Volumen
8 Número 5 Septiembre - Octubre 1996
Artículos Especiales
| Uriah Guevara L Correspondencia: Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán, Vasco de Quiróga 15, Col. Sección XVI, Delegación Tlalpan, CP 14000, tel.: 573-1200, fax: 655-2510. |
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Una de las armas que solidifican el avance médico en todas sus áreas es la enseñanza. La enseñanza, a la par de la ciencia médica, ha modificado sus estrategias y técnicas, pero esto no ha sido producto de la casualidad. En esta reseña se deglosan los aspectos históricos más importantes en el desarrollo docente, presentando a los protagonistas determinantes en la revolución de la metodología de la enseñanza, así como los elementos que sustentan su presencia. Se hace énfasis en los productos inmediatos de las modificaciones docentes mencionadas, destacando el área anestesiológica. Asimismo, anexamos dos documentos trascendentales para la vida formativa de los subespecialistas en anestesiología en México: el Programa único de Enseñanza en Anestesiología y las Normas Mínimas de Calidad en Anestesiología. Por último, se presentan las propuestas académicas, producto de la experiencia generada por el transitar en los caminos docentes de la anestesiología, conducentes a seguir incrementando las capacidades y potenciales del anestesiólogo en México.
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One of the weapons which solidify the medical advance in all its areas is teaching. Teaching, along with the medical science, has modified its techniques and strategies, but this is not a casualty. In this lecture the main educational aspects are shown along with the presentation of the main actor of the methodological educational revolution and the elements which sustain its validity. Relevant products of the educational modifications are described, outlining the anesthesiological modifications. Also, two important documents for the anesthesiology specialists are shown: the Mexican Anesthesiology Program and the Mexican Guideline Standards. Finally, academic proposals, a result of my experience in the educational ways of anesthesiology, are done in order to increase the potentials and capabilities of the Mexican anesthesiologist.
Palabras clave: Enseñanza, anestesiología, situación actual y perspectivas.A nadie le resulta ajeno el explosivo desarrollo de as ciencias y de la tecnología, que ha reorientado y conducido a la medicina a horizontes sin precedentes, lo que obliga al médico a incorporarse a estos avances. La anestesiología es una de las especialidades más jóvenes, en donde el espectacular desarrollo de las ciencias básicas aplicadas, el avance tecnológico de la era de los trasplantes de órganos y tejidos, el conocimiento, la actuación eficiente y oportuna de los pacientes críticamente enfermos, la terapéutica inhalatoria, el conocimiento y desarrollo de nuevos conceptos nutriológicos, la farmacocinética, la farmacoeconomía, los síndromes dolorosos agudos y crónicos, la gerontología, la medicina paliativa, la tanatología y el desarrollo de nuevas subespecialidades, constituyen un importante reto para el actual profesional de la anestesia, que sin duda deberá contar con un perfil y formación académica y humana cada vez más sólidos.
Uno de los indicadores de progreso en las sociedades actuales es el nivel académico de sus integrantes; el renglón educativo ocupa actualmente la atención de organismos internacionales, regionales, de universidades e institutos de enseñanza superior, de la sociedad civil y de los gobiernos que suman sus esfuerzos para mantener la calidad de los sujetos en formación.
La exigencia que la práctica médica le impone actualmente al anestesiólogo sólo podrá solventarse con una sólida formación profesional, a través de un diseño curricular a toda prueba y con un escrupuloso entrenamiento de las destrezas necesarias; razón por la que resulta indispensable conformar un cuerpo de conocimientos, estrategias educativas y un plantel de profesores con experiencia y conocimientos tales, que amalgamados den por resultado el profesional requerido.
Análisis de la Problemática
Al igual que en otras ramas del saber humano, actualmente no es posible abarcar la totalidad del conocimiento, resultando necesario sacrificar extensión en favor de la profundidad; sin embargo, existen corrientes que apoyan lo contrario.
