Volumen 10 Número 2 Marzo - Abril 1998

 

Artículos Originales

Prevención De La Transmisión De Enfermedades Ocupacionales: Virus De Inmunodeficiencia Adquirida, Hepatitis B, Hepatitis C, Entre Médicos Anestesiólogos

Maribel Gaspar García
Juan José Dosta Herrera
Nora Lidia Aguilar
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Resumen

Con el incremento de pacientes ahora infectados de VIH y hepatitis B no detectados, es importante que el personal de anestesia tome medidas de protección para el manejo de pacientes a quienes se practicará una intervención quirúrgica, con el objeto de evitar contaminarse accidentalmente. Objetivo: Determinar el grado en el cual los médicos anestesiólogos en la práctica clínica conocen y utilizan las guías para el manejo de pacientes que editó la Asociación Americana de Anestesiología, para evitar la transmisión de enfermedades ocupacionales; con esta finalidad se encuestó a 188 anestesiólogos en forma anónima; el cuestionario constó de 23 preguntas. Encontramos que sólo 28.19% tienen conocimiento de las guías, 17.55% refieren utilizar medidas de protección ante cualquier operación, 88.35% se protegen sólo cuando conocen que es alto el riesgo, 54.79% se encuentran vacunados contra hepatitis B. Sólo 27.66% de nuestra población consideran que existe concienciación a contaminarse iatrogénicamente. Conclusión: Es de vital importancia que el personal de anestesia reciba educación y entrenamiento respecto al uso de las guías universales para su seguridad y la de los pacientes.

Summary

With the increasing number of patients now infected with undetected HIV and B hepatitis, it's important that the personnel of anesthesia take protection measures for handling patients which are going to be submitted to surgery. This is to avoid an accidental contagious. Objective: To determinate the degree that anesthetists have in practical knowledge and the employing of the guides edited in the ASA for patients handling, to avoid transmissions of occupational sicknesses. One hundred eighty eight anesthetists were questioned anonymously; this questionary consists of 23 questions. We found that only 28.19% have knowledge about these guides; 17.59% refer to use protective measures to perform any surgery; 88.83% protect themselves only when they know it's extremely riskly; 54.79% are vaccinated against hepatitis B; only 27.66% of our population considerate that exists conscience about the risk of being contaminated by accident. Conclusion: It is extremely important that the anesthesia personnel gets capacitation and education about the use of universal guides for security of themselves and of patients.

Palabras Clave: Virus De La Hepatitis B, VIH, Guías Para El Manejo De Pacientes.
Key Words : Hepatitis B Virus, HIV, Guides For The Management Of Patients.

Introducción

En 1986 la prevalencia estimada de virus de inmunodeficiencia adquirida, en Estados Unidos, era de 750,000 personas; la Organización Mundial de la Salud estima que para el año 2000 aproximadamente 40 millones de habitantes estarán infectados en todo el mundo, si bien el riesgo de transmisión ocupacional del virus de inmunodeficiencia adquirida fue considerado bajo, con un 0.1% del total de la población mundial y de 3.5 a 5% para quienes recibieron lesiones por picadura de agujas. La posibilidad de contraer una enfermedad considerada fatal debe ser un tema de mucha preocupación para el profesional del Sector Salud.

Desde septiembre de 1992, el Centro para el Control de Enfermedades ha recibido reportes de 32 trabajadores del Sector Salud en Estados Unidos con seroconversión documentada, después de exposición ocupacional sospechosa; 84% habían recibido exposición percutánea, 13% exposición mucocutánea, 3% de ambos tipos. Aunque la población de mayor riesgo de transmisión ocupacional de las enfermedades parecen ser laboratoristas, anestesiólogos, cirujanos, enfermeras, por virtud de exposición a las agujas, sangre del paciente y fluidos corporales, los anestesiólogos están expuestos de tres a cinco veces más que los cirujanos, ya que mientras los cirujanos están en contacto con 2,500 pacientes al año, los anestesiólogos lo hacen con 12,500 pacientes.


