórax, se aconseja no superar los
2-2.5 cm de profundidad (Figura 6). Una vez localizada la respuesta muscular
distal a nivel de la mano con el neuroestimulador, se administraron 0.5mL/kg de
peso de ropivacaína al 0.5%. Los resultados mostraron que el 85% de los bloqueos
se consiguió realizar por un anestesiólogo adjunto o residente sin experiencia
previa en la técnica al primer o segundo intento y el 15% restante se consiguió
al tercer intento. El tiempo medio de realización del bloqueo fue de tres
minutos, el 98% de los bloqueos fue totalmente efectivo para la cirugía y el
100% de los pacientes despertaron sin dolor al finalizar la cirugía. La
duración del bloqueo motor fue de aproximadamente 6 horas y la del bloqueo
sensitivo fue de 8 horas. No hubo ningún caso de neumotórax y sólo dos pacientes
presentaron un síndrome de Horner (que desapareció al finalizar el efecto del
anestésico local). Por ello en este estudio concluimos que el bloqueo
infraclavicular vertical del plexo braquial en niños es una técnica fácil de
realizar, altamente efectiva y con poco riesgo de complicaciones.

Figura 6. Abordaje infraclavicular del plexo braquial. Punto medio clavicular entre la fosa yugular y el borde ventral del acromion.
En nuestra opinión, el bloqueo infraclavicular vertical
del plexo braquial en niños presenta unas ventajas claras frente a otros
bloqueos: a) Al igual que otras técnicas infraclaviculares, evita los síntomas
accesorios y complicaciones graves de los abordajes supraclaviculares
(parálisis frénica y difusión peridural del anestésico local) y disminuye la
incidencia de neumotórax. b) En este abordaje el plexo braquial se bloquea a
nivel de los fascículos por lo que incluye el bloqueo de los nervios axilar y
musculocutáneo que en ocasiones no se cubren totalmente con los abordajes más
laterales o coracoideos. A nivel de la apófisis coracoides ambos nervios pueden
haber abandonado ya el plexo braquial por lo que los abordajes coracoideos a
menudo pueden comportarse como un bloqueo axilar, no representando entonces
ninguna ventaja. Sin embargo, el bloqueo infraclavicular vertical siempre es un
bloqueo adecuado para la cirugía de todo el miembro superior
(brazo, antebrazo y mano), con muy buena tolerancia del torniquete. c) El
abordaje es muy sencillo de realizar por dos motivos: en primer lugar porque la
dirección de la aguja es perpendicular a la mesa quirúrgica lo que simplifica
mucho la punción y, en segundo lugar, porque las referencias anatómicas son
fáciles de palpar en el niño pequeño aún bajo anestesia general pues son
referencias óseas superficiales. d) Se
realiza con el brazo en una posición cómoda para el paciente, lo que es una
ventaja clara frente a otros abordajes en que la movilización del brazo
fracturado puede producir dolor. Los posibles inconvenientes del bloqueo
infraclavicular vertical del plexo braquial en niños son pocos; en ocasiones se
puede producir bloqueo del ganglio estrellado por difusión supraclavicular del
anestésico local, o puede producirse neumotórax, pero mucho menos frecuente que
en los abordajes supraclaviculares. La posible mayor frecuencia relativa
respecto a los abordajes coracoideos se minimiza, en nuestra opinión, por ser
un abordaje extremadamente fácil de realizar (localización fácil de las
referencias anatómicas y dirección inequívoca de la aguja). Sin embargo, no se
debe ignorar la posibilidad de que aparezca un neumotórax y para disminuir la
incidencia aconsejamos utilizar siempre una técnica cuidadosa sin profundizar
la introducción de la aguja más de 2-2.5 cm (dependiendo de la edad y complexión
del paciente).
Finalmente, el grupo austriaco de Marhofer20 publicó
un estudio de bloqueo vía infraclavicular guiado por ecografía en pediatría.
Este grupo aconseja el uso de la ecografía de plexo en lugar de la
neuroestimulación pues sus resultados muestran una instauración más rápida y
mayor eficacia del bloqueo. Con ecografía, el plexo braquial a nivel
infraclavicular se visualiza como tres estructuras redondeadas hipoecoicas de
localización medial, dorsal y lateral a la arteria axilar. La pleura es fácilmente
identificable como una línea hiperecoica (Figura 7).
