Volumen 10 Número 1 Enero - Febrero 1998

 

Artículos Originales

La Comunicación Anestesiólogo-Paciente Como Determinante Para La Aceptación De La Anestesia Regional

María Eugenia Guzmán Pruneda
Miguel Ángel Santiago Martínez
Alfredo Flores Guillén
Juan J. Dosta Herrera
Daniel Flores López
         • Ver Versión PDF  

Resumen

La comunicación anestesiólogo-paciente es determinante para la aceptación de la anestesia regional, muy utilizada en nuestros días. Objetivo: Demostrar que una adecuada comunicación anestesiólogo-paciente influye en la aceptación y satisfacción de la anestesia regional. Diseño: El estudio se efectuó en 200 pacientes programados para cirugía de cadera, columna, miembro pélvico y torácico, bajo anestesia regional, divididos en dos grupos de 100 (A= control); recibieron visita preanestésica habitual (B= muestra), con comunicación acerca del procedimiento anestésico, en forma detallada. Se midió el grado de satisfacción y aceptación del procedimiento anestésico. Resultados: Hubo una mejor aceptación y satisfacción de la anestesia regional en el grupo B (p < 0.05) usando c 2 . En los resultados influyeron la edad (36-45 años), cirugía de miembro pélvico, ausencia de antecedentes quirúrgicos, escolaridad secundaria, nivel socioeconómico bajo y comunicación extrovertida (p < 0.05). Conclusiones: Una adecuada comunicación anestesiólogo-paciente es determinante para la aceptación del procedimiento anestésico, donde influyen: edad, sexo, escolaridad, antecedentes quirúrgicos, nivel socioeconómico y personalidad extrovertida.

Summary

The use of regional anaesthesia has been incremented. But it hasn't been well accepted by all the patients. Objective: To investigate if an adequate communication between the anesthesiologist and the patient will improve the acceptance and satisfaction of the regional anaesthesia. Design: We studied 200 patients by dividing them into two groups (A= 100). They received the habitual preanesthetic visit. Other group (B= 100) received an adequate information about the procedures of anaesthesia; we measured the grade of satisfaction and acceptance of this. Results: Using c 2 for the statistical analysis, it was found a major grade of acceptance and satisfaction of the regional anaesthesia in the group B. Factors that influenced this decision were: age of patients between 36-45 years, pelvic member surgery, scolarity of junior high school, low socioeconomic level and open communication (p< 0. 05). Conclusion: A good communication between anesthesist and patient, as well as the age, school grade and open communication, type of surgery and the socioeconomic level determine a better acceptance and satisfaction of the regional anaesthesia.

Palabras Clave : Anestesia Regional, Comunicación Anestesiólogo-Paciente.
Key Words: Regional Anaesthesia, Anesthesiologist-Patient Communication.

Introducción

Hoy en día la anestesia local tiene aceptación mundial como un procedimiento de alta eficacia que produce mínimos riesgos comparada con la anestesia general. Sin embargo, los pacientes suelen desconocer las bondades y beneficios de este procedimiento y por consejos de personas ajenas a la práctica médica, le temen; ya que un buen número de veces se les ha señalado que pueden sufrir complicaciones, por ejemplo, quedar paralíticos. En los libros de anestesia se explica perfectamente la técnica, pero se olvida por completo la comunicación que debe existir entre el médico y el paciente, que en la actualidad se encuentra deteriorada.

Con mucha frecuencia el paciente ingresa con enorme angustia ante el temor de su operación; tal angustia se manifiesta como una inadaptación al medio intrahospitalario y en el área quirúrgica, ya que la mayor parte de las veces es desconocida por el paciente. Esto trae como consecuencia el rechazo o no cooperación en la anestesia regional, así como problemas a otros niveles: dificultad para el procedimiento, alteración de los signos vitales, prolongación del método anestésico y en ocasiones problemas en el periodo transanestésico.

