Volumen 11 Número 1 Enero - Febrero 1999

 

Editorial

Dijo El Rayo Al Roble: ¡Apártate O Aguanta Lo Que Te Viene!

 

Daniel Mora García
Director médico editorial  
 

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Escribir y publicar no es tarea fácil, requiere inteligencia y valor; inteligencia para protocolizar la investigación y, con base en la observación y experimentación, emitir juicios acordes con la realidad y no basados en predisposiciones o prejuicios, y valor para someter nuestro trabajo a la crítica de los lectores y, por qué no, de la historia.

Con gran audacia, las obras que revolucionaron la ciencia en el siglo XVI miraban tanto adelante como hacia atrás. Es curioso que tanto las revoluciones de los cuerpos celestes, de Nicolás Copérnico, como la obra sobre la estructura del cuerpo humano, de Andrés Vesalius, se publicaran el mismo año, 1543, en plena efervescencia del oscurantismo teológico, cuando los autores no sólo arriesgaban su prestigio científico sino hasta la vida.

Su sacrificio no fue en vano pues facilitó, a principios del siglo XVII, que la ciencia se emancipara de las ataduras de la tradición. Apareció un Newton, Boyle, Harvey, Bacon y Descartes. Este último afirmaba que quien estudia la naturaleza debe librarse de conceptos dudosos preconcebidos y partir de ideas claras y precisas para desarrollar su labor intelectual. De ellas se puede pasar a otras, por etapas, y edificar así un universo lógico.

Algunos de ustedes pensarán que basta ya de retórica, pero les recuerdo que a través de la historia ésta ha sido un instrumento para manejar y agitar a los miembros de una comunidad desordenada, y sólo se utiliza como medicina para sociedades enfermas. Allí donde sus integrantes han alcanzado escasos resultados positivos y las cosas permanecen en perpetua borrasca.

Éste es el caso de nuestra revista Anestesia en México, órgano oficial de difusión científica de la Federación Mexicana de Anestesiología, la cual ha sufrido por años de los mismos hombres, con sus invariables promesas e inmovibles métodos; de tal suerte que abunda en sus antecedentes la incidencia de los mismos errores, de las mismas culpas con su lúgubre monotonía, que constriñe el corazón de todos sus lectores de pena y amargura. La solución a este problema no está en las manos del consejo editorial, sino en las de ustedes, miembros de las 57 entidades que conforman nuestra Federación, ya que es esencial que participen activamente en la investigación de la anestesia en México y envíen a este comité sus experiencias. El consejo editorial se compromete a revisar, supervisar y asesorar los trabajos elaborados por ustedes, con la promesa de que se les retroalimentarán los cambios y adecuaciones que les ayuden a lograr la excelencia en sus investigaciones antes de la publicación.

Compañeros anestesiólogos, lo que necesita nuestra revista Anestesia en México, enferma de miedo, es una buena infusión de sinceridad que la tonifique.