Volumen
9 Número 5 Septiembre - Octubre 1997
Artículos Originales
| Alejandro A. García M Mario Vidal Pineda Díaz Tomás L. Déctor Jiménez Centro Médico Nacional siglo XXI, IMSS, México |
|
|
Objetivos: Evaluar la medición no invasiva del gasto cardiaco en el paciente pediátrico quirúrgico por medio de la bioimpedancia eléctrica transtorácica. Demostrar que los siguientes parámetros hemodinámicos son detectables y que la bioimpedancia eléctrica transtorácica aporta un beneficio superior contra el monitoreo rutinario en el paciente pediátrico quirúrgico. Parámetros hemodinámicos: índice cardiaco, volumen sistólico, índice diastólico final, índice de aceleración, índice de resistencias vasculares sistémicas, trabajo cardiaco izquierdo, fracción de expulsión, contenido de fluidos en el tórax, aporte global de oxígeno, consumo global de oxígeno, contenido de oxígeno. Material y métodos: Para la elaboración de este estudio de investigación, se tomó una muestra de población abierta al azar de 32 pacientes pediátricos programados para cirugía electiva en edades de 1 a 16 años con peso corporal de 10 a 84 kg. y riesgo anestésico quirúrgico de ASAI y ASA IV. No se tomó en cuenta el sexo. Resultados: De los 32 pacientes estudiados, 40% correspondieron al sexo femenino y 60% al sexo masculino; la edad promedio fue de 4.2años, peso promedio de 15.500 kg. y promedio de SC de 1.65 m2. Pacientes calificados con ASA I:1, ASA II: 8, ASA III: 10, ASA IV: 13. Tiempo quirúrgico mínimo de 30 min. a un máximo de 330 min., promedio de 80.31 min. Tiempo anestésico mínimo de 45 min. a un máximo de 375 min., promedio de 158.00 min. Se realizaron mediciones por laboratorio de hb, con un promedio de 13.4 g/dl y ht de 40.1 %. Se obtuvieron los siguientes parámetros hemodinámicos básales en pediatría bajo impedancia eléctrica transtorácica:
Parámetros |
Basal |
Inductivo |
Transoperatorio |
Postanestésico |
FC (lat/min.) |
98 |
106 |
94 |
104 |
PAM (mmHg) |
99 |
84 |
110 |
120 |
IC (l/min/m2) |
2,6 |
2.9 |
2.7 |
3,2 |
IDF (ml/m2) |
60 |
74 |
56 |
70 |
IRVS (D/s/cm5) |
1,700 |
1,870 |
2,210 |
2,560 |
FE(%) |
63 |
56 |
64 |
68 |
Promedio aritmético de acuerdo con la media de la población pediátrica del estudio. |
||||
|
Objective: The measurement of the cardiac output in the pediatric patient in surgery using the transthoracic bioimpedance. To demonstrate that the following hemodynamic parameters for thoracic electric bioimpedance (TEB) are detectable: cardiac index, systolic volume, end diastolic index, acceleration index, systemic vascular resistance index, left cardiac work index, ejection fraction, thoracic fluid content, oxygen consumption index, global oxygen delivery index, oxygen extraction rate. Material and methods: In order to do this investigation, it was taken a randomized sample of the open population of 32 pediatric patients programmed for elective surgery. The children ranged from the eigth months to 16 yr (and their height and weight ranged from the third to the 97th percentile), with weight from 10 to 84 kg., ASA I to ASA IV. Sex was not considered. Results: From the 32studied patients, 40% corresponded to female sex and 60% were males; the mean age was 4.2 yr; the mean weight 15,500 kg., and the mean BSA 1.65 m2. Pediatric patients ASA I:1, ASA II: 8, ASA III: 10, ASA IV: 13. Surgical time: 30 min., max: 330 min., mean 80.31 min. Anesthesia time: 45 min., max: 375 min., mean 158.00 min. They were made hb laboratory measures 13.4 g/dl, and of ht a mean of 40.1%. Conclusions: The hemodynamic state observed in this group of patients was at the start normodynamic and at the end mild hyperdynamic. The TFC increased after the surgery and was raised until the output. The VOI2 increased in the postoperative period and was independent of the DOI2. The TEB study kept a close relation with the clinic and showed to be useful with pediatric patients.