En el marco ideal, la valoración preanestésica deberá contemplar la explicación al paciente del procedimiento a realizar (técnica, indicaciones, riesgos, complicaciones, etc.), que en la actualidad no se efectúa. Nos decidimos a realizar el presente estudio básicamente para valorar si una adecuada comunicación anestesiólogo-paciente permitirá disminuir el estrés señalado anteriormente, lo que justificaría que a nuestro paciente a quien se va a efectuar un acto quirúrgico, se le brinde el tiempo necesario para lograr estabilizar su estado de ánimo. Ello permitiría la mejor aceptación de la anestesia regional, dando así la base de un procedimiento anestésico de mejor calidad y en óptimas condiciones.

Antecedentes Científicos

En las últimas décadas, en la relación médico-paciente se ha ido deteriorando el factor comunicación, y más notablemente en el área anestésico-quirúrgica, ya que es frecuente que no se informe adecuadamente al paciente de los métodos anestésicos que se usarán, así como tampoco se toman en cuenta sus inquietudes que surgen durante los periodos pre-, trans- y postanestésico; ello da como resultado una actitud negativa para aceptar la anestesia regional. Ésta es una situación a la que con cierta frecuencia se enfrenta el anestesiólogo, sin que se hayan analizado profundamente las causas que originan esta actitud.

Esta problemática ha despertado el interés de varios investigadores, como el caso de Papanicolaciu M, quien mostró que los factores psicológicos que intervienen en la decisión son el tipo de personalidad, edad y educación, así como la clase y duración de la enfermedad y los antecedentes anestésicos.

De igual manera, Keep y Jenkins en 1988 compararon a los pacientes que recibieron una valoración preanestésica rutinaria, en contraposición a los que recibieron una información detallada, y encontraron que estos últimos aceptaron mejor la anestesia regional.

Así mismo, los pacientes con experiencias previas fueron los más receptivos y en quienes menos influyó la información dada en nuevas visitas preanestésicas.

Sin duda, la confianza que se obtiene al personalizar la visita preanestésica y más aún, si ésta la realiza el anestesiólogo tratante, redunda en una disminución considerable de la ansiedad.

Consideramos que es una obligación profesional del anestesiólogo disminuir el choque psicológico que ocurre en el paciente hospitalizado para un procedimiento quirúrgico. Una de las metas en el manejo anestésico debe ser brindarle al paciente la mayor comodidad posible, ya que está establecido por los autores previamente mencionados que esto se logra con una mejor relación anestesiólogo-paciente.

En forma paralela, en algunos casos, se piensa en forma errónea que esto se obtiene por medio de la administración de ansiolíticos o sedantes, que únicamente logran mantener al paciente en estado subhipnótico, y en ningún momento suprimen o atenúan el origen de la ansiedad.

De igual manera, se ha intentado también suprimir estos factores adversos mediante la hipnosis. Quienes conocen bien el uso de esta técnica han ideado métodos para desviar la atención del paciente de la fuente de ansiedad, ayudando a inducir un estado de ánimo sereno.

Debido a lo expuesto anteriormente, consideramos que es de gran relevancia traspolar estas experiencias a nuestro universo de trabajo, colaborando así en gran medida al acercamiento del médico hacia el paciente, y por lo tanto modificando los factores que influyen en la aceptación de la anestesia regional.

Por tal motivo, nos planteamos el siguiente objetivo: demostrar la influencia que existe entre una adecuada información anestesiólogo-paciente y el grado de aceptación y satisfacción del procedimiento anestésico utilizado, en particular la anestesia regional.

Materiales y Métodos

Este estudio tuvo la aprobación del comité de ética de enseñanza e investigación del Hospital de Ortopedia Magdalena de las Salinas, IMSS. Se obtuvo el consentimiento verbal y escrito de cada uno de los pacientes.

Se estudiaron 200 pacientes de uno y otro sexo, con edades entre 25 y 55 años, con clasificación ASA I y II, programados para operación de ortopedia y candidatos a manejo anestésico regional (cuadro 1).

CUADRO 1
Datos Demográficos

Grupo

A

B

Edad

35.8 ± 6.3

38.1 ± 7.9

Sexo M/F

52148

47153

Educación

9 ± 4.2

8.6 ± 3.5

Religión católica

97%

96%

No se encontraron diferencias significativas (p < 0.01).

El tipo de operación fue básicamente de miembro torácico, columna, cadera y miembro pélvico (cuadro 2). Se excluyó a los pacientes que tenían deterioro de la capacidad intelectual por cualquier causa, también a quienes recibían tratamiento psiquiátrico, a los analfabetos y a los pacientes que recibieron otro procedimiento anestésico diferente del regional y los que se negaron a participar en el estudio.

