Volumen 8 Número 2 Marzo - Abril 1996

 

Editorial Invitado

Editorial. Anest. México 96 (Marzo-Abril)

Orlando Tamariz-Cruz   

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Para todos es motivo de especial preocupación la situación, no sólo económica, sino social que vivimos; pero queda en nuestras manos, los integrantes de esta gran familia, determinar el rumbo final de la nave.

Siempre con el riesgo de cometer errores por generalización, creo que no es sino hasta fechas recientes cuando el motivo de nuestras pláticas ha dejado de ser sólo la difícil situación económica, pasando a tomar un papel preponderante la situación social.

Un enfoque del problema lo proporcionó espléndidamente en fechas recientes el Dr. Horacio Jinich, brillante gastroenterólogo mexicano, radicado en San Diego, California. El Dr. Jinich realizó una lectura incluida en la serie de sesiones del módulo denominado "El médico roto: Cambios de patrones de conducta". Estas sesiones forman parte de las actividades que, con motivo del 50 aniversario de la fundación del Instituto Nacional de la Nutrición "Salvador Zubirán", se brindan una vez al mes.

El Dr. Jinich llamó la atención de los presentes hacia la necesidad de retomar los valores humanísticos que fundamentaron la situación social del médico en la actualidad, ya que desde su punto de vista (el cual comparto), algunos médicos han perdido mucho de aquellas cualidades.

Lo anterior efectivamente tiene muchos factores que lo desencadenan, entre ellos: la revolución tecnológica dentro del área médica, el abuso de los elementos paramédicos en el diagnóstico, las presiones legales que instan al médico a solicitar estudios excesivos "por si acaso" o "para protegerse", etc.

Creo que éste es un buen momento para hacer introspección y retomar varios elementos que, seguramente, nos llevaron a tomar la decisión de estudiar esta muy ardua pero bella carrera. Es un buen momento también para -si no lo hacemos cotidianamente- plantearnos cuánto más debemos crecer humanísticamente para tener más impacto y fuerza en nuestras acciones.

Es cierto que no debemos despreocuparnos irresponsablemente por el bienestar de los nuestros, pero veamos más allá y contemplemos a todos los mexicanos como integrantes de una gran familia (nuestra familia) que intenta crecer sana y feliz. No dejemos de lado nuestro crecimiento económico, pero implementemos más esfuerzos para crecer y hacer crecer a los nuestros en forma más sólida, enriquecedora y profunda.

El número que ahora llega a ustedes brinda una muestra de lo que se puede hacer pensando en todos; es decir, con escasos recursos, pero bien dirigidos, pueden obtenerse mejoras sustanciales en la atención. Asimismo, ayuda a difundir la práctica anestesiológica y nos define como un grupo médico interesado en el progreso y crecimiento de su especialidad. Esto lo menciono ya que, como desglosaremos más adelante, una de las propuestas para incrementar la investigación en nuestro país, es recurrir a la investigación epidemiológica en las diferentes áreas.

Por otra parte, este número también intenta llamar a la reflexión de todos aquellos que producen investigación clínica en anestesiología, hacia la problemática de nuestro país con respecto a la difusión de su productividad científica.

En el último número de la Revista de Investigación Clínica (RIC), sus editores -el químico Alvar Loria y el Dr. Rubén Lisker analizan en su editorial el estado actual de las publicaciones en México. De su disertación quiero resaltar algunos puntos que deben llamar nuestra atención:

•  "Parecería que las revistas biomédicas mexicanas en español, aun cuando estuvieran incluidas en el Science Citation Index (SCI), no podrían ni alcanzar el impacto de las dos revistas sudamericanas, ya que nos beneficiamos poco de las autocitaciones".

•  "Colocados en lo que los norteamericanos llaman a no win situation, en que aparentemente no quedaría nada por hacer, excepto seguir el consejo reciente del editor del New England Journal of Medicine: Los países pobres (dentro de los cuales seguramente incluye al nuestro) deben preocuparse de otras cosas y no de hacer investigación. Allí no hay ciencia y propone que nos atengamos a recibir guías aplicativas de nutrición e infectología, y que la ciencia se la dejemos a ellos".

