
Volumen
18 Suplemento 1 2006
Indice
Dr. Enrique Hernández Cortez |
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Varios estudios han documentado que los infantes y niños experimentan dolor después de cirugía, y ese dolor está asociado con una liberación de hormonas o sustancias similares de origen catabólico. Se ha demostrado que los opioides extradurales proporcionan analgesia postoperatoria eficaz en los pacientes pediátricos. La morfina y el fentanil son los opioides más usados para este propósito en los niños con dolor moderado a grave. La atención del dolor postoperatorio agudo en el paciente pediátrico postquirúrgico ha sido poco estudiada. No obstante del conocimiento actual de que los infantes y niños tienen un desarrollo neurológico suficientemente maduro al nacimiento, para percibir dolor de cualquier tipo, muchos centros hospitalarios prefieren usar analgésicos no opioides de primera intensión. En el dolor postquirúrgico principalmente, de origen ortopédico, urológico, abdominal, y torácico, hay una liberación de catecolaminas, hormona de crecimiento, cortisol y glucagón entre otras, lo cual se traduce en un marcado bienestar cuando se usan opioides extradurales en combinación con anestésicos locales. Los opioides administrados por la vía peridural entran por la puerta trasera, directamente al sistema nervioso central a los receptores del cerebro y de la medula espinal, encontrando cantidades mayores en el liquido cefalorraquídeo que en el plasma, con lo cual se demuestra que la acción principal de los opioides es vía liquido cefalorraquídeo. Todos los opioides administrados en anestesia regional, por vía peridural pueden deprimir la respuesta ventilatoria al CO2, por esta razón es preciso usar siempre oxímetros de pulso, como los principales elementos de seguridad en el monitoreo de los opioides peridurales, por consiguiente los pacientes tratados con cualquiera de los opioides requieren de un sistema regular de supervisión contra la depresión respiratoria, en por lo menos 24 horas; la frecuencia respiratoria y el estado de sedación, son dos de los parámetros mas importantes a vigilar. Otros efectos secundarios desagradables por la administración de opioides, son la nausea y el vómito, prurito central, retención urinaria y ocasionalmente espasmos musculares. Finalmente la clonidina tiene ventajas sobre los opioides, dado que su espectro es mucho más benigno, en el sentido de que no produce depresión respiratoria, con excelente calidad de analgesia, similar a la originada por los opioides.
Palabras clave: Regional, caudal, analgésicos opioides, niños, analgesia posoperatoria.
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Several studies have documented that infants and children experience pain after operations, and that pain is associated with a hormonal stress response similar to that observed en adults. Extradural opioids have been shown to provide effective postoperative analgesia in pediatric patients, morphine and fentanyl are the opioids used most widely for this purpose in children.
The management of acute postoperative pain in the paediatric surgical population has been poor, this is despite the knowledge that infants and children have sufficient neurological development at birth to sense pain. The traditional techniques of postoperative pain control have been less successful in paediatric patients, and this has preferred non narcotic analgesics. Undergoing major orthopaedic, urological, abdominal and thoracic surgery, there is a marked release of catecholamine, growth hormone, cortisol and glucagon occurs, and this hormonal stress response can be absent when an adequate anesthesia is provided with opioids and local anesthetics. Extradural opioids administration bypasses the blood and directly places an agonist into the CSF, which bathes the receptor sites in the spinal cord and brain, small doses of morphine results in CSF concentrations that are orders of magnitude greater that those observed after parenteral morphine administration.
Therefore, patients treated with extradural opioids require a regular system of monitoring for respiratory depression during the first 24 h, after a single dose. All opioids administered in the epidural space may depress the ventilatory response to CO2, for this reason we used pulse oximetry routinely the main safety element lies in the clinical monitoring of respiratory frequency and sedation. Although this risk might vary to some extent between different opioid, this risk is still a concern regardless of which opioid is administered. Other unpleasant side effects include nausea and vomiting, pruritus, urinary retention and muscle spasm. The main advantages of clonidine compared with opioids in this context is much more benign spectrum of side effects, the risk for respiratory depression for clonidine is negligible.