CUADRO 2
Frecuencias Porcentuales De Ambos Grupos Por El Tipo De Cirugía Realizada

Tipo de cirugía

Grupo A

Grupo B

 

Núm. de enfermos

Miembro pélvico

41%

34%

Miembro torácico

17%

28%

Columna

20%

21%

Cadera

22%

17%

El estudio se realizó durante la valoración preanestésica, en la sala de preanestésica y la sala de recuperación.

Se formaron dos grupos de 100 pacientes cada uno al azar- al grupo control A, n = 100, sólo se le realizó visita preanestésica habitual y los pacientes de la muestra B, n = 100, recibieron información detallada del procedimiento anestésico-quirúrgico en forma breve y sencilla, con palabras simples, con la finalidad de dar confianza y tranquilidad; se explicó el tipo de técnica anestésica con sus indicaciones, beneficios, riesgos y posibles complicaciones posteriores.

Se aplicó un cuestionario que contenía preguntas abiertas y cerradas en tres tiempos (en la visita preanestésica, prequirúrgico y postoperatorio).

El contenido de este cuestionario valoró el conocimiento que tiene el paciente acerca, de los tipos de anestesia que existen, así como el papel, habilidades y preparación profesional del anestesiólogo.

Otro rubro de preguntas investigaba la opinión o preferencias del procedimiento anestésico, así como la influencia del medio hospitalario sobre el estado emocional, inquietudes generales sobre sensación desagradable o molestias ocasionadas por los efectos anestésicos. Finalmente, en la valoración preanestésica se interrogó la aceptación o rechazo del procedimiento anestésico regional.

En sala preanestésica se interrogó únicamente la opinión acerca de la técnica utilizada y satisfacción o no de la anestesia regional.

Durante el periodo postoperatorio). se interrogó al paciente sobre la opinión que tenía acerca de la técnica anestésica utilizada y el grado de aceptación y satisfacción o no de la anestesia regional.

Análisis Estadístico

•  Medidas de tendencia central (media, mediana, moda y desviación estándar).

La contrastación de las diferencias intergrupales se realizó por medio de c 2 . Todos los valores con p < 0.05 se consideraron estadísticamente significativos.

Resultados

El estudio incluyó 200 pacientes programados para cirugía ortopédica, quienes se dividieron en dos grupos, grupo A (grupo control), el cual sólo recibió visita preanestésica habitual, y grupo B (grupo de estudio), al cual se le proporcionó una adecuada comunicación sobre el procedimiento anestésico. El estudio incluyó 101 mujeres y 99 hombres (gráfica 1); 14 pacientes se rehusaron a participar, por bajo nivel cultural, y 20 porque desconfiaron de los propósitos del estudio.


Datos demográficos.

En cuanto a los datos demográficos (edad, sexo, educación y religión), no se encontraron diferencias estadísticamente significativas (gráfica 2). El promedio de edad osciló entre 36 ± 7 años, nivel de escolaridad de 8.5 ± 4 años y la mayoría de los pacientes eran católicos en ambos grupos.


Datos demográficos.

CUADRO 3
Aceptación Y Satisfacción Del Procedimiento Anestésico

 

Grupo A

Grupo B

p

Aceptación

45

82

< 0.05

Satisfacción

57

84

< 0.05

Se puede observar que en la aceptación y también en la satisfacción existe una modificación positiva para el grupo al que se le aplicó la maniobra, con una p < 0.05.

Cuarenta y uno por ciento de los pacientes en el grupo A se operaron de miembro pélvico, 17% de miembro torácico, 20% de columna y 22% de cadera; del grupo B, 34% tuvieron operación de MP, 28% de MT, 21% de columna y 17% de cadera (gráfica 3).

Nivel de aceptación y satisfacción de ambos grupos. estadísticamente significativo,con una p < 0.05.

El grado de aceptación de la anestesia regional fue mayor en el grupo B (82 pacientes vs. 45 del grupo A), siendo estadísticamente significativo, p < 0.05; el grado de satisfacción de la anestesia regional fue mayor en el grupo B (84 pacientes vs. 57 del grupo A), siendo estadísticamente significativo, con p < 0.05 (gráfica 3).