Población estudiada (188 médicos).

La verdadera incidencia de transmisión ocupacional del virus de inmunodeficiencia es sin duda más alta que la reportada, dado el hecho de que muchas exposiciones potenciales se van sin reportarse y muchos trabajadores del Sector Salud no buscan hacerse pruebas de anticuerpos postexposición.

Los factores que influyen en dicha omisión son supuesta falta de tiempo, baja percepción del riesgo, ignorancia con respecto a los medios que existen para reportar los casos, pensar que la información no es confidencial y temor al rechazo social.


Conocimiento de las guías editadas por la Sociedad Americana de Anestesiología.

Para marzo de 1993, se habían informado 284,840 casos de virus de inmunodeficiencia adquirida a los Centros para el Control de Enfermedades, y los cálculos actuales indican que el número de pacientes ahora infectados con el virus de inmunodeficiencia adquirida, en Estados Unidos y el mundo, es de más de 1.5 millones y de 13 millones, respectivamente; mas aún, se ha estimado que 8,700 infecciones de virus de hepatitis B ocurren anualmente entre trabajadores del Sector Salud.

En Estados Unidos cerca de 400 a 440 de estos individuos requieren hospitalización y alrededor de 200 mueren de infección de hepatitis B crónica o aguda.

Es de notarse que el virus de la hepatitis B puede sobrevivir por cuatro horas a 60°C y a temperatura ambiente por seis meses. Además, es resistente a desinfectantes que contienen cloro y fenol.

El Centro para Control de Enfermedades proporcionó unas guías para reducir el potencial de transmisión ocupacional de virus de inmunodeficiencia adquirida y virus de la hepatitis B. Aunque estas guías se requieren en general al personal involucrado con cualquier paciente o material infectado, posiblemente tienen aplicaciones específicas en la práctica anestesiológica.

La Sociedad Americana de Anestesiología envió un documento en el cual se incluyen guías específicas dedicadas a proteger a los anestesiólogos, así como a los pacientes, contra transmisión ocupacional o iatrogénica; pero, a pesar de la importancia de estas guías, su eficacia sólo puede asegurarse si los anestesiólogos consistentemente se adhieren a ellas; de hecho, el número de estudios sugiere que la mayoría de los trabajadores del Sector Salud no siguen adecuadamente las precauciones universales y por lo general no cumplen con éstas:

•  Volver a tapar las agujas.

Este estudio se diseñó para examinar el grado en el cual los anestesiólogos en la práctica clínica cumplen con las guías para prevención ocupacional del virus de inmunodeficiencia adquirida o virus de la hepatitis B.

Cuestionario. Prevención Ocupacional De La Transmisión De Hepatitis B Y Virus De Inmunodeficiencia Adquirida

Fecha: ______________________________________________________________

Lugar de adscripción:__________________________________________________

Sexo: F:_____________M:_______________Edad:____________________

Categoría:

  Médico anestesiólogo:__________________________________________
  Residente:___________________________________________________

La Asociación Americana de Anestesiología formuló un documento donde incluye medidas de prevención en los anestesiólogos para evitar la transmisión de infecciones ocupacionales iatrogénicas.

•  ¿Las conoce?

Sí____________ No_________

Mencione algunas de ellas:__________________

•  ¿Utiliza contenedores especiales para depósito de agujas?

Sí___________ No___________

•  ¿ En su área de trabajo cuenta con todo el material necesario para evitar contaminarse?

Sí___________ No___________

•  ¿Utiliza usted la técnica de dos manos para tapar las agujas?

Sí___________ No___________

•  ¿Cree usted que utilizar jeringas usadas con medicamentos sobrantes de otros pacientes es fuente de infección?

Sí___________ No___________

•  Ante cualquier paciente sometido a intervención quirúrgica, ¿sigue usted medidas de protección?

Sí___________ No___________

•  ¿Utiliza rutinariamente ante cualquier operación guantes, batas y anteojos?

Sí___________ No___________

•  ¿Usa medidas de protección cuando conoce que un paciente es portador del VIH o hepatitis B?