En nuestra opinión, si sólo se dispone de neuroestimulación
como método de localización del plexo, creemos que el VIP-Block descrito por
nosotros en pediatría es la técnica infraclavicular de elección, debido a su
facilidad de realización y tasa de éxito. Sin embargo, con el advenimiento
general del uso de la ecografía, el tipo de abordaje infraclavicular quizás
deje de ser tema de discusión, pues el bloqueo se realiza donde mejor se
visualiza el plexo braquial, no siendo tan importante si es a nivel
medio-clavicular o coracoideo.

Figura 7. Abordaje infraclavicular del plexo braquial. La pleura es fácilmente identificable como una línea hiperecoica.
Abordaje axilar del plexo braquial
Abordaje
axilar del plexo braquial
El
bloqueo axilar del plexo braquial está indicado en cirugía del antebrazo y de
la mano, pues bloquea los ramos terminales del plexo.21 El paciente
debe colocarse en decúbito supino con el brazo abducido en ángulo recto con el
cuerpo, el antebrazo flexionado en ángulo recto con el brazo y en supinación.
La punción se realiza en la intersección del músculo pectoral mayor con el
músculo bíceps braquial, con la aguja a 45 grados medial, dorsal y caudal a
nivel del borde superior de la arteria axilar en dirección al punto medio
clavicular (Figura 8). Con neuroestimulación se recomienda buscar la respuesta
de al menos dos nervios (radial y mediano o cubital) para asegurar la eficacia
del bloqueo y cuando el niño es mayor, debido a la existencia de las vainas
aponeuróticas, se debe realizar neuroestimulación de cada nervio Terminal. El
nervio musculocutáneo abandona el paquete vasculonervioso antes de llegar a la
cavidad axilar, por lo que se debe bloquear aparte en el espesor del músculo
coracobraquial para que se tolere bien la colocación del torniquete. La
principal ventaja del abordaje axilar es que no presenta riesgo de lesionar
estructuras importantes y es el abordaje más conocido y con más experiencia en
niños. Tiene sin embargo el inconveniente de que la posición del brazo dolorosa
en las fracturas.

Figura 8. Abordaje del plexo braquial vía axilar. Intersección del músculo pectoral mayor con el músculo bíceps braquial, con aguja a 45 grados, medial, dorsal y caudal, en el borde superior de la arteria axilar.
Con
el uso de la ecografía se ha visto como la localización de los nervios en
relación a la arteria axilar puede variar de acuerdo a la presión ejercida
sobre la arteria, y eso puede ser la causa de la baja tasa de éxito (70-80%)
con las técnicas tradicionales. La localización más frecuente es encontrar el
nervio cubital medial a la arteria, el nervio mediano ligeramente cefálico a la
arteria, y el nervio radial debajo la
arteria. El nervio musculocutáneo abandona la vaina del plexo braquial
cranealmente en la axila y discurre entonces distalmente en el espesor del
músculo coracobraquial.
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Recuerdo anatómico
del plexo lumbosacro
El
plexo lumbar se forma a partir de los ramos espinales L1-L4 y en ocasiones T12
y L5 y el plexo sacro está formado por los ramos de L4-S3. El plexo lumbar da
lugar a los nervios femoral, nervio cutáneo lateral del muslo y nervio obturador.
El plexo sacro da lugar al nervio ciático que en el tercio inferior de la cara
posterior del muslo de divide en nervio tibial anterior y nervio peroneo común.
La anestesia regional completa del miembro inferior requerirá bloquear el plexo
lumbar y el plexo sacro. Esto no es de uso frecuente en pediatría pues se
requeriría gran volumen de anestésico local (con el consiguiente riesgo de
toxicidad) y resulta técnicamente más complejo que un bloqueo caudal. Por lo
habitual se utiliza alguno de los bloqueos del miembro inferior para analgesia
perioperatoria complementaria. Se describen los abordajes utilizados más
frecuentemente en pediatría.