Con respecto al sexo, los hombres aceptaron mejor la anestesia regional, mostrando una p < 0.01 (cuadro 4).

CUADRO 4
Relación Entre El Sexo Y La Aceptación Del Procedimiento Anestésico Regional

sexo

Aceptación

 

Grupo A

Grupo B

p

Masculino n = 52141

25

41

< 0.01

Femenino n = 48/53

20

38

< 0.05

Se observa que los hombres aceptan la anestesia regional mejor que las mujeres, teniendo p < 0.01; esta diferencia es significativa en comparación con las mujeres que mostraron una significancia inferior, con una p < 0.05.

Encontramos también que el grupo de edad que mejor aceptó la anestesia regional es el de 36-45 años, con p < 0.05; por tipo de cirugía hallamos que los pacientes operados de miembro pélvico y de cadera 7son los que mejor consienten la anestesia regional, con p < 0.05 y p < 0.01, respectivamente (cuadro 5). También se encontró que los pacientes que se dedicaban a varios oficios (jornaleros, trabajadores de la construcción y asalariados) aceptaban mejor la anestesia regional p < 0.05, y en menor grado los profesionistas p < 0.05 (cuadro 7).

CUADRO 5
Grupo De Edad Y La Relación Con La Aceptación De La Anestesia Regional

Edad en años

Grupo A

Grupo B

p

25-35

15

25

< 0.05

36-45

19

30

< 0.05

46-55

25

20

< 0.01

Se encontró un mayor grado de aceptación en las edades comprendidas entre los grupos de 46 a 55 años en el grupo muestral, con una p < 0.01.

CUADRO 6
Tipo De Cirugía Y Relación Con La Aceptación De La Anestesia Regional

Tipo de cirugía

Grupo A

Grupo B

p

Miembro pélvico

28

30

< 0.05

Miembrotorácico

8

18

NS

Cadera

12

16

< 0.01

Columna

10

15

NS

Se encontró que los pacientes de cirugía de columna y miembro torácico no tuvieron significancia estadística. 1. Los pacientes de cirugía de miembro pélvico con p < 0.05. 2. Fue más significativo para quienes recibieron cirugía de cadera, con una p < 0.01.

CUADRO 7
Oficios Y Relación Con La Aceptación De La Anestesia Regional

 

Grupo A

Grupo B

p

Hogar

16

17

NS

Obrero

8

18

< 0.05

Comerciante

3

15

NS

Diversos oficios

12

19

< 0.001

Profesionista

3

10

< 0.05

Los grupos dedicados al hogar y los comerciantes no tuvieron diferencias estadísticamente significativas. El de los obreros y profesionistas tuvo una p < 0.05, en tanto que el grupo de vados oficios, como electricistas, albañiles, jornaleros, choferes, etc. tuvo una mayor significancia estadística, mostrando una p < 0.05.

Por último, se observó que los pacientes sin antecedentes quirúrgicos, y los de nivel socioeconómico bajo aceptaron mejor la anestesia regional, con p < 0.05 y p < 0.01 respectivamente (cuadros 8 a 10).

CUADRO 8
Relación Entre Antecedentes Quirúrgicos Y La Aceptación De La Anestesia Regional

Antecedentes quirúrgicos

Grupo A

Grupo B

p

15

29

< 0.05

No

27

50

< 0.01

Todos los pacientes del grupo al que se le administró la maniobra habiéndoseles proporcionado la información detallada mostraron diferencias estadísticas, siendo más significativo en los pacientes sin antecedentes quirúrgicos, con una p < 0.01.

CUADRO 9
Escolaridad Y Relación Con La Aceptación De La Anestesia Regional

Escolaridad

Grupo A

Grupo B

p

Primaria

22

37

NS

Secundaria

8

18

< 0.02

Técnico profesional

9

14

< 0.05

Licenciatura

3

10

< 0.02

Se observa que los pacientes a nivel secundaria y licenciatura aceptaron mejor la anestesia regional, con una p < 0.02 en el grupo muestral; a nivel técnico profesional, se observó una p < 0.05, siendo menos significativo que el anterior. En los pacientes que sólo tenían estudios de primaria no se encontraron diferencias estadísticamente significativas.