|
El monitoreo de los pacientes durante la anestesia tiene los siguientes objetivos: diagnosticar cualquier problema que se presente o reconocer tempranamente una evolución perjudicial; estimar la gravedad de la situación y valorar la respuesta al tratamiento, incluyendo su eficacia y sus efectos colaterales o su toxicidad.
En los últimos años se han publicado revisiones sobre la monitorización de los pacientes quirúrgicos en el quirófano y en la unidad de cuidados intensivos, las cuales indican claramente la evolución y la existencia de avances de que pueden disponer los anestesiólogos, garantizando el bienestar y la seguridad durante el perioperatorio.
Existen varias razones para vigilar el estado hemodinámico del paciente que está sometido a la anestesia y a una intervención quirúrgica: los anestésicos alteran las funciones cardiovasculares; la mayor parte de los accidentes relacionados con la anestesia tienen signos premonitorios, y los cambios cardiovasculares constituyen uno de los indicadores más importantes; la intervención quirúrgica puede provocar cambios hemodinámicos importantes y agudos debidos a la posición, manipulación quirúrgica, pérdida de líquidos o sangre; las enfermedades cardiovasculares o trastornos del estado hemodinámico interactúan con los anestésicos. El tratamiento de los cambios hemodinámicos implica el uso de drogas potentes que tienen efectos específicos sobre el sistema cardiovascular; el monitoreo es esencial para la selección del tratamiento más adecuado y para la evaluación de su eficacia y seguridad.
La monitorización hemodinámica abarca un amplio número de técnicas que varían en su grado de precisión, complejidad, seguridad y costo; casi siempre se pueden utilizar más de una, sin embargo, la finalidad es la misma en todos los casos: proporcionar la información necesaria para poder decidir la conducta a seguir.
El gasto cardiaco es la cantidad de sangre que bombea el corazón hacia la circulación sistémica (o pulmonar) cada minuto. Resume el funcionamiento global del sistema cardiovascular y, en especial, la función de bombeo del corazón. Constituye el volumen de sangre disponible para la perfusión hística, a pesar de que el flujo sanguíneo real de cada tejido está regulado por varios factores que controlan la resistencia de las arteriolas que suministran la sangre a dichos tejidos. Los métodos de medición del gasto cardiaco incluyen la termodilución, la dilución de colorante, la técnica de Fick, y el análisis del contorno del pulso aórtico como técnicas invasivas, y la bioimpedancia eléctrica transtorácica (impedancia cardiográfica) como técnica no invasiva.
El monitoreo hemodinámico en el paciente pediátrico quirúrgico es difícil; un método clínico habitual para la determinación del gasto cardiaco es por termodilución (Td); sin embargo, el acceso a la arteria pulmonar, que es pequeña, dificulta su abordaje y en algunas ocasiones es imposible, la técnica es invasiva y los datos generales son intermitentes e irregulares. Una serie de reportes han evaluado el gasto cardiaco en las diferentes edades por el método de bioimpedancia eléctrica transtorácica (BET), comparada con termodilución, demostrando su utilidad en niños; sin embargo, tiene ciertas limitaciones, porque en el mercado aún no existen los complementos pediátricos. Por otra parte, se ha creado la determinación de una constante geométrica (L) para la computadora de BET para estimar el gasto cardiaco con márgenes de seguridad. Ante esta problemática, decidimos evaluar los principales parámetros hemodinámicos por bioimpedancia eléctrica transtorácica durante el perioperatorio de pacientes pediátricos programados para cirugía electiva con ajuste de la constante (L).