Bloqueo iliofascial
El bloqueo iliofascial en pediatría fue descrito por
Dalens y cols.22 para resolver el problema de que el bloqueo femoral
clásico “tres en uno” tiene solamente un 80% de tasa de éxito. Está indicado
para analgesia complementaria de la cirugía del muslo y la punción se realiza perpendicular
a la piel 0.5-1 cm por debajo de la unión del 1/3 lateral con los 2/3 mediales
de una línea que pasa por el ligamento inguinal. Para este bloqueo no se
requiere utilizar neuroestimulación pero se ha de realizar con una aguja de punta
roma para percibir dos resaltes o “clic”; el primero corresponde a la fascia
lata y el segundo a la fascia ilíaca. Una vez atravesada la fascia ilíaca se
administra 1mL/Kg del anestésico local deseado. La tasa de bloqueo descrita
para cada nervio es según su autor del 100% para el nervio femoral, 90% bloqueo
del nervio cutáneo lateral del muslo y 75% del nervio obturador. Además se
bloquea la rama femoral del nervio genitofemoral en un 60% casos.
Bloqueo del nervio
ciático en el hueco poplíteo
El
nervio ciático en pediatría se suele bloquear con mayor frecuencia a nivel del
hueco poplíteo pues su principal indicación es la analgesia complementaria de
la cirugía de la pierna y del pie.
Las
referencias anatómicas para este abordaje son el triángulo formado por los vientres
del músculo bíceps femoral, por los músculos semitendinoso y semimembranoso y la línea entre cóndilos
femorales. Se traza la bisectriz del triángulo, se divide en tres tercios y se
realiza la punción en un punto 0.5-1
cm lateral a la unión del 1/3 superior con los 2/3 inferiores. Con
neuroestimulación se busca preferentemente la respuesta de flexión dorsal del
pie correspondiente al nervio tibial pues se intenta bloquear el nervio ciático
antes de su división en nervio tibial anterior y nervio peroneo común.23
El
uso de la ecografía a este nivel presenta ventajas: por un lado permite
asegurar que el bloqueo se realiza por encima de la división en nervio tibial y
nervio peroneo común y por otro lado el control ecográfico permite controlar la
dispersión del anestésico local alrededor del nervio durante la inyección, por
lo que es útil para minimizar la dosis de anestésico local inyectado. El abordaje lateral del nervio ciático por
encima del hueco poplíteo y con control ecográfico presenta la ventaja de
poderse realizar con el niño en decúbito supino como se observa en la figura 9.24

Figura 9. Abordaje del nervio ciático en el hueco poplíteo. Abordaje lateral en decúbito supino.
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Bloqueos de la región
inguinal.25
La
región inguinal está inervada por el nervio ilioinguinal, el nervio iliohipogástrico,
por la rama genital del nervio genitofemoral y en ocasiones, en su porción más
superior por alguna rama cutánea de los nervios intercostales T11 y T12. El
nervio iliohipogástrico discurre por el borde lateral del músculo psoas dirigiéndose
hacia delante y hacia abajo, pasa cerca de la espina ilíaca anterosuperior,
perfora el músculo transverso y el músculo oblicuo interno y queda entre el
músculo oblicuo interno y el músculo oblicuo externo. A este nivel da dos
ramas: una cutánea lateral que se dirige a inervar la zona de la piel
posterolateral glútea y una rama cutánea anterior que se dirige hacia la zona
suprapúbica donde atraviesa la aponeurosis del músculo oblicuo externo e inerva
la piel de la zona suprapúbica.
El
nervio ilioinguinal sigue un curso paralelo al nervio iliohipogástrico: a nivel
de la espina iliaca anterosuperior perfora el músculo transverso y desciende
entre el músculo transverso y el músculo oblicuo interno. A nivel inguinal
atraviesa el músculo oblicuo interno (o pasa por debajo de él) y se sitúa en el
conducto inguinal. Sale con el cordón espermático por el anillo inguinal
superficial e inerva en el hombre el
pliegue inguinal, la parte cutánea interna del muslo, la raíz del pene, la
parte superior del escroto y en la mujer inerva los genitales externos.
El
nervio genitofemoral, después de atravesar el músculo psoas, desciende cubierto
por la fascia del músculo psoas y se une a los vasos ilíacos con los que cruza
el ligamento inguinal hasta el triángulo femoral. A este nivel da dos ramas:
una rama femoral que inerva la piel de la zona del triángulo femoral o de
Scarpa y una rama genital que sigue al cordón espermático e inerva en el hombre
el cremáster y la zona inferior del escroto y en la mujer inerva la zona
suprapúbica.