CUADRO 10
Nivel Socioeconómico Y Aceptación De La Anestesia Regional

Nivel socioeconómico

Grupo A

Grupo B

p

Alto

6

14

< 0.05

Medio

17

30

< 0.05

Bajo

19

35

< 0.001

El grupo de nivel socioeconómico bajo aceptó mejor la anestesia regional con p < 0.001, siendo más significativo en comparación con el nivel socioeconómico medio y alto, con el mismo nivel de significancia estadística, con una p < 0.05.

 

Datos Obtenidos Del Total De Pacientes

Con respecto al resultado de las preguntas abiertas, se observó que de los pacientes que respondieron en forma breve las preguntas, sólo 73% aceptaron la anestesia regional en el grupo muestra, mientras que del grupo control solamente la aceptaron 34%. Del grupo de pacientes que se mostraron extrovertidos al contestar, en ambos grupos tuvieron el mismo comportamiento, con una aceptación de 55%.

Nivel de aceptación por sexo: los hombres aceptaron mejor la anestesia regional, siendo estadísticamente significativo, con una p < 0.05.

En esta gráfica se muestra que el grupo de edad que consintió mejor la anestesia regional fue el de 36-45 años. Fue significativo, con una p < 0.05.

Grado de anestésico por tipo significativo fueron lo cadera, con una p < 0.05.

El grupo de varios oficios y obreros aceptó mejor la anestesia regional, mostrando una p < 0.05 en ambos grupos.

En este grupo los pacientes que mejor aceptaron la anestesia regional fueron los que no tenían operaciones previas. Este dato fue estadísticamente significativo, con una p < 0.05.

También se encontró que los pacientes no tienen un conocimiento claro del procedimiento anestésico, ni tampoco de las habilidades, papel y preparación del anestesiólogo, pudiendo ser éste uno de los motivos por los que los pacientes no aceptaron la anestesia regional. En el grupo muestra 56% tenían un conocimiento claro del papel del anestesiólogo, en contraste con el grupo de control, en el cual fueron 12% solamente.

Del total de pacientes, 97% tenían la inquietud de saber cuál era el papel y trabajo del anestesiólogo. El 56% de los pacientes no sabían quién se encargaría de su estado de salud en el quirófano, 12% dijeron que lo haría personal paramédico; el resto afirmaron que todo el equipo quirúrgico. Esta situación no tuvo repercusión importante para el grado de satisfacción y aceptación de la anestesia regional.

A un gran porcentaje de los pacientes (70%) les gustaría que el anestesiólogo los visitara después de la operación, básicamente para tener información de las posibles complicaciones postanestésicas, saber su comportamiento en el quirófano, para dar las gracias y para el control postoperatorio). A 25% de los pacientes les gustaría escoger a su anestesiólogo (el mejor); el resto argumentaron que todos estaban capacitados.

El 39% de los pacientes refirieron tener miedo a sufrir complicaciones postanestésicas y 43% a lo desconocido.

En cuanto a la opinión que tienen los pacientes con respecto a los anestesiólogos, sólo 69% de ellos opinaron que son buenos básicamente por el trato en el quirófano, el cual fue amable y brindó confianza al paciente, y que tienen muchos conocimientos, ya que de ellos depende su vida en el quirófano. El 17% de los pacientes se quejaron del procedimiento anestésico por la mala aplicación y ocurrencia de molestias durante la colocación del anestésico, siendo más relevante en los pacientes sometidos a cirugía de miembro torácico y columna.

Catorce por ciento se negaron a contestar algunas preguntas por no tener repercusiones para su manejo postoperatorio).

Al inicio del estudio, la mayoría de los pacientes estudiados tenían la idea de que al hablar de anestesiólogo y anestesia se referían a los mismos; algunos argumentaban que sólo había diferencias por el sexo. Posteriormente al estudio se consiguió que 62% de los pacientes aceptaran que el anestesiólogo es una persona más preparada para resolver alguna complicación anestésica y parcialmente quirúrgica. Esta situación no tuvo relevancia con respecto a la aceptación de la anestesia regional, no así para la satisfacción, ya que la mayoría argumentaron que se sentían más seguros en un quirófano en caso de que ocurriera una complicación.