Bioimpedancia eléctrica transtorácica
Definición: Se entiende por impedancia (z) el grupo de factores que se oponen a la transmisión de la corriente de estimulación desde los electrodos emisores a los receptores. Es la resistencia a un flujo de corriente eléctrica alterna a través de un segmento determinado.
La bioimpedancia eléctrica transtorácica (BET) mide la resistencia de un segmento corporal del tórax, el cual se convierte en un transductor conductor de volumen a un flujo eléctrico constante de corriente alterna de baja magnitud (mc).
La impedancia basal (ZO) es dependiente de un tejido conductor, el cual es el volumen intratorácico compuesto por los líquidos y electrólitos de la sangre. A mayor cantidad de líquidos (tejido conductor) corresponde una menor impedancia (mc).
Historia
Nyboer en 1955 fue el primero en describir el cálculo del gasto cardiaco por bioimpedancia eléctrica transtorácica.
Kubicek en 1966 informa que el tórax y la aorta pueden ser modelados elásticamente como cilindros simples de longitud equivalente y dispuestos paralelamente.
Fórmula:
SV = Pb (L2/ZO2) (T lub) (dz/dt) Máx, la cual se designó como ecuación No. 1.
Esta ecuación explica y concibe al tórax como un cilindro conductor homogéneo con una longitud L. SV es el volumen/latido, Pb es la resistividad específica de la sangre, (T lub) el tiempo de eyección del ventrículo izquierdo, (dz/dt) será la tasa máxima del cambio del componente, Z la bioimpedancia.
Originalmente, la BET fue aplicada para medir el gasto cardiaco en cosmonautas, concibiendo al corazón como una bomba intermitente. El volumen sistólico ventricular izquierdo, en ausencia de cortos circuitos, se descarga en la aorta en un periodo que se aproxima a 1/3 de cada ciclo cardiaco. En individuos con corazones normales, 89% del volumen sistólico total es eyectado en los primeros dos tercios de la sístole. El primer tercio del intervalo de eyección sistólica explica 40 a 50% del volumen sistólico eyectado.
Una parte de la energía consumida durante la contracción cardiaca se disipa como flujo capilar anterógrado; el resto se almacena como energía potencial y se expresa físicamente por la expansión de la aorta elástica, energía que puede medirse por medio de la BET.
La primera ecuación fue aplicada por Kubicek.
Quail encontró que variando el hematocrito normovolémicamente de 26 a 66%, el valor de Pb permanece prácticamente constante.
Sramek sustituye el cilindro por un cono truncado con la misma longitud y base inferior, con un área c=31. Finalmente, Sramek encontró que en la mayoría de los adultos la longitud o altura del cono es aproximadamente del 17%.
Aplicaciones clínicas
Los orígenes anatómicos y fisiológicos precisos de la impedancia se han aclarado. Tanto la circulación pulmonar como la arterial sistémica representan contribuciones importantes a la señal. El trabajo experimental indica que un porcentaje de la impedancia se origina en la aorta torácica sistémica. En ausencia de cortos circuitos intracardíacos o aortopulmonares, ambos volúmenes ventriculares son iguales.
Las variaciones latido a latido en la forma de onda Z se han utilizado clínicamente a partir de la década de 1980 para obtener un monitoreo en tiempo real del gasto cardiaco.
Con el uso de BET, actualmente es posible medir el flujo sanguíneo global y la función de la bomba (precarga, contractilidad, fracción de eyección).
Para medir la BET se localizan previamente las zonas de colocación de cada par de electrodos y se realiza una limpieza con alcohol. Se colocan en el paciente dos juegos de cuatro electrodos cada uno, de los cuales dos electrodos localizados en la parte superior del cuello y alineados a la línea media axilar, inyectan una corriente eléctrica conocida. Otro par de electrodos se colocan a nivel del apéndice xifoides, también alineados a la línea media axilar para recoger dicha corriente eléctrica.