México es parte de una América fragmentada, empobrecida y con dificultades para integrar las múltiples y atractivas influencias globalizadoras externas, con muchos programas educativos que con frecuencia se importan, con resultados no siempre satisfactorios.
Debido al régimen republicano existente en nuestro país, por muchos años la atomización de la enseñanza fue la regla, ya que cada estado y cada institución formadora de especialistas consideraba que debería tener un programa único y diferente a los demás, lo que dio por resultado la multiplicidad de cursos y estilos de formación de los profesionales, que después serán absorbidos por un mismo mercado de trabajo.
En cuanto al contenido temático, era particularmente heterogéneo; algunos programas daban mayor importancia a las ciencias básicas; otros, a la clínica, careciendo de los aspectos básicos; otros privilegiaban las destrezas sobre las otras dos áreas; sin contener, la mayoría de los currícula, programas que permitieran un desarrollo conveniente del área afectiva, a la cual hasta la fecha en muchos sitios no se le da la importancia requerida.
Existen tres vertientes que, bien equilibradas y orquestadas, dan como resultado un excelente anestesiólogo: 1) el estudiante, II) el programa de estudios y III) el personal docente. Se intentará analizar someramente algunos de los factores que determinan la dinámica de los protagonistas de este proceso:
Los alumnos
Se ha tratado de explicar cuál o cuáles son las causas por las que ha disminuido la demanda de estudiantes de postgrado que desean estudiar anestesia; como las principales variables a considerar se han señalado: políticas de selección y admisión, características personales de los candidatos, el bajo estatus económico que obtendrán al terminar sus estudios, las deficiencias en la educación media superior, los largos periodos de permanencia hospitalaria dedicados a la actividad asistencial y los múltiples problemas que les impiden dedicarse de tiempo completo al estudio de la anestesia.
El estatus legal del residente de anestesiología aún no está totalmente definido y resulta un personaje complejo; por una parte es contratado por una institución para prestar servicios profesionales, que se espera que sean de calidad, y al mismo tiempo se le considera un estudiante que en el transcurso de dos o tres años se convertirá en un especialista, situación que le obliga a un entrenamiento intensivo, con una gran carga de trabajo asistencial, que lo aleja de sus objetivos educativos fundamentales; por otra parte, se le exige al estudiante de anestesiología que conjugue aptitudes, destrezas y conocimientos, los que deberá aplicar con un grado alto de calidad, con sentido ético y espíritu de servicio.
Planes de estudio
En cuanto a los planes de estudio, hasta antes de la elaboración del Programa Nacional de Evaluación de las Especialidades Médicas y el Plan único de Especializaciones Médicas (PUEM), durante 1992-1994, no se revisaban a fondo, y sólo se hacían pequeñas modificaciones insustanciales; el de la UNAM, como el programa tipo, se diseñó durante la década de los setenta, con algunas revisiones periódicas, pero sin modificaciones considerables. Para el año de 1983, el que escribe envió a la División de Estudios Superiores de Postgrado de la Facultad de Medicina, fundamentado en las razones arriba señaladas, un programa que obedeciera a las realidades nacionales y la exigencia de la práctica anestesiológica actual, el cual argumenta que en dos años es prácticamente imposible preparar un profesional como el requerido.
Al no obtener respuesta, se insistió con un programa mejorado en 1985, y en esta ocasión tampoco se logró respuesta satisfactoria de la dependencia mencionada, sin embargo, se aprovecharon todos los foros posibles para difundir la idea de un programa de seis semestres que llenara en lo posible las expectativas para esa época; al mismo tiempo se estableció la estrategia de convencer a los prestigiados profesores de los diferentes cursos, de que se sumaran a ese cambio tan necesario.
Durante el año de 1986, realizamos múltiples reuniones con los profesores de curso del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE); conjuntamente, se estructura y formula un programa de seis semestres, radicalmente diferente al instalado y se propone a la Jefatura Nacional de Enseñanza de la misma institución, y se inicia de inmediato su aplicación oficial en las nueve sedes del ISSSTE.