Keywords: Regional, caudal, analgesics opioids, children, analgesia posoperative.
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El 3 de Julio de 1842 el Dr. Craewford W. Long, anestesió
a un niño de ocho años de edad con éter para la amputación de un dedo. Este
hecho fue uno de los primeros reportados después del descubrimiento de la
anestesia general, por lo que los niños fueron candidatos ideales para recibir
la novedosa técnica del éter.1 El conocimiento de la anestesia
regional es tan antiguo, que su primera descripción se remonta al año 2500 AC en Egipto; en el templo del Saggarah aparece un relieve
tallado en piedra que muestra la escena de la circuncisión, en la cual un
objeto, que quizá sea la piedra de Menfis, parece ser empleado para inducir la
anestesia del pene antes de dicha operación. En 1899 Bier utilizó por primera
vez cocaína por vía espinal en un niño de 11 años de edad. A partir de 1901 la
técnica fue reportada prácticamente para cualquier edad pediátrica, encontrando
que disminuía la morbilidad y mortalidad en el paciente pediátrico.2 Los opioides son los fármacos de elección en el manejo racional del dolor postoperatorio
de intensidad moderada a severa, habiéndose desarrollado una variedad de vías
de administración, que incluyen las rutas tradicionales y las vías alternas.
Esta modalidad de manejo del dolor, se conoce como analgesia regional con
opioides o hipoalgesia con opioides, y se refiere a la inyección de un opioide
por la vía espinal, con el objeto de aliviar el dolor. En el caso del
dolor posquirúrgico las rutas que se
utilizan con mayor frecuencia son la espinal, intra-articular y ocasionalmente
la perineural. En esta revisión se analiza solo la vía peridural.3
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La anestesia epidural caudal es la técnica mas popular
y preferida por los anestesiólogos dedicados al cuidado anestésico de los niños. Es una técnica fácil
de aplicar en niños menores de 6 años, con una incidencia de fallas aproximada
al 1%, comparada con el 14.5% en los niños mayores, la cual puede ser usada
bajo anestesia general o bajo sedación, principalmente para cirugía abdominal y
de las extremidades inferiores. La desventaja primordial de la anestesia caudal
es la duración relativamente corta después de la inyección única de un anestésico
local (AL), que varia entre 2 y 8 horas dependiendo del AL utilizado. La
técnica de catéteres caudotorácicos en niños, es un procedimiento que no es
popular en nuestro medio, principalmente por la posibilidad de una infección u
otras complicaciones derivadas de la colocación de un catéter en el espacio
peridural. En general los problemas pueden ir ligados al anestesiólogo, al
paciente, al material utilizado, o al entorno clínico. El merito de usar dichos
instrumentos nos permite tener una analgesia prolongada y de mejor calidad y
duración. La aplicación de otros medicamentos diferentes a los AL, como los
opioides o sustancias afines, como la clonidina, ketamina, neostigmina, o
midazolam en el espacio peridural, se le
conoce como aditivos peridurales. Las sustancias afines son aun más difíciles
de aplicar por la presencia de conservadores potencialmente neurotóxicos por vías
centrales. Aún hoy en día se discute con cierta justificación, si la presencia
de aditivos al espacio peridural, son soluciones a un problema real, o se trata más bien un problema potencial.4
El
principal factor que limita la aplicación del bloqueo caudal en el niño, es la
falta de conocimiento de la técnica, el desconocimiento de la farmacología de AL,
opioides y substancias afines, la pobre infraestructura de la mayoría de
nuestros hospitales públicos, con pocos recursos tecnológicos para el monitoreo
postoperatorio en el cuarto del paciente, una pobre investigación en el campo
de la anestesia pediátrica, pero fundamentalmente a la dificultad para hacer un
análisis razonable sobre riesgo/beneficio de la aplicación de los opioides por
vía peridural. Hay fuertes evidencias de que la analgesia peridural con AL más
un opioide, son más efectivos para el alivio del dolor dinámico después de
procedimientos quirúrgicos mayores, es
decir, le permite al paciente, toser, movilizarse, deambular o ingerir alimento
tempranamente, y un menor tiempo de íleo paralítico en cirugía de abdomen.5 Es obvio que la habilidad en la
técnica sólo se adquiere con la práctica repetida y constante y de la
experiencia acumulada, también debe tener presente las posibles complicaciones,
la forma de prevenirlas y su tratamiento. No está indicado manejar la técnica
que mejor se domine, sino la más adecuada adaptada a cada paciente.