El otro grupo de cuatro electrodos se coloca de igual manera con una separación de 5 cm con respecto a los anteriores y éstos actúan como sensores de voltaje, el cual cambia en relación con la actividad pulsátil de la aorta descendente.
De esta manera se requiere, previamente a la colocación de los electrodos de monitorización de ECG, la localización del punto de mayor intensidad del latido cardiaco para lograr una mayor y mejor recepción del mismo. Así, al conocer los tiempos sistólicos a través de la obtención de la señal electrocardiográfica, con los dos electrodos extras, combinando el conocimiento de la impedancia del tórax podremos llegar al cálculo del volumen de sangre expulsado por cada latido.
Principios básicos y relación fisiológica
La monitorización hemodinámica es aconsejable en los pacientes con algún trastorno que van a someterse a intervenciones quirúrgicas complicadas. Por esta razón, los sistemas sofisticados permiten la detección temprana de anomalías o alteraciones que ponen en peligro la vida del paciente. El método deductivo no es terreno vedado para el anestesiólogo y, con la implantación de nuevos sistemas de monitorización no invasiva, este procedimiento deductivo se transforma en un método científico.
La bioimpedancia eléctrica transtorácica es un procedimiento de medición continua que registra parámetros hemodinámicos normales y anormales en la perfusión adecuada del organismo y en el desarrollo metabólico y fisiológico. Se desarrolló una tecnología que convierte la medición de la resistencia eléctrica del tórax a una frecuencia alta, de baja magnitud y corriente constante (a esto se debe el término impedancia y no resistencia ) (DR F.A.G). Es una serie de parámetros relacionados con diferentes funciones fisiológicas y fenómenos.
Eléctricamente, el tórax es un conductor no homogéneo, el cual actúa como transductor para eliminar la impedancia de la piel al electrodo; se utiliza un sistema tetrapolar de electrodos, separando el patrón de corriente medio del patrón sensor de BET.
Un juego de electrodos pregelizados (comúnmente dos pares) a nivel del abdomen superior es la fuente, los cuales inyectan una corriente de magnitud constante y alta frecuencia, lo que provee una cobertura homogénea del tórax por un campo eléctrico de alta frecuencia.
La corriente fluye principalmente en una dirección en paralelo a la columna vertebral. Los rangos de frecuencia y amplitud de corriente son 50 khz <f <100 khz y.02 m A < 1 <5 mA. La corriente eléctrica desarrolla en el tórax un voltaje proporcional a la BET. Ésta es censada por un juego de electrodos, normalmente dos pares, localizado en forma habitual en la raíz del cuello y a nivel del apéndice xifoides, los cuales también detectan la señal electrocardiográfica. El complejo QRS del ECG es utilizado como un reloj biológico del sistema BET, y el tiempo Q se usa como tiempo de partida de la medición de los intervalos del tiempo sistólico, siempre y cuando se realice una localización exacta del sitio de mayor intensidad y del sonido del latido cardiaco previamente localizado por auscultación. El mejor conductor eléctrico en el tórax es el plasma (resistencia específica de R= 65 ohm/cm, con un hematocrito de 40%).
La grasa y los pulmones son conductores mucho menores ( r = 300-500 ohm/cm).
En cualquier conductor, la corriente siempre busca el camino más corto y en el tórax, con los electrodos colocados como ya se mencionó, existen dos grandes patrones conductores en paralelo al flujo de la corriente. Éstos son la aorta descendente y la vena cava superior e inferior. Por la relativa alta conductividad de estos tejidos en comparación con la de los tejidos torácicos remanentes, éstos llevan más de 50% de la corriente media.
La grasa en los tejidos extratorácicos, con su baja conductividad, contribuye muy poco a la conductividad total torácica.