Discusión

Elssar y col. en 1987 encontraron que los pacientes que no habían recibido visita preanestésica se mostraron inconformes durante la preparación quirúrgica. Con base en esto sostuvieron que si se ofrece una buena información acerca de estrés y conocimientos, se proporciona un buen soporte emocional. En nuestro estudio no sólo logramos la mejor participación en la preparación quirúrgica, sino también una mejor aceptación de la anestesia regional y satisfacción postquirúrgica.

Este mismo autor argumenta que un mejor consentimiento de la anestesia regional está relacionado con la edad avanzada y la negación a los jóvenes por la falta de madurez para afrontar situaciones difíciles; así mismo, el grado de neurosis y la personalidad extrovertida influyeron en la elección del método anestésico.

En nuestro estudio encontramos que no sólo la edad avanzada se relacionó con una mejor aceptación de la anestesia regional, sino también el sexo, el tipo de operación, el grado de escolaridad, el nivel socioeconómico, ocupación y los antecedentes quirúrgicos, ya que hubo mayor aceptación de la anestesia regional entre los pacientes de sexo masculino, los sometidos a cirugía de cadera y miembro pélvico, así como los obreros, quienes carecían de antecedentes quirúrgicos, los de nivel socioeconómico bajo y los de escolaridad secundaria a licenciatura.

Los pacientes que mostraron mejor aceptación de la anestesia regional con respecto ala escolaridad fueron los de nivel secundaria, tomando a p < 0.05 como significativo.

También este mismo autor comenta los beneficios que trae una información detallada en la visita preanestésica, y refiere que la respuesta al estrés no es igual en todos los pacientes. El estudio nos permitió identificar a este tipo de personas, a quienes en ocasiones se tuvo que ofrecerles otro tipo de anestesia. También observamos que mucho de este estrés se debía al desconocimiento del tratamiento quirúrgico, tipo de anestesia y las molestias postquirúrgicas.

Ernest y col. en 1990 observaron en un estudio realizado en 150 pacientes que 65% de éstos dijeron que la visita preanestésica los había hecho menos aprensivos, y sus temores eran básicamente a la anestesia regional; ocurrió en 70% minutos antes de entrar al quirófano, en 85% momentos antes de la operación, y en 65% al escuchar el instrumental en el quirófano. Los pacientes que presentaron complicaciones postanestésicas (náuseas, vómitos, dolor en el sitio de la inyección, trastornos visuales, escozor en la lengua, dolor de mandíbula) se encontraron satisfechos a la anestesia regional.

El nivel socioeconómico bajo fue el que mejor aceptó la anestesia regional. Fue estadísticamente significativo, con una p < 0.05.

En nuestro estudio comparativo se comprobó que la visita preanestésica con información detallada obtuvo mejor consentimiento de la anestesia regional, con disminución de los temores en los pacientes momentos antes de entrar al quirófano, antes de la operación y a las complicaciones postanestésicas. También se observó un mejor grado de satisfacción en los pacientes con información detallada por el alto grado de cortesía por parte del anestesiólogo, el buen desarrollo de la anestesia y al escuchar la conversación del anestesiólogo.

Farnyl, en 1990, en un estudio entre australianos y canadienses demostró que 80% de ellos prefieren tener información acerca de las complicaciones y riesgos acerca de su anestesia, situación similar a nuestro estudio, en que fueron 70%, pero también refirieron que les gustaría que el anestesiólogo los visitara después de su cirugía básicamente para saber las complicaciones postanestésicas, para darle las gracias al anestesiólogo, para el control del dolor postoperatorio). y para preguntarle acerca de su comportamiento en el quirófano.

Swinhoe, en 1994, observó que sólo a 35% de los anestesiólogos se les calificaba como médicos y a 80% los tomaron como "técnicos que se dedicaban a la administración de la anestesia y al monitoreo". En nuestro estudio pudimos observar que sólo 50% de los pacientes pensaban que el anestesiólogo era médico, el resto no sabían y 70% argumentaron que los términos anestesiólogo y anestesista son sinónimos; 40% dijeron que al hablar de anestesista se refiere al género femenino de la especialidad, y lo contrario sucede cuando se habla de anestesiólogo. Esta situación no mostró ser relevante para la aceptación y la satisfacción de la anestesia regional.