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Los
opioides por vía peridural van encaminados fundamentalmente al manejo del dolor
perioperatorio, ya que prolongan la acción de los AL. Sus resultados están
limitados por dos conceptos bien demostrados en la práctica clínica; el primero
es la eficacia de los opioides en el niño, la cual se refiere a la capacidad de
una intervención para producir un efecto benéfico en manos experimentadas y
bajo circunstancias ideales. Los dos últimos términos, manos experimentadas y
circunstancias ideales, son desde mi punto de vista, los dos obstáculos
mayores, que han demostrado tener una falla en el tratamiento del dolor con
opioides va desde un 30 hasta 50%. El segundo concepto es el de seguridad, el
cual se refiere a los eventos adversos derivados de las sustancias usadas por
vía peridural, a las complicaciones que resultan de la punción y/o de la
colocación de catéteres y sus secuelas.6 Entre las ventajas aceptadas para recibir un AL
más un opioide por vía peridural, se puede mencionar las siguientes situaciones;
a) Disminuyen la respuesta al estrés, b) Proporcionan una mayor estabilidad
hemodinámica, c) Permiten reducir las dosis de AL o de la anestesia general en
su caso, acelera el despertar, d) Permiten una deambulación más temprana, e) Acortan
la estancia de hospitalización, y f) Facilitan un mejor estado psicológico del
niño. Los opioides y los AL neuroaxiales se han usado
prácticamente en todas las edades, desde recién nacidos hasta la edad adulta. Hay
evidencias en el recién nacido, de que estos requieren cantidades más bajas de
opioides en relación a niños mayores.7 Los resultados han sido variables ya que dependen de diversas situaciones, como la dosis, el tipo
de opioide, la combinación con AL y sustancias afines, y el estado físico del
paciente. En el Reino Unido el 58% de los anestesiólogos pediatras usan un
aditivo en la anestesia regional caudal, con un AL. Los aditivos más comunes
fueron la ketamina sin conservador 32%, clonidina 26%, fentanil 21%, diamorfona
13%, no mencionan el uso de morfina ni buprenorfina.8
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Es
debatido cual es el opioide óptimo para usarse en el niño, sin embargo cada
opioide tiene sus propiedades farmacológicas diferentes y por lo tanto será
cuestionable encontrar un opioide ideal para todas las edades. Se han propuesto
varios mecanismos para explicar el movimiento de los opioides dentro del
espacio peridural. Una vez colocado un opioide en dicho espacio, una parte del
mismo, aproximadamente 4 al 10% se une a la grasa peridural, la cual sirve como
deposito temporal, otra parte difunde a través de las meninges directamente
al espacio espinal, en done baña las raíces de los nervios espinales, y penetra
en las astas anteriores de la medula, en donde se encuentran los receptores de
los opioides. Otra parte del opioide depositado en la cavidad epidural ingresa
al sistema venoso y de ahí a la circulación sistémica y se redistribuye en los
receptores opioides centrales, en donde produce una analgesia muy parecida a la
aplicación sistémica de opioides, pero con dosis 10 veces menores a las
utilizadas por vía endovenosa. Otra parte
ingresa por las arterias radiculares atravesando el espacio peridural, con una distribución en el cordón espinal. Una vez
que el opioide se encuentra en el líquido cefalorraquídeo (LCR) el tiempo de
permanencia será dependiendo de su relativa solubilidad acuosa. La progresión
rostral de los opioides en el LCR, se debe a una difusión simple y a la
dinámica de fluidos. El rango de difusión simple es similar a todos los
opioides. La explicación del aumento del ascenso rostral de un opioide depende
de su mayor permanencia en el LCR, que está condicionado por el aclaramiento
del fármaco. Así, cuanto mayor sea este, menor será la progresión rostral y
habrá menor probabilidad de depresión respiratoria. La morfina es la más
soluble en el LCR, lo cual explica el fenómeno de difusión rostral característico
de este opioide, lo que teóricamente incrementa el riesgo de depresión
respiratoria. Para minimizar este riesgo de depresión respiratoria, es recomendable usar opioides liposolubles de
acción más corta como el fentanil y sufentanil, los cuales producen más
analgesia segmentaria y mucho menos difusión rostral, pero con una acción mucho
más corta.9 La
concentración de opioide en el LCR es varias veces más alto,
particularmente con la morfina, en relación a los niveles alcanzados cuando el
fármaco se inyecta por la vía parenteral, lo cual garantiza una profunda y
prolongada analgesia que acompaña a la administración de opioides por vía
peridural o subaracnoidea. La principal ventaja de los opioides inyectados en
el espacio peridural, cuando se usan solos, es una excelente analgesia sin
bloqueo motor, ni efecto simpaticolítico.