El estado estable de BET, llamado impedancia basal (ZO ohm), es dependiente del sexo, hombres = 20 < ZO 33 ohm, mujeres = 25 < ZO <48 ohm.
El valor absoluto de Zo es inversamente proporcional al contenido de fluidos dentro del espacio intratorácico. Por esa razón comúnmente se utiliza el término de índice de fluidos torácicos (TFI) en vez de ZO.
Un decremento en TFI indica un incremento en el contenido de fluidos torácicos, TFC, el cual puede ser causado por hipervolemia, edema pulmonar, edema intersticial o por todos estos factores.
Los cambios más rápidos en el tiempo de BET tienen varios orígenes debidos a respiración (5% del valor de TFI).
Referente a la actividad cardiovascular, morfológica y temporalmente delta y Z es una aproximación de los cambios de presión en la sangre aórtica.
Es de nuestro interés el cambio de magnitud de los parámetros anteriores, los cuales se relacionan entre sí por las tasas de cambios por el tiempo que se transcriben por la corriente eléctrica captada en el BET.
Los cambios de impedancia son producidos por la alineación de eritrocitos como una función de la velocidad del flujo de sangre al fin de la diástole. La sangre aórtica es casi estacionaria, y los eritrocitos individuales no presentan ninguna orientación en el plasma.
A frecuencias de corriente por debajo de los 100khz, los eritrocitos no son conductores y la conductividad de la sangre se atribuye principalmente al plasma. La sangre con un hematocrito bajo es mejor conductor que la sangre con un hematocrito alto; debido a que el flujo de corriente es paralelo al eje principal de la aorta descendente, la sangre que fluye aparece como mejor conductor que la sangre estática. El paso de la corriente se ve mermado por los eritrocitos no orientados, pero cuando la sangre estacionaria comienza a fluir, las fuerzas cinéticas intentan alinear cada eritrocito para producir la mínima resistencia al movimiento dentro del plasma, colocándose así el paralelo con respecto al eje principal de la aorta.
A bajas velocidades del flujo sanguíneo, los eritrocitos cuyos planos tienen un ángulo de desviación menor con respecto al vector de velocidad se alinearán primero y secundariamente aquellos cuyo plano sea perpendicular al vector principal y sólo a altas velocidades de flujo. Es así como, a medida que aumenta la velocidad de la sangre, se incrementa el porcentaje de eritrocitos alineados.
El corazón por sí solo no contribuye a la señal de ZO por dos razones. La primera es que el volumen físico del corazón es menor del 10% del volumen tisular intratorácico y su conductividad se opaca por la aorta torácica y la vena cava, ya que por ellas pasa la conductividad casi total del tórax.
La segunda razón es que el corazón desarrolla una actividad pulsátil y así es como, durante la fase de eyección, la conductividad del corazón disminuye, ya que está expulsando el tejido conductor de ambas cámaras y vasculatura.
|
Para la elaboración de este estudio se tomó una muestra de 32 pacientes pediátricos en forma aleatoria abierta, programada para cirugía electiva del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional siglo XXI del IMSS. Previa autorización del Comité Ético y de Investigación de la unidad, así como la aprobación de los padres de los pacientes y de acuerdo con los objetivos del estudio, se incluyeron niños con estado físico I-IV según la ASA, de todas las edades pediátricas, que estuvieran dentro de los siguientes rangos: de recién nacidos a un año, de dos a cinco años, de seis a diez años, y de once a quince años; no hubo distinción en relación con el sexo (cuadro 1); con referencia al peso corporal, se eliminaron aquellos niños con incremento o déficit de 10%, y además con procesos de descompensación hemodinámicos, cardiovasculares, respiratorios, renales, hepáticos o metabólicos, con ingestión de fármacos que alteran la función cardiovascular. Se excluyeron del estudio aquellos pacientes con cambios volumétricos agudos y severos.