Durante el año de 1988 la División de Estudios Superiores de Postgrado de Facultad de Medicina de la UNAM llama al profesor titular del curso de Anestesia del Instituto Nacional de Neurología de la SS, Dr. Luis Igartua, para que integre un grupo de profesores universitarios que revisen el programa de esa casa de estudios; éste convoca a destacados profesores universitarios de los cursos del Hospital Infantil de México Federico Gómez, Hospital Español, del Instituto Nacional de Cancerología y profesores de diversos hospitales del ISSSTE, quienes, además de generar un Programa Interinstitucional de Anestesia, lanzan la convocatoria para la formación de la:
Asociación Nacional de Profesores de Cursos de Postgrado de Anestesiología, A.C.
Sin duda los grupos colegiados siempre han sido los que, por su carácter plural y democrático, así como por su origen académico y de acuerdos consensados, fueron y son las mejores opciones para dirimir opiniones y llegar a logros sustantivos; tal fue la suerte del colegio en cuestión, el cual lanza la convocatoria para su integración, aceptando colegiarse los profesores, además de los anteriormente citados, del Instituto Nacional de Pediatría, Hospital General de Ticomán, Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán, Hospital General de Salubridad de la SS, Hospital PEMEX Picacho, Cruz Roja Mexicana, Hospital de Marina, el Hospital Juárez, el del DDF y otros que posteriormente aceptaron la invitación, profesores que, con entrega absoluta, en múltiples reuniones de trabajo sancionaron, aportaron y analizaron programas y esfuerzos anteriores, estructurando un programa modular, sencillo y aplicable con sede en el DF y en el interior de la República.
El programa, con duración de tres años, incorpora los avances recientes de la anestesia, que, junto con el programa operacional correspondiente, ofrecen una opción, cuyo objetivo es, primordialmente, permitir al residente en entrenamiento acercarse a áreas imprescindibles para su formación.
Constituido el Colegio de Profesores, la difusión aplicación y supervisión del Programa se hace factible, ya que las disposiciones estatutarias le obligan a la consecución de propósitos de tipo académico en lo referente a la enseñanza formativa, continua y a la comunidad; para principios del año de 1990 integraban este grupo colegiado 58 profesores, entre titulares y adjuntos, que se comprometen a la vigilancia y difusión del reciente programa.
Durante el año de 1990 se entrega el mencionado programa a la UNAM, al mismo tiempo que se agregan al curso Interinstitucional basado en el nuevo diseño curricular, nuevos hospitales, siendo para aquella fecha el único en su género, ya que por primera vez los alumnos de once sedes universitarias concurren a recibir los contenidos temáticos del mismo, por un profesor, en la misma sede, de manera estructurada y por ciclos escolares; se logró sensibilizar a los profesores para que durante tres meses sus alumnos asistieran diariamente por la mañana a un curso de ciencias básicas aplicadas a la anestesia, impartido por anestesiólogos con formación elemental.
El éxito de esta asociación es, sin duda, el constante papel regulador en materia educativa que se le ha reconocido por otras instancias, agrupaciones y sociedades; así como el de autoridades universitarias que con frecuencia solicitan la asesoría en esta materia, además de que progresivamente se agregaron profesores y alumnos del área metropolitana y de diversos estados de la República.
Programa universitario
En el proceso educativo una de las variables a considerar es el grupo de conocimientos que identifica y distingue a una especialidad, siempre y cuando estén estructurados en forma lógica y necesaria para que, planteados y calendarizados, permitan al estudiante obtener una sólida formación; el programa de la Asociación de Profesores contiene estas características, lo que le validó que la Federación de Sociedades de Anestesiología de la República Mexicana (FESARM) lo adoptara como programa tipo, (anexo 1) para ser considerado como programa oficial de esta organización, que agrupa a sociedades de los 32 estados de la República. Finalmente, después de dos años de debates, deliberaciones y de sugerir modificaciones y adecuaciones, se aprobó como el programa oficial de la FESARM.