Este efecto analgésico se debe a su unión a los receptores de los opioides,
situados en las astas anteriores de la medula espinal. Una parte de sus efectos
analgésicos se deben también a una acción supraespinal, principalmente a nivel
de la sustancia gris periacueductal del tronco cerebral. Los opioides alcanzan
estos sitios ya sea por difusión directa en el LCR, o por vía sistémica después
de ser absorbidos en el sitio de inyección.10 La
acción sostenida sobre los receptores específicos localizados en la sustancia
gris, hace que la analgesia tenga mayor duración. La analgesia obtenida
mediante la administración de un opioide en el espacio peridural, se debe a su
interacción con los receptores de los opioides, localizados en la región pre y
postsináptica del asta dorsal de la medula espinal (ME), en la llamada
sustancia gelatinosa, lámina I, III, III y V. (Figura 1).
Figura 1. Muestra una imagen histológica de un corte transversal de la médula espinal lumbar.
Los receptores opiáceos se encuentran en las astas
posteriores7 en las láminas I, III, III y V de Rexed, también
conocida como sustancia gelatinosa.
La localización de los receptores opioides en el
interior de la sustancia gris del asta posterior de
La
mezcla de AL y opioides en anestesia regional, especialmente por vía subaracnoidea
o peridural, en el manejo del dolor agudo perioperatorio, ha mostrado mayor
tiempo de analgesia, con menores dosis de analgésicos suplementarios en las
primeras horas del postoperatorio. Lo anterior puede ser debido a un efecto
sinérgico entre opioides y AL, especialmente con la bupivacaína, aunque ocurre
una situación similar con otros AL tipo amida, como la ropivacaína y levobupivacaína.11
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Tradicionalmente el manejo del dolor postoperatorio leve
a severo, ha sido tratado con opioides
endovenosos o intramusculares en forma intermitente. Este esquema facilita que
la mayoría de los casos el paciente presenta problemas secundarios por un
manejo deficiente del dolor. La incidencia de dolor postoperatorio moderado a
grave, en algunas especialidades pediátricas como ortopedia, ha reportado hasta
un 40%. Aunque algunos estudios han demostrado tiempos de recuperación
postoperatorios más cortos con menor número de días de estancia hospitalaria, asociados
a tratamientos más agresivos para el control del dolor, como sería el caso de los
opioides y AL peridurales, otros estudios no han podido demostrar tal
afirmación. Sin embargo, el análisis de tales informes ha permitido concluir
que hay fuertes evidencias de que el tratamiento agresivo del dolor en cierto
tipo de pacientes y en ciertos grupos de procedimientos quirúrgicos, permite
tener ventajas claras, de confort y satisfacción del paciente, incluyendo por
supuesto, la satisfacción de los padres. La recuperación de la función pulmonar
después de toracotomias, la recuperación de la motilidad intestinal más rápida,
ha permitido un retorno temprano a casa. La extubación temprana del paciente
cardiópata, después de cirugía de corazón abierto, la modulación de la
respuesta inmunológica, ha permitido una disminución de la incidencia de infecciones
nosocomiales, por mencionar solo algunas de las grandes ventajas de los
opioides peridurales mezclados con AL, aun hoy en día las infusiones continuas
por medio de un catéter peridural ha resuelto en gran medida un problema
latente en pediatría.