CUADRO I |
Edad n -12 0-5 años = X = 1.8 años < 3/12 > 4 años |
Peso n = l2 0-5 años = X = 11.66 kg. < 6.2 > 15 |
Sexo n = 12 0-5 años = F = 2 |
ASA n = 32 0-5 6-10 11-17 |
Ninguno recibió medicación preanestésica. Cuando llegaron al quirófano a todos los pacientes se les colocó monitoreo básico para la medición de la frecuencia cardiaca a través de un estetoscopio precordial y electrodos para electrocardiograma por un monitor Artema; en el dedo pulgar se instaló un sensor del tipo ``caimán'' o pinza, para la determinación de oximetría transcutánea, así como un teletermómetro periférico para el control de la temperatura. Se colocó un brazalete de acuerdo con las diferentes edades, manipulado a través del mismo monitor para la medición de la presión arterial sistémica, sistólica y diastólica media con registro cada cinco minutos.
Para la medición de las variables de la bioimpedancia eléctrica transtorácica se les colocaron a los pacientes dos juegos de cuatro electrodos, de los cuales, dos estuvieron localizados en la parte superior del cuello y alineados a la línea media axilar, cuya función es la de proporcionar una corriente eléctrica conocida; otro par de electrodos se colocó a nivel del apéndice xifoides, también alineados a la línea media axilar, para recorrer dicha corriente eléctrica.
CUADRO II |
||
Tiempo quirúrgico (minutos) |
Mínimo: 30 |
Promedio: 80.31 min. |
Tiempo anestésico(minutos) |
Mínimo: 45 |
Promedio: 158.00 min. |
n = 32 |
||
CUADRO III |
|
Hasta 5 años |
12 |
De 6 a 10 años |
6 |
De 11 a 17 años |
15 |
n = 32 |
|
CUADRO IV |
|
4 a 10 kg. |
6 |
11 a 10 kg. |
8 |
21 a 30 kg. |
5 |
> 30 kg. |
13 |
n = 32 |
|
El otro grupo de cuatro electrodos se colocó de igual manera en forma contralateral, con una separación de 5 cm con respecto a los anteriores y la función de éstos es la de actuar como sensores de voltaje. Dichos electrodos se comunicaron al monitor-computadora para bioimpedancia eléctrica transtorácica modelo NCCOM3 R7 S/S 7004 Bo Med Instrument, para la medición del gasto cardiaco con técnica no invasiva. Posteriormente a la toma de todos los parámetros en estudio, se procedió a la administración de la anestesia general con una técnica exclusiva para no provocar sesgo por influencia de otras drogas. La inducción fue con atropina a 0.01 mg/kg., bromuro de vecuronio a 0.1mg/kg, citrato de fentanyl a 0.003 a 0.005 mg/kg., propofol a 2.0 mg/kg., todos por vía endovenosa; en este momento se realizó la segunda toma de signos vitales.
CUADRO V |
|||
Parámetro |
Máxima |
Mínima |
Promedio |
Hemoglobina |
16.0 |
8.4 |
13.4 |
Hematocrito |
45.0 |
33.0 |
40.1 |
n = 32 |
|||
Ya intubado el paciente, se le canalizó una arteria a nivel de la muñeca para la toma de sangre arterial, análisis de gases sanguíneos arteriales y registro de presión arterial media. El mantenimiento anestésico se realizó con isofluorano a dosis respuesta de 1 a 1.5%, O2 a 3.5 l/min. en circuito anestésico tipo Mapleson (Bain) con ventilación controlada.
Las variables en estudio se estuvieron registrando cada cinco minutos; a las medidas directas se les calculó la media aritmética del índice cardiaco (IC), índice de resistencias vasculares sistémicas (IRVS), contenido de líquidos torácicos (CLT), índice de consumo de oxígeno IvO2 e índice de disponibilidad de oxígeno (DO2) y el porcentaje de extracción de oxígeno (% ext. de O2); cuando se tuvieron que comparar diferencias por tiempos de estudios o por edades, se sometieron a pruebas comparativas de tipo t de Student, con una significancia estadística menor de 0.05.