Durante el año de 1994 la División de Estudios Superiores de Postgrado de la UNAM propone un ambicioso proyecto para modernizar y unificar todos los programas de especialización de la Facultad de Medicina bajo el PUEM (Programa único de Especialidades), razón por la que convoca a la integración de un comité técnico que se encargará de encuestar y establecer un diagnóstico del estado actual de las especialidades médicas y por tanto se integra el primer Comité Técnico de Anestesiología, el cual efectúa un diagnóstico situacional de la especialidad; con esta información se crea una segunda Comisión para proponer alternativas de solución a las dificultades y problemas detectados en el programa de la UNAM, que, como se mencionó, resultaba obsoleto.
A fines de 1994 la Universidad integra el Tercer Comité Técnico, el cual estará encargado de formular una propuesta para actualizar el programa con duración de dos años; este Comité decide proponer un programa con duración de tres años, basado en gran parte en el programa de la Asociación de Profesores de Cursos de Postgrado en Anestesiología (APCPA) y de la FESARM, que es mejorado, completado y actualizado por este comité constituido por distinguidos maestros universitarios.
Este programa en el momento actual lo desarrollan todas las sedes universitarias que imparten la especialidad y otras del interior de la República.
La evaluación educativa ha sido considerada un desafío, ya que existen marcadas deficiencias en los antiguos programas de la especialidad; en este programa un evento que se considera fundamental por las implicaciones que tiene en el proceso de enseñanza-aprendizaje es justamente la evaluación, la cual ha sido posible utilizarla no sólo con propósitos promocionales, sino preferentemente como herramienta de aprendizaje; se ha efectuado al momento una evaluación a los dos primeros años de la totalidad de médicos residentes de las sedes universitarias formados bajo el nuevo programa.
Personal académico
Cuando se piensa en un docente, con frecuencia se asocia a una actividad mística, vocacional y de servicio, o bien se considera como una actividad propia para iluminados o superdotados autoritarios, lo que ha propiciado que esta tarea fundamental durante mucho tiempo y con frecuencia haya quedado en manos de personal entusiasta de reciente egreso o del decano sin tiempo para desarrollar estas tareas, el cual delega en el primero su responsabilidad, quedando el proceso de enseñanza-aprendizaje en sólo un recurso ocasional obligado institucionalmente. La dificultad de que no exista la profesionalización de la docencia en anestesia ha favorecido la inexistencia de estándares mínimos que un docente debería reunir; al no existir un mecanismo regulador, la improvisación se pone de manifiesto.
Por lo anterior, y con la consecución y aprobación del programa único de especialidades, por primera vez la UNAM puntualizó los estándares mínimos que un profesor universitario requeriría; entonces se inició un proceso de regularización de los profesores existentes; se estableció, entre otros estándares, que el profesor que aspire a ser titular sea un anestesiólogo con experiencia y competencia mínima de cinco años, que obtenga el cargo mediante un concurso de méritos, con formación didáctica o pedagógica básica y con un mínimo de publicaciones que denoten su interés y formación en investigación; además de disposición y tiempo para dedicarse a las actividades docentes.
Resulta necesario destacar el papel que la Comisión Técnica de la Especialidad de Anestesiología ha jugado en el pulimento y desarrollo del programa universitario, el cual incansablemente ha hecho, con prudencia y sabiduría, amalgamar las tendencias y en forma propositiva ha logrado la consecución de propósitos académicos.
Educación médica continua
Otra de las variables a considerar es la educación médica continua de los profesionales anestesiólogos titulados, que a través de este recurso y durante todo el año tienen acceso a los avances y a la actualización.