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Figura 2. Fórmula estructural de la morfina
La morfina (Figura 2) fue el primer opioide utilizado por vía peridural y subaracnoidea, inicialmente en adultos y después en niños.12 Desde que Janssen describió en 1981 el uso de morfina por vía caudal en niños, opioide hidrofilico que tiene mínima captación por los tejidos extra espinales, consecuentemente la biodisponibilidad del fármaco es mayor. Se une en 35% a las proteínas plasmáticas, fundamentalmente a la albúmina mediante enlaces hidrófobos. Produce principalmente dos metabolitos; morfina 3-glucorónido y morfina 6-glucorónido, que se eliminan por la orina y la bilis. El primer metabolito es en gran medida, el responsable, en parte de los efectos secundarios de la morfina, pero la morfina 6-glucorónido es mucho más potente que el compuesto original. Muchos estudios han mostrado evidencias sobre la prolongación de la analgesia en forma por demás entusiasta. Diversas y variadas dosis de morfina sin conservador han sido utilizados por vía peridural, tratando de encontrar periodos largos libres de dolor y pocas dosis de analgésicos adicionales. La morfina por sus propiedades fisicoquímicas de difusión y reabsorción, es un derivado que por sus propiedades hidrofílicas, se difunde lentamente hacia el SNC, con un inicio lento y una duración y concentración mucho mayor en el LCR. Otra de sus características es la difusión rostral que se presenta a través del LCR con una difusión lenta hacia los centros supraespinales. Las dosis han variado desde 0.033 hasta 0.067 mg en niños entre 1 y 8 años de edad, en conjunción con bupivacaína y bajo diversos tipos de procedimientos quirúrgicos, pero la dosis más conocida por vía peridural es de 30 -50 µg/kg, dosis que ha mostrado analgesia en rangos entre 10 y 36 horas. La duración prolongada de la analgesia está relacionada con la dosis utilizada; dosis mayores de 0.07 mg/kg han mostrado que no requieren de analgesia suplementaria en el 75% de los niños, en las primeras 10 horas de su administración. Dosis mayores dosis, tienen más posibilidad de efectos secundarios.13,14 También se ha utilizado morfina y bupivacaína para analgesia preventiva, 15 minutos antes de la cirugía, con resultados prometedores, en relación a la aplicación de la misma mezcla, al final del procedimiento.15 En mi experiencia, la morfina es el opioide que más tiempo de analgesia ha mostrado en relación con otros opioides, superior incluso a la buprenorfina, con dosis no mayores de 50 µg/kg, los efectos secundarios son menores. La asociación de morfina y bupivacaína desarrolla un sinergismo que permite reducir la dosis de ambos fármacos, consiguiendo una analgesia eficaz con menos efectos secundarios, esta asociación es especialmente efectiva en el dolor metamérico y neuropático.
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El
fentanil (Figura 3) es el opioide de mayor uso en anestesia. Tiene un elevado
índice terapéutico con una alta tasa de fijación a proteínas plasmáticas en un
60%. La fijación central del fentanilo es muy importante, sobre todo por su
elevada liposolubilidad que facilita su paso a través de la barrera
hematoencefálica. Esta lipoafinidad hace que difunda más en la grasa epidural
que en el LCR, reduciéndose su biodisponibilidad para unirse a los receptores
medulares. Tiene una mayor fijación a los receptores cerebrales que la morfina
y una eliminación del tejido cerebral más rápida.

Figura 3. Fórmula estructural del fentanil.