Papanicolaou y Voulgary, en 1994, demostraron, en los pacientes de cualquier tipo de cirugía, que sólo 56% de ellos aceptaron recibir anestesia regional; esta decisión se relacionó con el tipo de personalidad (extrovertida), la existencia de ansiedad y depresión; también se vinculó a pacientes que habían padecido la enfermedad por más de seis meses. Consintieron mejor la anestesia regional los pacientes de edad media, con bajo nivel de neurosis y una alta extroversión.

En nuestro estudio, se observó que el consentimiento de la anestesia regional se relacionó con el sexo, edad avanzada, escolaridad, nivel socioeconómico, tipo de cirugía, ocupación y antecedentes quirúrgicos, y que dicha aceptación se vio afectada básicamente por la información dada durante la visita preanestésica ya comentada anteriormente.

Katan y Sheule, en 1991, en un estudio con 800 pacientes, demostraron que sólo 6% de ellos aceptaron la anestesia regional al no tener ninguna información acerca de su procedimiento anestésico y quirúrgico, y 92% prefirieron una anestesia general "para no sentir nada". Los pacientes que insistieron en una anestesia regional sabían que se encontraban ante un anestesiólogo calificado, con experiencias gratas, existencia de mínimo dolor postquirúrgico; de los premedicados y los que tenían medicamentos disponibles para el dolor postoperatorio). los pacientes con más anestesias generales prefirieron a esta última.

En nuestro estudio demostramos que hay una mejor aceptación y satisfacción de la anestesia regional cuando existe una mejor información y una mejor relación anestesiólogo-paciente.

Conclusiones

Nosotros observamos que los pacientes, al someterse a un procedimiento anestésico quirúrgico, desconocen en su gran mayoría lo relacionado con el manejo anestésico. Con esto, las personas se demuestran inquietas, temerosas, angustiadas y ansiosas ante un procedimiento quirúrgico bajo anestesia regional, lo que trae como consecuencia y conscientemente el rechazo de este procedimiento. Una gran mayoría de estos pacientes prefieren encontrarse sedados o inconscientes durante su operación, con el fin de no enterarse de nada hasta después de terminarse ésta. Con este estudio concluimos que una adecuada comunicación anestesiólogo-paciente y una información detallada del procedimiento anestésico donde el paciente conocerá sus indicaciones, beneficios, riesgos o complicaciones, que son mínimas en general, incrementará la aceptación de la misma, en comparación con los pacientes donde no se establece una adecuada comunicación.

En estas circunstancias, el paciente mejor informado o que conoce las bondades de esta técnica erradicará la imagen distorsionada que tenía de estos procedimientos y con ello se disminuye la ansiedad y el estrés de la operación, aumentando la confianza en el personal que lo esté manejando en ese momento, así como una mejor adaptabilidad al medio intrahospitalario y en especial del quirófano. También se incrementará la satisfacción del procedimiento utilizado.

Bibliografía

  1. Elsass P, Elkard B, Junge J, Lykke J, Staun P, Rasmussen M. Psychological effect of detailed preanesthetic information. Anaesthesiol Scand 1987;31:586-7.
  2. Elsass P, Duedani H, Friis B, Moller J, Bredgaad S. The psychological effects of having a contact-personal for the anesthetic staff. Acta Anaesthesiol Scand 1987;31:584-6.
  3. Papanicolaou M, Voulgari A, Lykouras l, Aravinits Y, Christodou ou and Danaour. Psychological factors influencing the surgical patients consent to regional anaesthesia. Acta Anesthesiol Scand 1994;38:607-11.
  4. Keep P, Jenkins J. From the other end of needle, the patients experience of routine anaesthesia. Anesthesia 1987;33: 830-2.
  5. Shevde K, Panagopoulos GA. Survey of 800 patients. Know]edge, attitudes, and concerns regarding anaesthesia. Anesth Analg 1991;73:190-8.
  6. Ernest R, Halargarf Y, Sosephine. La hipnosis y el alivio del dolor. 2a. ed. México: Fondo de Cultura Económica, 1990:89-95.