Un fenómeno observado era la gran disparidad en la regionalización del curso, ya que hay regiones en las que por años o nunca se ha presentado un evento de este tipo, en tanto que en algunos polos de desarrollo, generalmente las grandes ciudades, se llega al abuso de cursos y congresos, que sólo ocasionalmente cumplen con los objetivos planteados y resultan costosos para los actores que participan en este proceso: el anestesiólogo que tiene que trasladarse a otros estados, recorriendo grandes distancias, sin llenar sus expectativas; la industria farmacéutica, que por lo general es la que soporta económicamente los eventos y para la que resulta cada vez menos atractiva esta mecánica, y para las sociedades médicas, que invierten tiempo y dinero sin trascender, por lo que en fechas recientes se ha propuesto la regionalización racional y lógica cubriendo las necesidades de formación médica continua para los anestesiólogos del país.
Aun con esta problemática se pueden contar entre 28 y 32 eventos de todos tipos, al año, en la República Mexicana; por lo que consideramos que esta área, con sólo reglamentarla y regularla, no sería una variable que debería preocupar.
Estándares de Calidad
Partiendo del hecho de que los individuos, grupos o sociedades crecen alrededor de una ideología o conceptos filosóficos, en el ejercicio de éstos y en la observancia de normas y leyes que las regulan y ordenan, debemos analizar a la luz de estos principios, qué ocurre en la especialidad.
En la anestesiología mexicana hay carencia de normas mínimas para su práctica; la razón es que no se contaba con un planteamiento para evaluar y estimar el control de calidad, tan necesario en toda actividad humana que busca la eficiencia, la eficacia e inclusive la excelencia.
El las últimas dos décadas, los países industrializados han generado mínimos de calidad para la práctica, que han sido difundidos ampliamente en forma de estándares de calidad para la aplicación en la anestesia. Considerando indispensable este recurso, se llevaron durante 1992, en la Ciudad de México, dos sesiones de trabajo, con la participación de todos los organismos rectores de la anestesia en México: Consejo Mexicano de Anestesia, Sociedad Mexicana de Anestesia, Asociación de Profesores de Cursos de Postgrado en Anestesiología y Comité de Enseñanza de la FESARM; bajo el mismo proceso de consulta al que se sometió el programa de enseñanza, se aprobaron a nivel nacional los Mínimos de Calidad para la Práctica de la Anestesia de la República Mexicana 5 (anexo 2), mismos que se pusieron a la consideración de las autoridades correspondientes; éstas los estimaron sobrados, ya que implican, en su concepto, el apoyo tecnológico para todas las unidades médicas del país a todos los niveles de atención, lo cual presupone una gran inversión en materia de seguridad en anestesia; así mismo, la autoridad sanitaria propuso una lista de material médico a su juicio indispensable, pero que resulta lejos de ser necesario; sin embargo, el planteamiento subsiste y seguramente en fecha próxima se propondrán nuevamente los mínimos de calidad, ya que consideramos que la inversión requerida podrá parecer excesiva, pero el beneficio será mayúsculo; es importante hacer notar que muchos de los mínimos están basados en cambios de actitud, más que en tecnología, por lo que se espera una mejor comprensión en un futuro para estas normas por parte de todos los implicados en esta fundamental tarea; la experiencia lo aconseja, ya que en países latinoamericanos en donde los mínimos de calidad se han aprobado, el resultado no se ha hecho esperar.
En forma inicial se trabajó sobre los mínimos del cuidado pre, trans y postoperatorio; recuperación, pediatría, obstetricia y anestesia general, y se espera desarrollar en fecha próxima los estándares educativos y los de la investigación.
Investigación en Anestesia
Una de las actividades menos favorecidas por los anestesiólogos mexicanos es la investigación en todos sus géneros; todo parece indicar que las causas son de carácter multifactorial; al parecer las más evidentes son:
Ausencia en el diseño curricular de materias que desde los primeros años privilegien a la investigación como proceso educativo y no como un requisito, o entretenimiento, o bien, un imponderable que en forma obligada tendrán que enfrentar al finalizar su formación y realizar una tesis.
Falta de profesores entrenados en metodología de la investigación.
Carencia de recursos económicos y tecnológicos mínimos indispensables.
Tiempo para desarrollar actividades de INVESTIGACION
Un ambiente hostil a la investigación.