El
efecto sinérgico con AL y fentanil también ha sido demostrado; bupivacaína al
0.25% con
Algunas
evidencias bien fundamentadas sobre la administración de fentanil como único
agente, sugieren que hay pocas razones para administrar fentanil solo, pues la
duración de la analgesia es inferior a la de los anestésicos locales, pero
si muchas razones para administrarlo simultáneamente
con los AL.18
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La
buprenorfina (Figura 4) es un opioide agonista-antagonista, soluble en lípidos,
cuya acción después de inyección neuroaxial es principalmente espinal, más que sistémica,
ya que sus niveles en sangre son menores a 12 ng/mL, cantidad mínima necesaria
para producir analgesia sistémica en el niño. La buprenorfina en el espacio
epidural es rápidamente absorbida tanto a la circulación sistémica como al LCR,
sin embargo las concentraciones de este opioide en dicho liquido son muy
pequeñas, lo que confirma una acción sobre receptores predominantemente
espinales. Esto contribuye a mantener una excelente intensidad y calidad de
analgesia postoperatoria, por lo menos en rangos de entre 4 y 12 horas, dependiendo
de la dosis administrada (1-4 µg/kg). Se le ha descrito depresión respiratoria tardía,
posiblemente debido a una redistribución de la droga, hasta 12 horas después de
su administración, igualmente por un fenómeno de disociación lenta sobre el
receptor µ, hasta de 166 minutos.19

Figura 4. Fórmula estructural de la buprenorfina
Al
utilizar buprenorfina por vía caudal en niños entre 1 y 7 años de edad, 1 µg/kg
de peso en cirugía de abdomen bajo y de las extremidades, ha mostrado ser una
mezcla segura con bupivacaína al 0.25%, con casi 9 horas de analgesia post
operatoria vs. 5.5 horas en el grupo control.
Los efectos secundarios son los mismos que el resto de los opioides.20 Cada serie ha obtenido una analgesia de muy larga duración, sin embargo
debido a la inconstante capacidad de la naloxona de antagonizar sus efectos
depresores respiratorios, tanto tempranos como tardíos, no se recomienda por
muchos autores por vía peridural en el niño, además de que es muy difícil
conseguir buprenorfina sin conservadores en nuestro medio. Por el contrario,
otros autores le han reportado a la buprenorfina como el opioide más nauseogénico,
con frecuencias hasta del 80% en algunas series, retención urinaria,
prurito y retardo en la recuperación del íleo post quirúrgico, con el
consiguiente incremento en los días de estancia hospitalaria. Ambos efectos
secundarios están directamente relacionados a la dosis utilizada y a la sensibilidad
de cada paciente.21 En mi experiencia la nausea y el vómito no
fueron diferentes a otros opioides por la vía peridural, y la mezcla de
buprenorfina a 1 µg/kg de peso con bupivacaína fue una asociación farmacológica
segura por vía peridural en niños menores de 7 años de edad.
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Este
medicamento administrado en el espacio peridural actúa por su efecto
vasoconstrictor, lo cual disminuye la reabsorción sistémica del AL, lo que
favorece la disminución de las concentraciones plasmáticas máximas y por ende
el riesgo de toxicidad sistémica. La adrenalina fue el primer aditivo utilizado
en la anestesia regional, con lo que se consiguió aumentar la calidad y
duración de la anestesia y la analgesia post operatoria. La duración de ambas
está en función del AL utilizado, es mucho menor para la lidocaína y mayor
para bupivacaína o ropivacaína. Bupivacaína
con epinefrina 1: 200 000, con un volumen de 1mL/kg para anestesia caudal,
mostró una duración de analgesia de
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La
clonidina es un derivado imidazol lipofílico que ejerce un efecto analgésico
propio estimulando los receptores alfa2 adrenérgicos situados en las membranas
pre y post sinápticas de las neuronas aferentes del tronco cerebral (locus ceruleus). Los receptores alfa-2
adrenérgicos se encuentran en las terminaciones primarias aferentes (tanto
periféricas como espinales) así como en las neuronas de la lámina superficial
de
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La
ketamina que se utiliza en anestesia es una mezcla racémica. La S (+) ketamina
es uno de los enantiómeros de esta mezcla, que se caracteriza por ser 2-3 veces
más potente como analgésico y 1.5 veces más potente como hipnótico que el dextro enantiómero. Su liposolubilidad es muy
alta. Se fija a proteínas en un
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La
depresión respiratoria es el mayor riesgo de los opioides administrados por cualquier.