Sí___________ No___________

•  Ante cualquier paciente que llega de urgencia, ¿toma usted medidas de prevención?

Sí___________ No___________

•  ¿Cree usted que de los pacientes que maneja ninguno se encuentra contaminado de VIH o hepatitis B?

Sí___________ No___________

•  Cuando utiliza productos sanguíneos, ¿usa guantes?

Sí___________ No___________

•  Al puncionarse con una aguja contaminada, ¿lo reporta en seguida a su jefe i nmediato superior?

Sí___________ No___________

•  Durante el manejo de un paciente portador de VIH o hepatitis B, si accidentalmente se contaminara, ¿tomaría una conducta de daño a su persona física?

Sí___________ No___________

•  Conociéndose portador de VIH o hepatitis B, ¿seguiría tomando medidas preventivas durante el manejo de sus pacientes?

Sí___________ No___________

•  ¿Se encuentra vacunado contra la hepatitis B?

Sí___________ No___________

•  Si se encuentra vacunado contra la hepatitis B, ¿cree que con eso se halla protegido?

Sí___________ No___________

•  Ya vacunado contra la hepatitis B, ¿se ha realizado la prueba para verificar l a formación de anticuerpos?

Sí___________ No___________

•  ¿Aceptaría que le tomaran la prueba de ELISA?

Sí___________ No___________

•  ¿Cree usted que influya el número de años dentro de la práctica clínica para utilizar medidas de protección ante cualquier paciente?

Sí___________ No___________

•  ¿Conoce la incidencia de contaminación entre anestesiólogos de VIH o hepatitis B?

Sí___________ No___________

•  ¿Considera que un anestesiólogo portador de VIH debería retirarse de su profesión por ser una fuente de infección al paciente?

Sí___________ No___________

•  Por considerarse una profesión de alto riesgo de contaminación, ¿se realiza periódicamente la prueba de ELISA?

Sí___________ No___________

•  ¿Cree usted que exista una concienciación entre anestesiólogos respecto al riesgo de contaminarse iatrogénicamente?

Sí___________ No___________


Material necesario para laborar.


Utilización de contenedores.


Medidas de protección ante cualquier operación.

Material y Métodos

Previa aceptación por el Comité Local de Investigación del Hospital de Especialidades del Centro Médico La Raza y hospitales pertenecientes al complejo La Raza (Hospital General, Hospital de Infectología y Hospital de Ginecoobstetricia Núm. 3), así como el Hospital de Traumatología, Ortopedia y Ginecopediatría 3A Magdalena de las Salinas, se llevó a cabo el presente estudio, a través de un cuestionario anónimo, el cual constó de 23 preguntas; dicho cuestionario se aplicó a médicos anestesiólogos, de los cuales fueron 139 de base y 49 residentes, en el periodo comprendido del primero de marzo al 30 de agosto de 1996.

El objetivo del presente estudio fue determinar el grado en el cual los médicos anestesiólogos en la práctica clínica usan las guías que editó la Sociedad Americana de Anestesiología para el manejo de pacientes de alto riesgo, destinadas a evitar la transmisión de enfermedades ocupacionales con virus de inmunodeficiencia adquirida, hepatitis B y hepatitis C.

Los criterios de inclusión fueron: médicos de base y residentes, cuya sede fuera el Hospital de Especialidades del Centro Médico La Raza; uno y otro sexo; edad mayor a 25 años; sin antecedentes de hepatitis o virus de inmunodeficiencia adquirida positivo.

Los criterios de no inclusión fueron: residentes de otra sede o que estuvieran realizando otra especialidad, residentes que estuvieran rotando por el programa IMSS-Solidaridad.

Se distribuyeron un total de 220 cuestionarios de 23 preguntas cada uno (formato anexo) y se excluyeron del estudio 32 encuestados, 10 por no haber entregado el cuestionario y 22 por contestarlo de manera incompleta.

Una vez que se completó el estudio, se realizó el análisis de los resultados.