El
bloqueo de los nervios ilioinguinal e iliohipogástrico es una técnica regional
utilizada muy frecuentemente en niños sometidos a cirugía del canal inguinal. La
técnica convencional se realiza percibiendo los resaltes de los músculos de la
pared abdominal con una aguja de punta roma. Técnica clásica: se dibuja la línea
semilunaris para reconocer el inicio del tendón del músculo oblicuo externo; se
traza una línea desde el ombligo hacia la espina ilíaca anterosuperior y el
punto de punción es aproximadamente en el tercio externo de esta línea, a 2-3 cm
de la cresta ilíaca. Se introduce una aguja de bisel corto en un ángulo de 30
grados con respecto a la piel hasta la espina iliaca anterosuperior, hasta
obtener contacto óseo. Se retira unos 2-3 mm para evitar la inyección subperióstica
y se administra la mitad del volumen en retirada y lentamente y deteniéndonos
al llegar a nivel cutáneo. A continuación se cambia la dirección de la aguja y
se dirige hacia el anillo superficial externo: notaremos una primera resistencia
al atravesar la fascia superficial (de Scarpa) y conforme se avanza se notará una
segunda resistencia al atravesar la aponeurosis del músculo oblicuo externo. En
este punto se infiltra el volumen restante. Mediante esta técnica de punción el
nervio genitofemoral no queda bloqueado debido a su posición retroperitoneal,
pero puede hacerlo el cirujano bajo visión directa durante el acto quirúrgico y
así evitar lesiones de las estructuras vasculares próximas. Se utiliza cualquier anestésico local a baja
concentración (lidocaína 1%, mepivacaína 1% o bupivacaína 0.25%) con un volumen
total de 0.5 mL/kg. Sin embargo, esta técnica
clásica tiene sólo una tasa de éxito del 70-80% y aunque son muy poco
frecuentes, pueden aparecer complicaciones. El bloqueo de los nervios
ilioinguinal e iliohipogástrico guiado por ecografía ha sido descrito
recientemente26 utilizando un transductor lineal en palo de hockey
de 10MHz.
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Bloqueo de la vaina
de los rectos.27
La
sensibilidad de la región umbilical y paraumbilical viene dada por los nervios
intercostales T9 a T11. Los nervios intercostales se dirigen desde atrás hacia
la pared anterior del abdomen discurriendo entre el músculo transverso y el
músculo oblicuo interno. Aproximadamente a nivel del borde lateral del músculo recto
del abdomen, los nervios intercostales perforan la hoja posterior de la
aponeurosis del músculo oblicuo interno y quedan justo detrás del músculo recto
(entre el cuerpo muscular y la hoja posterior de su vaina), y luego atraviesan
al músculo recto y la hoja anterior de la vaina hasta la superficie de la pared
abdominal para inervar la piel de alrededor del ombligo. El músculo recto del
abdomen y su vaina se encuentran interrumpidos transversalmente por su cara
anterior por tres inserciones tendinosas (una a nivel de la apófisis xifoides,
otra a nivel del ombligo y otra entre ambas). Estas inserciones no atraviesan
todo el grueso muscular por lo que existe un espacio potencial con comunicación
libre a nivel del vientre posterior del músculo recto y anterior a la hoja
posterior de la vaina del músculo.
El
bloqueo de la vaina de los rectos se basa en depositar suficiente volumen de
anestésico local en este espacio potencial para que se distribuya alcanzando
varios nervios intercostales y está indicado en la cirugía de la región
umbilical.
La
técnica (Figura 10) consta de dos inyecciones, una a cada lado del ombligo, de
0.5 a 1 cm medial a la línea semilunaris con la intención de depositar el
anestésico local entre el músculo y la hoja posterior de su vaina. La aguja se
inserta en la piel de forma perpendicular o a 45 grados hasta atravesar el
tejido celular subcutáneo y quedar encima de la hoja anterior de la vaina. Al
atravesar la hoja anterior de la vaina se nota una resistencia o “clic”, luego
se sigue introduciendo la aguja con presión controlada atravesando el tejido
blando del cuerpo muscular, y al encontrar de nuevo resistencia es que nos
hallaremos encima de la hoja posterior de la vaina y depositaremos el anestésico
local (después de prueba de aspiración negativa para sangre puesto que en la
zona se encuentran los vasos epigástricos). Habitualmente se utiliza bupivacaína 0.25% o lidocaína 1% con un volumen de 0.2mL/Kg. Este bloqueo también se ha descrito
con control ecográfico,28 e incluso con algunas variaciones de la técnica, aunque la mejor técnica ecográfica para realizar este bloqueo aun está
por determinar.