Por lo anterior nos permitimos convocar a través del Comité de Enseñanza e Investigación a una Reunión Nacional de Investigación, la cual se llevó a cabo en la ciudad de Puebla; en ella se realizó un diagnóstico situacional y se propusieron las estrategias para enfrentar este problema; entre las más destacadas se hallan:
Incluir en el Programa Universitario un módulo sustantivo sobre Metodología de la Investigación obligatorio para alumnos de primer año.
Entrenamiento para los profesores en talleres de Metodología de la Investigación, Estadística Médica y Elaboración del Escrito Médico.
Generar tres líneas de investigación y sus respectivos protocolos, para realizar estudios multicéntricos que incluyeran a todas las sociedades de anestesiología del país.
Establecer con carácter obligatorio que en cada curso o congreso de anestesiología en el país, se desarrollen talleres con estos tópicos.
Lo planeado y desarrollado impactó a un número considerable de anestesiólogos de todo el país, ya que hasta la fecha se han impartido catorce talleres de este genero, en nueve estados de la República. A la vez se están corriendo los protocolos multicéntricos; la producción numérica y la calidad de los escritos médicos ha mejorado notablemente; por otra parte, quedó incluida en el programa oficial universitario la metodología de la investigación como batería para impartirse en los primeros meses del primer ano de la especialidad.
La Colegiación
La Ley General de Salud establece que los organismos por excelencia para intermediar, resolver, asesorar y proponer cuestiones relacionadas con las profesiones, son los Colegios Médicos, regulados por la Dirección General de Profesiones, mediante la expedición de una patente, equivalente a una nueva cédula profesional de especialidad, razón por la que, en el año de 1995, se fundó el Colegio Mexicano de Anestesiología (CMA), con la colegiación de 280 anestesiólogos fundadores, que contaban con la patente médica, número que ha ido aumentando y planteó una dificultad: gran cantidad de anestesiólogos están impedidos para adquirir su patente, por no contar con el título universitario, requisito indispensable para ello; sin embargo, el CMA realiza gestiones tendientes a proponer a la UNAM y a otros institutos de enseñanza superior, un programa de actualización y evaluación para que, de acuerdo con la situación de cada aspirante, en un tiempo razonable se pueda lograr que todos los anestesiólogos adquieran este documento y puedan estar colegiados, ya que las ventajas son cada día más evidentes, no sólo para la gestoría de asuntos gremiales o arancelarios, sino por el respaldo que la ley otorga a los médicos colegiados.
Situación Editorial
La producción científica de la especialidad se publica en dos revistas: una de la Sociedad Mexicana de Anestesia (SMA), conocida como Revista Mexicana de Anestesiología, y otra de la FESARM, titulada Anestesia en México, con posibilidades reales de indexación futura.
Si bien en el momento actual el nivel de la investigación en anestesia en nuestro país es aún insuficiente, por el número y calidad de los escritos médicos, consideramos que las estrategias establecidas para incidir en esta variable están dando frutos, ya que los mencionados aspectos han mejorado notablemente.
Pese a que los escritos médicos mexicanos sobre anestesia en revistas extranjeras son aún escasos, la cantidad de trabajos libres presentados en eventos internacionales fuera del país es cada día mayor, y con seguridad en los próximos años se incrementará; por lo pronto, las revistas nacionales cumplen una excelente función en la difusión del conocimiento.
Perspectivas
Como se puede ver, el desarrollo académico de la especialidad aún no está en el nivel requerido; las razones y causas son multifactoriales, algunas de fácil y otras de compleja y/o difícil solución; sin embargo, se observa una intensa actividad académica, tendiente a subsanar la problemática y remontar las dificultades para redimensionar y posesionar a la anestesiología que México requiere; para tal fin es necesario atender cada una de las principales variables determinantes.
En cuanto a los estudiantes, consideramos que es indispensable mejorar los sistemas de selección y aceptación de nuevos alumnos, incentivando racionalmente a los posibles candidatos, en un marco de diagnóstico estricto de las necesidades futuras, razón por la que el incremento de recursos deberá ocupar la atención de los órganos colegiados para ser propositivos y colaborar con las instancias gubernamentales encargadas de las políticas educativas.
