Volumen 17 Suplemento 1; 2005

 

Nuevos Conceptos en la Certificación del Dolor. Institucionalizando el Alivio del Dolor

Dr. Guillermo E. Aréchiga-Ornelas

gmopau@cencar.udg.mx

 

 

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Algólogo, Paliativista y Anestesiólogo
Fundador del Instituto Jalisciense de Alivio al Dolor y Cuidados Paliativos
Secretaría de Salud, Jalisco
Guadalajara, Jalisco. México

Resumen

 

En la segunda mitad del siglo XX se cambió sustancialmente el alivio del dolor por cáncer. Ahora es tiempo de crear un sistema de salud con Hospitales sin Dolor. Los hospitales han sido sitios donde convergen la burocracia, los diseños de edificios inadecuados y la atención médica deficiente que ha hecho que la práctica de la medicina sea deshumanizada. Existen elementos clave para mejorar las actitudes hacia el alivio del dolor; comprender que el dolor agudo no es lo mismo que el dolor crónico, hacer ver a los profesionales de la salud, a sus pacientes y familias que el dolor no es necesario, que hay métodos de analgesia muy efectivos, promover los servicios o clínicas de dolor en cada hospital. Las piedras angulares de estos servicios son la evaluación clínica completa, un programa de analgesia y la evaluación de sus resultados. La introducción de opioides potentes como la morfina es un paso vital en la creación de un Hospital sin Dolor.

   El control óptimo del dolor demanda la incorporación de todo lo que se conoce sobre el dolor en un abordaje clínico que beneficie a los pacientes que sufren dolor, lo cual resulta en mejora del sistema de salud. El involucro de todas las categorías de profesionales que laboran en la salud, de los pacientes y sus familias, de los administrativos de hospitales, de la comunidad y de los políticos es necesario para obtener un Hospital sin Dolor.

 

Abstract

 

In the second half of the last century, the management of patients suffering cancer pain was changed. Nowadays, is the time to create a health system with Pain Free Hospitals. The hospital has often been a place where converging bureaucracy, badly constructed buildings and medical disattention constituted a prolific ground for a dehumanizing practice of medicine. There are key elements to improve positive attitude towards pain relief; understanding acute and chronic pain as separate clinical entities, to make aware health professionals, patients and their families that pain is not needed, methods of pain relief, promoting a good acute and chronic pain services in each hospital. A full clinical evaluation, analgesic needs assessment, and results evaluation are the corner stones of a pain program. Introducing stronger opioids as morphine, is an important step  towards the creation of Pain Free Hospital .

   Optimal pain control demands the incorporation of all that is known about pain into a clinical approach which benefits the patient experiencing the pain and the health system. Involving all healthcare professional categories, patients and their families, hospital administrative, community and politicians is mandatory to have a Pain free Hospital.

Key words: Pain Free Hospital , multimodal analgesia.

 

Introducción

 

En las últimas décadas se han hecho numerosos esfuerzos en las diversas áreas de la salud, muy en especial en el diagnóstico, prevención y tratamiento de los enfermos. La implementación de normas oficiales en las áreas hospitalarias, la certificación de hospitales y el ingreso súbito a niveles de competitividad han hecho que los sistemas de salud privada y pública hayan tenido que decidir ingresar a la cultura de la calidad, sinónimo de eficiencia, eficacia y satisfacción de los que reciben el manejo médico.1,2

 

Hospital Sin Dolor

 

   Definir un Hospital Sin Dolor no es difícil porque desde su nombre sugiere que no debe de existir dolor. A este principio básico de toda la medicina se ha  arraigado el concepto de que debemos sufrir algo para poder acceder a algún servicio de salud. No se podría estar en un hospital sin tener algo de sufrimiento. Este es un concepto tan arraigado que es una tarea casi imposible de modificar, de eliminar. Nuestro grupo de trabajo ha expresado en foros nacionales el deseo de que en lugar de luchar contra elementos radicales de una filosofía de vida, una estructura religiosa en contra del alivio del dolor, se deben de implementar estrategias que optimicen los recursos analgésicos disponibles, organizando medidas de capacitación en todos y cada uno de los servicios quirúrgicos, de anestesiología, de enfermería, además de los departamentos de enseñanza del país. Hacer llegar a todos ellos lo que ahora se conoce como analgesia multimodal.3

 

Conceptos básicos de un Hospital sin Dolor

 

Llegar a tener un sitio hospitalario, grande o pequeño, donde los enfermos estén libres de dolor es en la actualidad una utopía lejos de realizar. Un plan tan ambicioso requiere de actitud, compromiso y educación de todos los involucrados en esta idea.

