Volumen 7 Número 1 Enero - Febrero 1995

 

Editorial

Qué Representa El Dolor Para El Anestesiólogo?

Dr. Uriah Guevara

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El dolor es una sensación que todo humano quiere evitar, ya que a menudo, cuando ocurre, está asociado con lesión en los tejidos. Para protejernos hemos aprendido a evitarlo estando condicionados para hacerlo. Este condicionamiento es reforzado cotidianamente y con dificultad se puede evitar la lesión de los tejidos; no obstante, por poco probable que parezca se debe estar consciente de eventos potencialmente nocivos antes de que puedan dañarnos, lo cual, a su vez, implica que debemos aprender a identificar los eventos exteriores correctamente para distinguir entre los acontecimientos inocuos y los potencialmente dañinos. "Esto requiere un sistema nervioso intacto".

Si bien el dolor tiene una acción benéfica de protección, ya que es indispensable para la existencia y la supervivencia, resulta poco deseable padecerlo. Debido a su importancia, desde siempre, el hombre ha invertido una considerable cantidad de su tiempo a investigar y tratar de entender esta desagradable sensación, sin lograrlo totalmente, dada la complejidad del fenómeno; ya que mientras los avances han sido sustanciales en la investigación básica, no se ha desarrollado paralelamente con el entendimiento clínico, lo que ha dado por resultado no pocos errores en el manejo de este síndrome.

Resulta inconcebible que hasta fechas recientes en la currícula del médico no exista una proporción considerable de temas relacionados con el mismo y sólo se toca como uno más de los síntomas que el médico debe conocer; asimismo no existe como materia de estudio en las diversas especialidades en nuestro país, repitiéndose el modelo de los ciclos clínicos, aún más, en el momento, todavía se está regateando administrativamente la categoría de especialidad o subespecialidad a la algología; y las clínicas de dolor a pesar de su existencia en nuestro país, para muchos siguen siendo un mito o un lujo médico de países desarrollados, lo cual no corresponde a las necesidades actuales de la población mexicana, ya que múltiples reportes han informado que el dolor de algún tipo y sitio es la principal causa de consulta en nuestros hospitales generales. Tal vez el miedo ancestral a padecerlo nos lleva a negarlo o a minimizar sus alcances y en el momento en que la OMS ha planteado el alivio del dolor como un derecho universal. Muchos pacientes por las inercias existentes o poca información lo siguen padeciendo.

Uno de los especialistas que por su formación se encarga de este síntoma es el anestesiólogo, el cual ha requerido sobre la marcha fortalecer su información a este respecto, pues en los programas de enseñanza de esta especialidad tampoco cuenta con un bagage de información suficiente para atender la multiplicidad de síndromes dolorosos y sus componentes neurofisiológicos, psicoafectivos, culturales, sus repercusiones socioeconómicas y espirituales, confundiendo al dolor con el sufrimiento.

La necesidad de profundizar en el estudio y comprensión del dolor para su eficiente tratamiento obligó a los profesionales médicos a integrar y desarrollar una disciplina en la que pudiera, de manera coordinada, interactuar multi e interdisciplinariamente para aliviar el dolor, a este especialista se le denominó algólogo, el cual a través de un entrenamiento complementario dedica la mayor parte de su tiempo al estudio y tratamiento del dolor; sin embargo, es menester que todos los especialistas tengan una sólida formación en este campo. Razón por la que este número de Anestesia en México ofrece a los anestesiólogos mexicanos y lectores médicos, así como al resto del equipo de atención para la salud el primero de dos números especiales que durante este ano se editarán con el propósito no sólo de difundir temas básicos de dolor sino también compartir las experiencias de los líderes en el ramo con los lectores de esta revista, por otra parte, vaya un saludo y una invitación a todos los interesados en el dolor para que nos envíen sus escritos médicos ya que esta publicación contará con un espacio constante para una sección relacionada con esta disciplina.

Siendo el dolor más que cualquier otro síntoma el que hace que el hombre sienta la necesidad de consultar al médico y éste en pocas oportunidades adquiere tanta importancia como profesional, como cuando logra aliviar el dolor a su paciente, pero de igual forma éste sufre la peor de las frustraciones cuando después de múltiples intentos fracasa o se siente impotente ante los dolores de difícil diagnóstico, o los refractarios al tratamiento; situaciones que plantean el reto de cambiar actitudes ante esta compleja, subjetiva, individual desagradable sensación que impone frecuentemente una severa tensión emocional y física.

Es nuestra intención, a través de este número especial, colaborar con la información sobre este tópico con la certeza de que ésta será de utilidad para el clínico y llevará alivio a los potenciales enfermos, y de esta manera ser consecuentes con el principio de aliviar el dolor sin causar mayor daño.