El estudio se dio por terminado al pasar el paciente a la sala de recuperación.
Parámetros hemodinámicos de los pacientes bajo bioimpedancia eléctrica transtorácica |
||||
Parámetro |
Basal |
Inductivo |
Transanestésico |
Postanestésico |
FC |
104 |
107 |
94 |
104 |
TAM |
99 |
84 |
110 |
120 |
IC |
1,5 |
1,7 |
1,8 |
2,0 |
IDF |
47 |
30 |
53 |
52 |
IRVS |
2,080 |
1,950 |
1,750 |
2,560 |
FE |
56 |
64 |
64 |
69 |
n = 32 |
||||
Índice cardíaco |
||||
< 10 kg. |
Basal |
Inductivo |
T/anestésico |
P/anestésico |
1,10 |
4.1 |
2,8 |
4.0 |
3,6 |
2-10 |
3.3 |
3.3 |
3.6 |
2.9 |
4,8 |
2.4 |
2.7 |
2.1 |
3.0 |
9-7 |
7.0 |
4.8 |
6.3 |
5,3 |
23-6.2 |
3.2 |
3.1 |
2.5 |
2.9 |
23-7 |
1,8 |
2,0 |
1,3 |
1,9 |
|
21.8 |
19.0 |
19.8 |
19.6 |
|
3,6 |
3.2 |
3.3 |
3.2 |
n=6 |
||||
Índice cardíaco |
||||
11-20 kg. |
|
|
|
|
3-12 |
3.3 |
3.3 |
2.3 |
3.2 |
5-15 |
1,5 |
1,8 |
1,0 |
1,1 |
6-15 |
3.3 |
3.4 |
5.2 |
4,1 |
12-14 |
3.6 |
3.0 |
2.2 |
3.3 |
16-12 |
3.0 |
3.0 |
2.7 |
2.9 |
20-14 |
3.2 |
3.1 |
2.5 |
2.9 |
30-14 |
2.7 |
2.7 |
2.3 |
4.7 |
29-18 |
1,3 |
1,3 |
1,0 |
1.0 |
|
21.9 |
21.6 |
20.2 |
25.0 |
|
2,7 |
2.7 |
2.2 |
3,1 |
n = 8 |
||||
Índice cardíaco |
||||
21-30 kg. |
|
|
|
|
13-22 |
2.7 |
3.0 |
3.0 |
3.2 |
14-22 |
5.3 |
4,2 |
3.4 |
5,0 |
15-26 |
2.6 |
3.1 |
2.9 |
2.7 |
24-25 |
3.4 |
2.7 |
1,9 |
1,5 |
28-30 |
2,9 |
1,2 |
2.8 |
2.4 |
|
16.9 |
15.2 |
14.0 |
14.8 |
|
3.38 |
3.04 |
2.8 |
2.96 |
n = 5 |
||||
Índice cardíaco |
||||
> 30 kg. |
|
|
|
|
11-45 |
4,6 |
3.4 |
2.1 |
2.9 |
25-38 |
4.1 |
3.9 |
3.3 |
4.2 |
7-40 |
2.3 |
1,4 |
1,3 |
1,0 |
8-38 |
4.1 |
3.9 |
3.8 |
2,7 |
17-84 |
2.0 |
2.9 |
2.6 |
3,0 |
18-42 |
2.2 |
2.0 |
2.3 |
2.6 |
19-58 |
7.0 |
4,8 |
6.3 |
5,3 |
21-64 |
3.2 |
3.1 |
2.5 |
2.9 |
22-68 |
2.5 |
2.4 |
2.2 |
1,9 |
26-38 |
2,1 |
2.4 |
2.5 |
2.6 |
31-34 |
4.9 |
3,8 |
4,0 |
3.6 |
32-36 |
2.7 |
2.7 |
2.3 |
4.7 |
10-37 |
3.0 |
3.2 |
2.6 |
3.2 |
X |
42.5 |
39.1 |
38.4 |
40.8 |
S |
± 3.2 |
± 3.0 |
± 2.9 |
±3. |
n = 13 |
||||
|
Se estudiaron 32 pacientes, 40% del sexo femenino y 60% del masculino, con una edad promedio de 4.2 años (cuadro 1).