Es probable que el temor a la falla respiratoria limite su uso. Otros efectos
secundarios indeseables deben de ser considerados al establecer un plan de
manejo que incluya estos fármacos. La depresión respiratoria es dosis
dependiente, y es muy importante tener presente que los opioides tienen un margen
de seguridad muy estrecho, ya que una variación mínima de la dosis puede llevar
a resultados de analgesia inadecuada o efectos indeseables. La depresión
respiratoria es bifásica e incluye dos picos de frecuencia, precoz y tardía. La
fase precoz está ligada a la absorción sanguínea rápida y la redistribución del
morfínico hacia el LCR, mientras que la depresión tardía es debida a una
difusión cerebral del opioide a partir del LCR, que puede presentarse incluso hasta
las 22 horas después de su administración. La depresión respiratoria se debe a
la acción directa sobre los centros respiratorios en el SNC. Las dosis
equianalgésicas tienen el mismo grado de depresión respiratoria. Existe una
disminución a la respuesta ventilatoria al CO2, que es el parámetro más
sensible para evaluar la intensidad de la depresión respiratoria, mientras que
los parámetros utilizados en clínica, como la frecuencia respiratoria y la
ventilación minuto pueden ser normales. La mejor forma de monitorizar la
depresión respiratoria es medir las concentraciones de CO2 en sangre. La
somnolencia, la disminución de la frecuencia respiratoria y el prurito intenso,
son los signos clínicos de alerta sobre el riesgo de depresión respiratoria. Cuando
se vuelve evidente se manifiesta por apnea de origen central, acompañada de
disminución de la saturación de oxígeno. La depresión respiratoria siempre está
precedida por una sedación excesiva. La frecuencia respiratoria que se
considera el umbral clínico de depresión es la siguiente; menores de 6 meses
< 20, de
La
náusea y los vómitos pueden ser muy molestos en el período postoperatorio. Se
presentan en 20 al 40% de los niños que reciben opioides por vías neuroaxiales.
Es el resultado de la estimulación del opioide en la zona gatillo de los
quimiorreceptores en el área postrema del piso del cuarto ventrículo. También se ha encontrado a la nausea asociada a
una sensibilidad vestibular y tiende a ser exacerbada por el movimiento. Se
inician en un periodo relativamente corto al inicio de la administración del
opioide, principalmente en las infusiones continuas del opioide. La
variabilidad de su presentación depende del tipo de fármaco, dosificación e incluso
de la susceptibilidad individual del niño, no obstante, a diferencia de los
adultos, en los niños remite con rapidez y no suelen requerir grandes dosis de antieméticos.
Es recomendable administrar una dosis preventiva de antieméticos como el
ondansetrón, al inicio de la cirugía, con lo cual se reduce la incidencia de
nausea y vómito.
La retención urinaria es la complicación más
frecuente, que se presenta entre 27 y 46% de los casos, se incrementa con la
administración de infusiones continuas a través de catéteres peridurales, y es
debida a un aumento del tono del esfínter, la atonía vesical y la pérdida del
reflejo miccional. Este efecto está mediado por el estímulo de los receptores µ y δ encefálicos y medulares y
son susceptibles de tolerancia. Es debido a la acción espinal de los opioides y
al bloqueo de las metámeras sacras, su efecto casi siempre es independiente de
la dosis y puede ser suprimido por la administración de pequeñas dosis de
naloxona
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Los
opioides o aditivos de los anestésicos locales en el niño, son un armamentario terapéutico
de gran utilidad por la vía neuroaxial. Los opioides neuroaxiales en el niño
son poco difundidos en nuestro medio,
quizá porque carecemos de una estructura de monitoreo en el cuarto del
paciente, o quizá porque estamos al final de una era, en donde los
opioides neuroaxiales serán sustituidos
por sustancias más seguras y con mejores resultados en el tratamiento del dolor
perioperatorio, como clonidina o la S-ketamina. La decisión de utilizar un opioide por vía epidural en pediatría debe
fundamentarse en dos pilares básicos; evidencia de que el opioide seleccionado
actúe sobre los receptores opioides medulares, y que la analgesia conseguida sea
superior a la obtenida por otras vías de administración menos invasivas o
tradicionales, y con menos efectos secundarios, o bien ambos aspectos.
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