Volumen 18 Suplemento 1 2006
Indice

Editorial
Dr. Victor M. Whizar-Lugo
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Editor en Jefe
Anestesia en México

La niñez ha sido considerada por siglos como el tesoro más preciado de la Humanidad ya que los niños sanos son la garantía más importante que salvaguarda el futuro mismo de nuestra Naturaleza, de nuestra Sociedad. Reyes y reinas, políticos, gobiernos, organizaciones no gubernamentales, pensadores, religiones, fundaciones, entre otros muchos, han pugnado por proteger a los seres humanos en esta etapa etaria tan frágil de nuestra vida. Aún así, la hambruna de las regiones pobres de nuestro mundo es la causa primordial que genera una serie de factores que inciden en forma negativa en los niños más desvalidos del planeta.

Como médicos, y en especial como anestesiólogos, es un privilegio único ser parte integral del equipo encargado de velar por la salud de los niños enfermos y de los niños sanos. Cuidar durante el periodo perianestésico de la integridad total de nuestros pacientes infantiles es un reto enorme que tomamos día con día, desafío del cual debemos de salir bien librados ya que en nuestras manos está la protección de todos y cada uno de los sistemas que integran la salud de estos pequeños pacientes, muy en especial el sistema nervioso central, que al igual que el resto de los sistemas, debe de mantenerse ileso al término de nuestra intervención anestesiológica para garantizar que cada uno de estos niños tengan las mismas oportunidades futuras que los infantes sanos, y finalmente lleguen a ser un adulto sano en toda la extensión de la palabra.

Los editores de Anestesia en México en conjunto con el Dr. Enrique Hernández Cortes como Editor Huésped, nos dimos a la tarea de integrar este suplemento 2006 con temas de anestesia pediátrica desarrollados por expertos anestesiólogos mexicanos y extranjeros. Este suplemento no pretende agotar un campo tan amplio, y fue concebido con la idea principal de llevar a nuestros lectores conceptos fundamentales y avances recientes en este evolutivo campo de nuestra especialidad, para de alguna forma facilitar el manejo apropiado de los pacientes pediátricos, a la vez que entusiasmarlos para que continúen buscando la excelencia de su práctica anestesiológica a través de la lectura.

Al revisar y editar los escritos originales me percaté que su lectura dará cabida a muchas controversias. Estas polémicas son resultado de los avances, de las diferencias de pensamiento, de los diversos recursos disponibles para afrontar los diferentes escenarios clínico patológicos de los niños. Más que un estorbo, veo estas controversias como una base sólida que garantiza más investigación, más lectura y práctica, que finalmente nos lleven a encontrar el mejor método para tratar a nuestros pacientes.

El tiempo que cada uno de los autores y coautores han dedicado a escribir sus capítulos, así como el esfuerzo de nuestro Editor Huésped para revisar cada uno de estos escritos ha resultado en un suplemento interesante para todos nosotros. Disfrutemos de su lectura, y si tienen alguna duda o inquietud sobre los conceptos aquí tratados, no duden en comunicarse por vía electrónica con los colegas anestesiólogos que nos apoyaron en esta grata tarea de mantener a nuestra revista como el órgano oficial de nuestra Federación Mexicana de Anestesiología, A.C.