Resultados

De 220 encuestados, un total de 188 contestaron los cuestionarios en forma completa. Solamente 53 médicos (28.19%) conocen las guías que editó la Sociedad Americana de Anestesiología, para evitar la transmisión ocupacional, contra 135 médicos (71.80%) que no las conocen; no obstante, 56.73% de la población estudiada creen estar utilizando las medidas de seguridad para evitar el contagio, y 137 anestesiólogos (72.87%) indicaron que no cuentan con el material necesario para tomar las medidas de seguridad.

El 100% de los encuestados reportaron que utilizan contenedores especiales para el depósito de agujas, así como también 91.49% creen que utilizar jeringas usadas con medicamentos sobrantes de otros pacientes es fuente de infección. El 73.94% utilizan la técnica de dos manos para tapar las agujas y sólo 17.55% de los anestesiólogos refieren utilizar rutinariamente ante cualquier intervención quirúrgica guantes, batas, anteojos y cubrebocas dobles, mientras que 88.83% respondieron que llevan medidas de protección cuando conocen que un paciente es de alto riesgo, ya sea portador de VILI o hepatitis B; 55.85% utilizan guantes durante el manejo de productos sanguíneos.

El 54.79% de los encuestados se encuentran vacunados contra hepatitis B y 85.11 % consideran que con esto ya están protegidos y sólo 5.32% consideran necesario verificar la formación de anticuerpos postvacunación.

De los anestesiólogos encuestados, 45.74% refieren que al puncionarse con una aguja contaminada, lo reportan enseguida a su jefe inmediato superior, mientras que 54.28% no lo informan.

De todos los encuestados, 97.87% aceptarían que les tomaran la prueba de ELISA, para detección de VIFI, y, sin embargo, sólo 37.23% refieren realizarse periódicamente la prueba de ELISA.

El 70.74% de los encuestados sugieren que un anestesiólogo portador de VIII o hepatitis B debe retirarse de la profesión por ser una fuente de infección al paciente, contra 29.28% que no lo consideran necesario; tan sólo 27.66% de los encuestados estiman que existe concienciación entre el personal de anestesiología al riesgo de contaminarse.

Discusión

Nuestra intención de elaborar el presente estudio es conocer si los médicos anestesiólogos de nuestra población estudiada conocen y usan las guías que editó la Sociedad Americana de Anestesiología y resaltar la importancia que éstas conllevan para evitar la transmisión accidental de enfermedades ocupacionales, ya que esto es un modo más peligroso de contagio, dado el incremento de la prevalencia de VIH y hepatitis B no detectados.

Nosotros encontramos en nuestro estudio que la mayor parte de los encuestados tenían desconocimiento de las guías; de 220 cuestionarios sólo 188 se contestaron en forma completa, y se encontró que 12.24% de los residentes contra 33.81% de los médicos de base conocen las guías.


Medidas de protección cuando el paciente es de alto riesgo.

En un estudio llevado a cabo por Alan R en Estados Unidos, de un total de 493 cuestionarios tuvieron contestación completa 1,149, de los cuales solamente 44% tenían conocimiento de las guías.

Aunque nuestra población fue más pequeña que la reportada en la literatura, se corroboró el dato de que una minoría de médicos anestesiólogos conocen y cumplen con las guías de la Sociedad Americana de Anestesiología y el Centro para el Control de Enfermedades.

No obstante, se encontró que 56.73% utilizan las medidas de seguridad y, sin embargo, 72.87% indicaron que no cuentan con todo el material necesario para tomar dichas medidas, y por ello, algunos anestesiólogos adquieren por cuenta propia algunos implementos, para su propia seguridad.

Resultados de literatura sugieren que el uso de guantes, batas, protector ocular y máscara dependía de si al paciente se le consideraba de alto o bajo riesgo; hubo protección ocular en 92%; colocación de batas en 89%; doble cubreboca en 85%; uso de guantes de bajo riesgo en 50%; uso de guantes de alto riesgo en 90%.


Vacunación contra hepatitis B.