Por otra parte, resulta indispensable la revisión continua con espíritu crítico de los programas de enseñanza y los diseños curriculares, basados en nuestra realidad mexicana, pero animados por la excelencia.
Resulta conveniente planear las estrategias educativas de los médicos residentes, buscando el justo equilibrio de las tres esferas de formación: la cognoscitiva, las destrezas y el área afectiva, propiciando el crecimiento profesional y humano, fundamental en esta etapa de desarrollo, por lo que las excesivas carencias asistenciales tendrán que moderarse de acuerdo con cada institución, pero siempre privilegiando la humanización de la enseñanza.
La exigencia de los servicios de salud, aunada a la expansión actual del conocimiento y el desarrollo tecnológico, impone una justificada necesidad de elevar el nivel de calidad y competencia, así como la evolución permanente de los programas, a manera de establecer mínimos de calidad o estándares educativos en la enseñanza formativa y continua, con el fin de perfilarse en un plano competitivo con los países vecinos del Norte, dadas las perspectivas futuras de intercambio.
Es recomendable generar programas de adiestramiento flexibles, orientados a los aspectos formativos y no informativos; favorecer el autoaprendizaje, familiarizando a los alumnos con el empleo de los bancos de datos y la búsqueda automatizada, así como en el empleo del Internet, enfatizando los criterios fundamentales de la investigación y desarrollando el concepto de que ésta es uno de los instrumentos más eficaces para la enseñanza, el "aprender investigando".
En el proceso de enseñanza-aprendizaje es fundamental el docente; en nuestra especialidad no basta la entrega, entereza y afición a la docencia; se requiere además una sólida vocación de profesor, así como una formación académica anestesiológica y didáctica equilibrada, ya que ambas son indispensables para ejercer un ministerio tan sustancial; por esta razón será necesaria la actualización continua en didáctica. El profesor de curso estará capacitado para favorecer la investigación en sus alumnos, y, de no estarlo, deberá tener al menos cursos de Metodología de la Investigación y de Redacción del Escrito Médico; queda claro que la improvisación no tiene lugar en este proceso.
La norma universitaria de que los profesores titulares deberán tener un mínimo de cinco años de experiencia, y de que obtendrán el cargo por oposición, además de contar con un mínimo de tres publicaciones, resulta saludable, ya que éstos son indicadores de éxito educativo.
Resulta conveniente que los grupos colegiados que representan a los anestesiólogos mexicanos tengan la voluntad de concurrir y compartir responsabilidades y éxitos para que, respetando su correspondiente ámbito, puedan mejorar las condiciones académicas y gremiales de la anestesia en México.
En el caso de la educación médica continua, se deberá planear en forma racional, regionalizado las necesidades y objetivos educacionales con el propósito de evitar repeticiones y derramas innecesarias de recursos económicos e intelectuales. En estos eventos recomendamos se incluyan tópicos sobre didáctica e investigación para que los profesores preferentemente se beneficien con estos cursos.
Por otra parte, es obligación de las universidades el preparar a su personal docente, por lo que ya no es posible esperar más para capacitar a los profesores con cursos periódicos obligatorios, así mismo, la Universidad tendrá que buscar la profesionalización de sus maestros, ya que actualmente se encuentran sin incentivos, dado que un porcentaje considerable no está regularizado y no percibe salario alguno, y los que lo reciben resulta simbólico e inapropiado a todas luces, estableciendo que la enseñanza no es únicamente un apostolado; es una profesión compleja y cara.
El control de calidad en nuestros días es indispensable en todo proceso humano; favorece la eficiencia y la eficacia, ingredientes de la excelencia, por lo que los anestesiólogos mexicanos y sus instituciones deberán fomentar la aplicación de los mínimos de calidad en anestesia, ya que una vez que los sectores gubernamentales los aprueben, los beneficios no se harán esperar.
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