Actitud. La parte fundamental en todo proceso de cambio es la actitud para lidiar con los obstáculos, con las barreras y con el propio éxito. No es para nadie sorprendente que citemos este elemento, la actitud como una fuente fundamental para el desarrollo de hospitales sin dolor. Consiste en la firme convicción de ayudar y servir, además del pleno convencimiento de que liberar a los pacientes del dolor, independientemente de la causa, es una obligación para quien lo hace y un derecho no pasivo para quien lo recibe. Al incorporar este concepto en la mente de los servidores de la salud, se garantiza que la disponibilidad del recurso esté accesible en los servicios de urgencias, terapias intensivas, unidades de recuperación anestésica, y el resto de los servicios médico quirúrgicos de un hospital. Más que eso, es saberse útil a un concepto tan viejo como es el alivio del dolor, basado en el esfuerzo personal, auténtico y decidido de credibilidad y no de prejuicio sobre aquellos que padecen de dolor en un hospital.4,5 Significa acudir, escuchar con detenimiento, con solidaridad, hacerse con el otro, convencidos de que mañana puedo ser yo, o algunos de mis amigos o familiares quien reclame este tipo de actitud. Lo natural y normal ha sido, que independientemente de que se trabaje en un hospital gubernamental o privado, la actitud de abandono, de intolerancia, de desánimo, de indiferencia, de irreverencia, de cansancio hacia y contra el dolor, parece ser uno de los elementos comunes en los hospitales particularmente expresados no solo por los médicos, sino por los administradores que ignoran las solicitudes de analgésicos potentes, efectivos y no de los más baratos. No tiene una relación con la aptitud, si no se complementa esta con el conocimiento farmacológico de los analgésicos, con las alteraciones fisiológicas y psicológicas que produce el dolor. De nada han servido los personajes super entrenados, si estos no cambian su actitud.3

Compromiso. La carencia de una responsabilidad desmotiva. El compromiso es el motor que impulsa a la continuación y terminación de las tareas adquiridas.  ¿Cuando se ha creado el compromiso de aliviar el dolor obstétrico, el dolor por cáncer, o el dolor postoperatorio?  Este es el elemento más poderoso que define a una sociedad para la continuidad de sus acciones. El compromiso hace que las cosas verdaderamente sucedan tanto en  recuperación, en terapia intensiva, en los niños quemados, en los pacientes en servicios de urgencias, en los accidentados, en los seres maltratados, en fin en todos aquellos escenarios de dolor y sufrimiento tanto de dolor agudo como crónico.5,6

Educación. Este es un principio básico que por ahora en México se encuentra en crisis nacional. Los indicadores de éxito y resultados hablan de un rezago educativo en todos los niveles. Aunado a lo anterior,  podemos decir que en materia de educación contra el dolor emergen de forma importante dos áreas: a) Educación al personal de salud y b) Educación a pacientes, familiares y a la misma sociedad civil. La educación al personal de salud en relación al dolor es vital; el dolor ha sido considerado como el Quinto Signo Vital por parte de la Comisión de Certificación de Instituciones de Salud (JACHO), la  Asociación Americana de Dolor y el Colegio Americano de Cirujanos.

 

A pesar de ser considerado el dolor durante mucho tiempo como un signo clásico de amenaza a la vida, ahora debe ser procurado, evaluado y atendido en forma diferente. Es lamentable el hecho de que las universidades no tienen la currícula para la implementación de cátedras sobre el estudio y manejo adecuado del dolor y otros síntomas asociados. Esto produce una gran cantidad de médicos y enfermeras sin el conocimiento básico de fármacos analgésicos opioides y no opioides, de drogas coadyuvantes y procedimientos no farmacológicos que son el armamentario necesario para el control del mismo.7,8,9

 

Programas de capacitación

     

Para cumplir con el objetivo de educar, es indispensable contar con personal capacitado en el manejo del dolor peri-operatorio especialmente en el área de enfermería, debido a que es el personal que tiene el contacto mas estrecho y continuo con los pacientes durante la fase peri-operatoria. De igual manera, se debe hacer énfasis en la capacitación de otros servicios médicos y quirúrgicos tanto de médicos especialistas, como residentes, internos de pregrado, estudiantes, etc. de forma que participen en las actividades de dolor perioperatorio. Además, a todo el personal que participe y cumpla con los programas de capacitación, se le podrán otorgar créditos de acuerdo a lo establecido en la ley general de salud y en coordinación y aval de la jefatura de enseñanza e investigación de cada hospital.