Es importante resaltar que, si bien no deja de herir varias susceptibilidades (especialmente el segundo enunciado que afortunadamente intentan refutar Lisker y Loria), nosotros tenemos un buen grado de culpabilidad de que esto se haya generado. Pero me explico, en el primer punto, Lisker y Loria describen que para que las revistas mexicanas cuenten con un buen factor de impacto, se requeriría que los autores mexicanos citáramos a otros autores mexicanos, preferentemente a los que escriben en las revistas nacionales, y así surge la pregunta: ¿lo hacemos? y si lo hacemos ¿con qué frecuencia? Desde mi punto de vista, esto no es frecuente y es, podría decirse, incluso raro. Más aún, existe una confusión al respecto, ya que hay sitios y personas especialmente recalcitrantes, que consideran esto "mal visto" y es "duramente criticado". Lo que implica el que autores mexicanos se citen entre sí, es el hecho de que una publicación que monopoliza los juicios de calidad de la producción médica, como SCI, considerara más detenidamente a la Revista que lo hiciera, aunque por situaciones que seguramente van más allá de la ciencia, esto no se daría en forma "ideal".

Por otro lado, si existe descrédito por parte de evaluadores externos (llamémosles así), esto es en gran parte propiciado por dos cosas:

•  la mayor parte de la producción científica, que es considerada valiosa, es enviada al extranjero, lo cual implica dos cosas, primero: descrédito hacia las publicaciones nacionales, y segundo: que cuando ese escrito es rechazado, entonces se intenta su ingreso en una Revista Nacional.

•  Existe una gran proporción de material inédito, que implicó trabajo clínico exhaustivo y que nunca será leído. Esto puede ser explicado por muchas causas, pero lo que es cierto es que no existe una disciplina para publicar todo lo que hacemos y, desafortunadamente, no hacemos muchos intentos por modificarlo, creyendo que "existen cosas más importantes que hacer, o bien que se haga o no se haga, no pasa nada".

Es triste enfrentarse con el hecho de que "siempre sí pasó algo"; peor aún, sigue pasando, caemos cada vez más profundamente en el pozo del descrédito internacional.

Todo el análisis que aquí les presento, no tiene otra intención que la de invitarlos a evitar esta situación, enviando a las publicaciones nacionales (de las cuales en nuestra especialidad por fortuna existen varias alternativas) sus trabajos, que finalmente son el reflejo de su actividad diaria. Tratemos de regirnos por normas metodológicas estrictas o recurramos a aquellos que nos pueden orientar al respecto, con el fin de elevar la calidad de nuestros trabajos de investigación. Compartamos los créditos de los autores nacionales que publican en México (sin que esto quiera decir que dejemos de recurrir a citas extranjeras), cuando investiguemos en un área común.

Finalmente, espero que este análisis, más extenso de lo habitual, recuerde a los lectores la necesidad de participar mas ampliamente y enriquecer, como dice el Dr. Jinich, "el lado humano del médico".

"Dios, llena mi alma de amor por el arte y por todas las criaturas. Aparta de mí la tentación de que la sed de lucro y la búsqueda de la gloria me influencien en el ejercicio de mí profesión. Sostén la fuerza de mi corazón para que esté siempre dispuesto a servir al pobre y al rico, al amigo y al enemigo, al justo y al injusto".

Moisés Ben-Maimónides,
El Español, 1200 d.C

Bibliografía

  1. Loria A, Lisker R. El factor de impacto de la RIC (editorial). Rev Invest Clin 1995; 47:427-431.
  2. Gibbs WW. Lost science in the third world. Scient Amer 1995; 273:76-83.
  3. Invocación. En: Le Porrier H. El médico de Córdoba. Colecc. El espejo de Tinta, Ed. Grijalbo, México 1988. pp. 338-339.