Figura 10. Bloqueo de los rectos. Inyecciones a cada lado del ombligo en la línea semilunaris
Bloqueo peneano.29
En
la inervación sensitiva del pene intervienen los nervios dorsales del pene que son
ramas terminales de los nervios pudendos, que a su vez son ramas de los nervios
espinales sacros S2-S4. El nervio ilioinguinal y/o la rama genital del nervio
genitofemoral (inervación sensitiva de la base del pene). También se encuentra
el nervio perineal que es rama terminal del nervio pudendo e inerva el escroto
y parte de la base del pene y/o cara ventral del pene. El nervio dorsal del
pene corre a lo largo de la rama isquiopubiana y emerge de la pelvis bajo la
sínfisis púbica a través del ligamento suspensorio del pene y se introduce en
un espacio relleno de tejido graso llamado espacio subpúbico. El espacio
subpúbico está delimitado superiormente por la sínfisis púbica, inferiormente
por los cuerpos cavernosos y anteriormente por la capa profunda de la fascia superficial
(Scarpa), que a este nivel se llama fascia peneana o de Buck. Generalmente el
espacio subpúbico está dividido por la línea media en dos compartimentos
separados por el ligamento suspensorio del pene. A nivel de la base del pene
los nervios dorsales del pene se relacionan con elementos vasculares: los
cuerpos cavernosos y la arteria y vena dorsales profundas del pene.
El
bloqueo de los nervios dorsales del pene está indicado en la circuncisión y
cirugía menor del pene, preferentemente no uretral. Técnica (Figura 11): se
identifica el borde inferior de la sínfisis púbica y se ejerce una ligera
tracción del pene en sentido caudal para tensar la fascia de Scarpa. La punción
se realiza a ambos lados (a 0.5 cm de la línea media en lactantes y a 1 cm en niños
mayores) lateral e inmediatamente por debajo de la rama iliopubiana. Se avanza
la aguja en un plano casi perpendicular a la piel con una ligera inclinación
medial y cefálica. En ocasiones puede notarse un resalte al atravesar la fascia
de Buck. Tras una prueba de aspiración negativa para sangre se inyecta el
anestésico local. Para minimizar el riesgo de punción vascular y neurológica se
recomienda usar agujas de fino calibre y bisel corto. Los anestésicos locales
habitualmente utilizados son la bupivacaína y la lidocaína a bajas
concentraciones siempre sin adrenalina (pues las arterias dorsales del pene son
arterias terminales) con un volumen recomendado de 0.1mL/Kg por lado a
bloquear.

Figura 11. Bloqueo dorsal del pene. Punción en ambos lados de la línea media de la sínfisis del pubis.
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La búsqueda de parestesias de nervios periféricos
para buscar la localización de trayectos nerviosos periféricos, ha dejado de
ser una técnica a ciegas, con la mayor incidencia de complicaciones, las cuales
pueden disminuir de manera importante hoy
en día con otras técnicas. La utilización de la neuroestimulación,
eléctrica cutánea ha sido de gran utilidad
en el paciente pediátrico, para el bloqueo de nervios periféricos, su principal
desventaja es que requiere de un mapeo
previo a la punción y no es lo suficientemente sensible, para estar libre de
fallas. La ultrasonografía de alta
frecuencia es un método más moderno, no invasivo, el cual nos permite detectar
el trayecto de diversas estructuras y sus relaciones anatómicas, los nervios periféricos, con sus frecuentes
variaciones anatómicas individuales. El
método ha mostrado ventajas sobre las dos técnicas anteriores, ya
que se trata de un método en tiempo real, que evita punciones innecesarias, en
estructuras vecinas al trayecto nervioso, mejor distribución del anestésico
local alrededor del nervio, mejor calidad de bloqueo sensitivo y motor, marcada
reducción de volúmenes de anestésico
local, menor incidencia de fallas y de punciones venosas, analgesia postoperatoria residual, sin olvidar
la satisfacción y la seguridad primordial del paciente. Desde luego que como todo método auxiliar de diagnóstico tiene
sus desventajas, las cuales son inherentes a la tecnología moderna, un equipo
costoso y adecuado así como un entrenamiento constante del médico, sin embargo
necesitamos más experiencia para obtener mejores evidencias al respecto.
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