   Los programas de enseñanza tendrán en general la siguiente temática, la cual puede estar sujeta a cambios según las características de cada unidad hospitalaria:

·         Anatomía y fisiología del dolor

·         Taxonomía

·         Clasificación del dolor

·         Fisiopatología del dolor

·         Evaluación del dolor

·         Tratamiento del dolor

·         Evaluación de efectos secundarios del tratamiento

 

 

Area clínica

 

Siempre ha sido un problema convencer a las autoridades hospitalarias para que asignen una o varias áreas físicas destinadas a los programas de manejo del dolor. Es muy importante establecer un compromiso escrito con las autoridades correspondientes; incluyendo directivos, arquitectos, jefaturas de servicios, etc.

Consulta pre-anestésica. Se llevará a cabo por el personal de servicio de anestesiología que sea asignado para tal fin. Se obtiene la historia clínica completa y se evalúa el riesgo del paciente. Se le propondrá un plan analgésico principal y otro alternativo, obteniendo la hoja del consentimiento informado tanto para el acto anestésico-quirúrgico como para la analgesia perioperatoria.

Visita preanestésica. Es la visita que se realiza antes del acto anestésico-quirúrgico, y en este caso se efectuará una visita por el residente que se encuentre rotando en la unidad de dolor perioperatorio. Durante esta visita se le recuerda al paciente la técnica analgésica principal, así como la alternativa para el control del dolor perioperatorio.

Técnica anestésica. La decisión de la técnica anestésica la tomará el anestesiólogo encargado del paciente en al acto operatorio. El jefe y demás personal de la unidad de dolor perioperatorio pueden sugerir alguna técnica anestésica que pueda ser útil para prolongar la analgesia en el periodo postoperatorio.

Unidad de cuidados post-anestésicos. Se pretende que cuando el paciente ingrese en esta unidad se le pueda iniciar el control del dolor postoperatorio de manera eficaz, siguiendo el curso del procedimiento anestésico quirúrgico, así como los planes analgésicos primario y secundario antes establecidos.

Visita post-anestésica diaria y por turnos. El personal de la unidad de dolor peri-operatorio, deberá pasar visita hospitalaria a los pacientes a los que se esté brindando atención, al menos una vez al día. Por las características de este tipo de pacientes, las visitas vespertinas y nocturnas se hacen muy necesarias dado que habrá de hacer evaluaciones frecuentes del dolor y los efectos secundarios del dolor mismo o de su tratamiento. También se deberá acudir a la brevedad cuando sean llamados a una interconsulta.

 

Requisitos para ser atendido por la unidad y criterios de alta de la misma

 

La unidad de dolor perioperatorio tendrá la responsabilidad absoluta del tratamiento del dolor perioperatorio de todos aquellos pacientes que requieran de la utilización de opioides o de técnicas especializadas de analgesia. Durante este periodo de tiempo ningún otro servicio podrá indicar analgésicos, fármacos coadyuvantes ni psicotrópicos al paciente, sin antes contar con el consentimiento del jefe de la unidad y/o del médico residente responsable. En el momento de que el paciente requiera solo de analgésicos no opioides o de otras modalidades terapéuticas menos complicadas capaces de mantenerlo sin dolor postoperatorio, el enfermo será dado de alta del programa de control del dolor perioperatorio. La analgesia posterior podrá entonces ser manejada por el servicio de origen

 

Recolección de datos y auto-evaluación del programa

 

Busca establecer sistemas de recolección de datos que permitan elaborar análisis estadísticos de la productividad de la unidad, así como clasificar el tipo de pacientes atendidos de acuerdo a variables como edad, sexo, servicio, tipo de cirugía, diagnóstico, intensidad del dolor en movimiento y en reposo, tipo de analgesia empleada, efectos secundarios, métodos de evaluación. Esto permitirá realizar auto evaluaciones cada 3 meses, o con la frecuencia que establezcan los directivos del programa.  

 

Elaboración de proyectos de investigación

 

Con el objeto de encontrar métodos de tratamiento del dolor perioperatorio que sean efectivos y de menor costo, así como apegados a las necesidades de la población que se atiende en cada hospital, se elaboraran proyectos de investigación de acuerdo a las necesidades de la unidad y recursos disponibles. Para realizar estos proyectos deberá de existir una colaboración estrecha interna con los diferentes servicio intra hospitalarios (anestesiología, servicios quirúrgicos, urgencias, medicina interna, pediatría, enfermería, etc.). Los estudios a realizar deberán ser previamente aprobados por el comité de ética del propio hospital, y se deberá contar con el consentimiento informado de los pacientes participantes.

