Volumen 8 Número 1 Enero - Febrero 1996

 

Editorial

Editorial. Anest. México 96 (Enero-Febrero)

 

Orlando Tamariz-Cruz   

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Dadme un oído y os daré una voz

Khalil Gibrán

Estimados Lectores:

La práctica y los practicantes de la anestesia pediátrica, desde mi punto de vista, son un ejemplo del bien hacer en medicina.

Por las características propias de los pacientes sometidos a procedimientos anestésicos en pediatría, la minuciosidad y exactitud en mediciones, observaciones y manipulaciones se convierte en indispensable.

Es así como fue hecho este volumen especial:

Minuciosamente, con detalle y, sobre todo, con gran conciencia de la importancia de la transmisión del conocimiento. Estamos seguros de que este número especial pasará a ser un elemento de consulta por todos aquellos que nos dedicamos a la práctica de la anestesiología.

El cuerpo Editorial de Anestesia en Méxi co agradece encarecidamente y en todo lo que vale la brillante coordinación de este volumen a la Dra. Diana Moyao, quien, sacrificando tiempo de descanso, nos donó un excelente material de consulta. Gracias también a todos los autores que, sin más interés que la divulgación del conocimiento, tuvieron la gentileza de compartir con todos nosotros sus experiencias.

Aprovecho esta comunicación para agradecer al Dr. J. Daniel Charles su participación en la segunda parte del número especial de Anestesia pediátrica, coordinando los esfuerzos de los autores y compartiendo con nosotros sus experiencias personales.

Sería largo enumerar a todos aquellos que directa o indirectamente tuvieron relación con la elaboración de este número especial, por lo que hago extensivo el agradecimiento a todos los que han cimentado el desarrollo y el estado actual de la anestesia pediátrica en México, subespecialidad que, gracias a esos maestros formadores de maestros, ha ganado tanto prestigio, nacional y allende nuestras fronteras.

No me resta más que instarles a leer minuciosamente lo contenido en estos dos números, en espera de que a través de la lectura de los mismos puedan incrementar la calidad de atención en ese grupo poblacional tan delicado y sensible: los niños, nuestros hijos.

Por mucho tiempo fuiste un sueño en el sueño de tu madre,
luego despertó y te dio el ser.

Khalil Gibrán (Arena y Espuma, 1926)