En nuestro estudio encontramos que 88.87% de los encuestados refieren utilizar las medidas de protección cuando manejan pacientes de alto riesgo, y ser portadores de VIH, hepatitis B o C, lo que concuerda con lo reportado en la literatura, y a diferencia de lo informado en ese mismo estudio en relación con el manejo de pacientes de bajo riesgo, nosotros encontramos utilización de medidas de protección en 17% vs. 50% reportado en la literatura.

Así mismo, todos utilizan contenedores especiales para depósitos de agujas y sólo 25.06% usan la técnica de una sola mano para volver a colocar la tapa de las agujas. De los anestesiólogos que recibieron picaduras con agujas contaminadas, sólo 45.74% lo reportaron inmediatamente y 54.26% no lo informaron por falta de información de cómo reportarlo, por creer que sus datos no serían manejados en forma confidencial y por el temor de ser objeto de rechazo por parte de los demás integrantes del personal.

Los estudios realizados por GC Du Moulin y Alan R destacan que la frecuencia de volver a colocar la tapa no se correlaciona con las lesiones por punción con las agujas; sin embargo, reportaron que los anestesiólogos que usaban la técnica de una sola mano para poner la tapa nuevamente tenían menos posibilidades de lesiones que los anestesiólogos que recibieron picaduras con agujas contaminadas; sólo 45.5% buscaban tratamiento; 61% de los que respondieron habían tenido hepatitis B.

Nosotros no encontramos reportes de personal médico que hubiera padecido hepatitis B o infección por VIH posterior a picadura accidental con aguja contaminada o postexposición a sangre del paciente o líquidos corporales, vías por las cuales la incidencia de contaminación es más alta.

Según estadísticas, sólo 78% de los anestesiólogos han recibido la vacuna contra la hepatitis B, quizás por desconocimiento de que la vacuna provee 90% de protección contra la hepatitis B por siete años o más y que es efectiva en 70.88% cuando se administra dentro de una semana después de exposición al virus de hepatitis B, y a diferencia de las vacunas utilizadas antes, ésta es segura contra la adquisición de la misma hepatitis u otras enfermedades transmisibles por el suero.

Del análisis de respuestas de nuestro estudio, de 188 encuestados sólo 54.79 % se encuentran vacunados contra la hepatitis B, 85.11 % consideran que con esto ya están protegidos y sólo 5.3% buscan verificar la formación de anticuerpos.

De todos los médicos encuestados, 97.87% aceptarían que les tomaran la prueba de ELISA para detección de VIH, y sin embargo, sólo 37.23% refieren realizarse rutinariamente la prueba de ELISA; quizás esto se deba a negligencia o a temor a saber que se es portador de VIH.

Alan R y Dale B sugieren que, a pesar de la importancia de las guías, su eficacia puede asegurarse sólo si los anestesiólogos se adhieren a ellas, sin importar el número de años dentro de la práctica clínica y sin considerar si el paciente es de alto o bajo riesgo.

En lo que a nosotros respecta, estamos de acuerdo, ya que no es suficiente conocer las guías, sino que lo más importante es utilizarlas estrictamente y contar con el material necesario para ello. De hecho, en nuestro estudio encontramos datos similares a lo referido por Alan y Dale, ya que un porcentaje bajo de los encuestados (27.66%) consideran que existe concienciación al riesgo de contaminarse iatrogénicamente.

Conclusiones

Es de vital importancia que el personal de anestesia reciba adiestramiento y educación adecuados, respecto al uso de las guías para el manejo de todos los pacientes a quienes se vaya a realizar intervención quirúrgica, y que, en caso de pinchazo accidental con agujas contaminadas, se avise inmediatamente a las autoridades correspondientes para tomar las medidas necesarias. Sin embargo, lo más importante sería la aplicación de las normas precautorias en todos los pacientes.

Así mismo, debe reconocerse la protección que confiere la vacunación contra la hepatitis B a todo el personal que maneje productos biológicos y continuar un seguimiento de control del virus de inmunodeficiencia adquirida y las diversas clases de hepatitis.

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