 

Educación al paciente y familias

 

En este rubro se necesita hacer más hincapié en que los pacientes asuman su rol activo en la toma de decisiones sobre su analgesia. Además de ser consultados, evaluados y referidos a especialistas que crean en su dolor y no ser juzgados por sus creencias, raza, credo  etc. respecto a sus pensamientos sobre el dolor. La sociedad entera debe de saber que el dolor inútil (ya cumplió una necesidad) debe de ser erradicado de los hospitales y de las casas de los enfermos. A la fecha no conocemos de alguna asociación no gubernamental en contra del dolor afiliada a los grandes  institutos de asistencia social, debido a que la comunidad no tiene confianza en los servicios de salud y nunca a sido invitada a participar en este tipo de asociaciones.

   La propuesta es que se desarrolle un programa permanente en todos los hospitales públicos y privados de entrenamiento como “Hospital Sin Dolor”.10,11,12

 

Estándadres mínimos y derechos de los enfermos al manejo del dolor y cuidados al final de la vida para la certificación de un Hospital Sin Dolor

 

Establecer normas que dicten lineamientos para el buen manejo de los enfermos con dolor es prioritario cuando se plantea un programa de Hospital sin Dolor. Es recomendable tener presente los tres enunciados siguientes:

 

  • Los pacientes quienes sufren de dolor requieren de un cuidado enfocado a sus necesidades personales.
  • Los pacientes pueden experimentar dolor asociado a procedimientos y tratamientos tales como dolor postoperatorio, dolor durante una sesión de terapia física, una punción diagnóstica, etc., o dolor asociado con enfermedad crónica o aguda.
  • Los pacientes moribundos también pueden experimentar otros síntomas relacionados a los procesos de enfermedad o tratamientos curativos, o pueden necesitar ayuda en aspectos de manejo tanto espiritual, psicosocial y cultural.

Procesos que las organizaciones de salud deben de establecer en escenarios de dolor y enfermedad avanzada terminal

 

1.    Asegurar que el dolor de los pacientes y sus síntomas se evalúen y  se manejen bien.

2.    Asegurar que el paciente con dolor y enfermedad terminal sea tratado con dignidad y respeto.

3.    Realizar un plan preventivo y abordajes terapéuticos (analgésico opioides y no opioides) para manejo efectivo del dolor y otros síntomas.

4.    Educar a los pacientes y al equipo de salud acerca del manejo del dolor y otros síntomas asociados.

5.    El dolor puede ser una parte común de la experiencia del paciente: el dolor no aliviado tiene efectos adversos físicos (cardiovasculares, inmunológicos, psicológicos).

6.    Ver que el derecho del paciente a una evaluación correcta y manejo del dolor sea respetado y apoyado con base a los siguientes aspectos:

a.    Identificar a los pacientes con dolor durante una evaluación inicial y reevaluación.

b.    Comunicación adecuada con los pacientes, educando a los mismos y a sus familiares acerca del manejo del dolor en el contexto del respeto a sus pensamientos y creencias personales y religiosas.

c.    Educar a los profesionales de la salud acerca de la evaluación integral del dolor y su manejo.

7.    Esta evaluación debe de adecuarse cada paciente y a las características de su dolor; intensidad, frecuencia, localización, tipo y duración. Además se registra  de una forma que facilite las evaluaciones regulares y el seguimiento de acuerdo a criterios desarrollados por la organización y las necesidades de los pacientes.10,11,12

 

Analgesia multimodal

 

Este concepto coincide con la forma de administrar los analgésicos de manera racional combinando analgésicos antiinflamatorios no esteroideos, opioides, anestésicos locales y técnicas de infiltración. Lamentablemente la combinación de analgésicos no esteroideos, por ejemplo ketorolaco-metamizol, son muy frecuentes en nuestro país en los diversos escenarios quirúrgicos. Esta rutina no solo evidencia una falta de conocimiento en farmacología, sino la urgente necesidad de informar las técnicas más útiles de combinación de los fármacos. La mezcla de metamizol-nalbufina, sugiere un antagonismo de la nalbufina sobre el receptor mu en el ámbito central, lo cual hace que el efecto se anule. Lo mismo sucede cuando se mezcla nalbufina con tramadol, o dextropropoxifeno, estos últimos agonistas de los receptores mu.10,12-17

 

Formación de un Comité de Dolor

 

Se deben de constituir en cada hospital Comités de Dolor, así como se han constituido otros comités como de infecciones, de mortalidad,  de insumos, de bioética etc. La creación de este comité facilita que el dolor sea más ¨visible¨ a la comunidad hospitalaria,  al paciente y su familia. Una de las muchas funciones del comité será la de la vigilancia y supervisión para que se cumplan los programas encaminados a eliminar el dolor. El director de este comité deberá además de cumplir funciones de administración, farmacia, anestesiología, cirugía y enfermería. Este comité no solo vigila las buenas practicas sobre le control del dolor, sino que establece políticas como la hoja de signos y síntomas para ser modificados y consignados de manera rutinaria.