Trece pacientes fueron calificados con ASA IV, 10 pacientes con ASA III, 8 pacientes con ASA II y 2 con ASA I.
Se obtuvieron diferentes parámetros hemodinámicos y resultados aún no descritos en la literatura pediátrica. Los datos obtenidos de cada paciente en forma individual se registraron en forma continua. Los rangos obtenidos correlacionaron con los datos ya conocidos en la bibliografía médica. Los valores obtenidos por la aplicación de la constante denominada ``L'' fueron paralelos a valores ya determinados. Al realizar la media estándar observamos que los resultados fueron muy significativos por la relación estrecha a valores hemodinámicos ya conocidos. Todos los anestesiólogos y el equipo quirúrgico mostraron satisfacción al conocer este método de apoyo a la monitorización rutinaria. |
Nuestros resultados muestran que el procedimiento de monitorización a base de bioimpedancia eléctrica transtorácica puede ser utilizado exitosamente en la población pediátrica de nuestro hospital. Es requisito aplicar la constante denominada ``L'' para la mejor obtención de resultados. Aunque nuestros pacientes fueron de un estado hemodinámicamente estable hasta un nivel de paciente crítico y algunos requirieron soporte ventilatorio postanestésico y uso de agentes inotrópicos por más de 24 h, los datos obtenidos por BET fueron satisfactorios. El método estándar de oro, como se ha denominado al método de medición de gasto cardiaco por termodilución, ha resultado favorable en la comparación de resultados por BET. Estamos conscientes de que la aplicación de una constante denominada ``L'' nos permitirá una mejor colocación de los electrodos y esto, como consecuencia lógica, nos reportará resultados de mayor precisión. En todos los registros obtenidos podemos afirmar que la piedra angular de nuestro estudio se basa en el cálculo preciso del volumen torácico, o sea del tejido eléctricamente participante. La combinación del volumen torácico y el cambio de impedancia sobre el componente vascular nos conducen a un cálculo muy aproximado del volumen sistólico: VS = L3/4.2 x TLVE x (dZ/dT/Z).
Las diversas recomendaciones del uso de la constante de ``L'' se explicaron posterior a los lineamientos generales del fabricante, el cual especifica que el uso del volumen torácico se asemejaba al 17% de la longitud torácica en el paciente adulto, requerimientos que se limitaban al paciente adulto de más de 40 kg. < >20% de su peso corporal y de 1.40 m. Sin embargo, los requerimientos de una técnica no invasiva en un paciente ya de por sí angustiado y estresado han conducido al desarrollo de esta técnica por demás benéfica para la población pediátrica. A partir del desarrollo de esta nueva técnica de monitoreo, la cual se ha denominado BET, se ha logrado, a través de diversos ensayos clínicos, obtener datos que no se presentaban en la literatura bibliográfica sobre anestesiología pediátrica. |
La bioimpedancia eléctrica transtorácica es una forma no invasiva de la medición del gasto cardiaco y moduladores hemodinámicos, con una precisión comparable a la de la termodilución.
El patrón hemodinámico observado en este tipo de pacientes fue a su inicio de normodinamia y a su egreso de ligera a moderada hiperdinamia. El contenido de líquidos torácicos aumentó después de la intervención y se mantuvo elevado hasta su egreso.
El IVO2 aumentó en el postoperatorio y se mantuvo independiente del IDO2.
|