   La figura 1 muestra un enfoque del equipo que implementa los estándares para el manejo del dolor. Es una guía que involucra a todo el Comité de Dolor.3

Unidad de dolor postoperatorio

 

Una de las estrategias finales del comité es establecer una Unidad de Dolor Perioperatorio basado en enfermería y dirigido por anestesiólogos y cirujanos. De poco ha servido que los anestesiólogos incursionen en “nuevas técnicas¨ (catéteres conectados a bombas de infusión) si el personal alrededor no tiene clara su participación en el manejo del dolor cuando el catéter se ha salido de su sitio, o si el paciente está fuera de control. Por esto es que se presentan en la siguiente sección de este artículo algunas recomendaciones ampliadas para la formación de un Hospital Sin Dolor:

 

Recomendaciones del programa Hospital sin Dolor

 

1.    Constituya un Comité del Dolor a través de la invitación de personas sensibles al problema.

2.    Organice la unidad de dolor perioperatorio con base en la medición del dolor de manera rutinaria y dirigida por anestesiólogos o cirujanos

3.    “El dolor es de quien lo trabaja”. Enfatice en el manejo interdisciplinario, no de pertenencia del problema dolor a un departamento o clínica.

4.    La administración de analgésicos será a través de horario y agregándose dosis de rescate (dosis adicional que requiere un enfermo que se salió de control y está sufriendo dolor)

5.    No combine dos analgésicos antiinflamatorios no esteroideos, ni dos  opioides. Combine entre grupos, lo cual produce un efecto sinérgico y reduce la toxicidad de dosis alta de cada uno de ellos.

6.    La analgesia preventiva (antes de la cirugía) solo se hará con infiltración de anestésicos locales y la aplicación de algunos analgésicos antiinflamatorios no esteroideos (no se recomienda el uso de ketorolaco) pero sí de otros fármacos tipo parecoxib o un opioide (morfina, buprenorfina, nalbufina). Aunque cada vez se aprende sobre la necesidad de controlar el dolor perioperatorio y que este no se salga de control durante los 30 a 60 minutos, acorde a los estudios de analgesia preventiva, ya que una duración mayor dispara la sensibilización central y no es reversible, pudiéndose desarrollar dolor crónico postoperatorio.

7.    Incorpore a su hospital rápidamente al empleo de morfina, desmitificando su uso y disminuyendo costos. Un estándar de calidad y éxito es el empleo de morfina. El fármaco está disponible en nuestro país y es distribuido por varios laboratorios mexicanos. Aunque existen restricciones para su compra y distribución, la gran mayoría de las ciudades importantes del país ya lo han adquirido.

8.    El enfoque deberá de ser la satisfacción del usuario, no la reducción de costos.

9.    Implemente el programa académico de entrenamiento a enfermeras y médicos  sobre el “Quinto Signo Vital”. Este programa ya está disponible en algunas asociaciones de anestesiología.

10. Incorpore a través de encuestas de satisfacción a familiares y pacientes sobre el manejo del dolor de su enfermo, lo cual orientará hacia futuras direcciones.10,11,12,13,18,19

 

Un modelo de analgesia preventiva

 

A continuación se muestran los datos y la experiencia del manejo del dolor en el Hospital de Occidente de la Secretaría de Salud a través de la colaboración y asesoría del Instituto Jalisciense de Alivio al Dolor y Cuidados Paliativos. Durante los últimos dos años de haberse implementado el programa Hospital Sin Dolor se han atendido alrededor de 1,747 pacientes de primera vez, con un total de seguimiento (8655 pases de visita) que en total suman 10,402 atenciones posquirúrgicas (gráfica 1), de las cuales el 79% fueron del sexo masculino y el resto correspondió a mujeres. La gráfica 2 muestra el porcentaje de pacientes por servicios hospitalarios. El 40% correspondió al servicio de ginecobstetricia.

 

 

 

   La medición del dolor  se realiza en reposo y al movimiento. La tabla 1 muestra la escala de dolor (EVA 0 al 10) y el porcentaje de pacientes sin dolor o dolor leve, con dolor moderado y dolor severo, tanto en reposo como en movimiento (tos, moviéndose en la cama). Es vital medir el dolor en reposo y el dolor inducido con ciertos movimientos ya que algunos pacientes pueden estar con dolor al realizar algún esfuerzo. Se aprecia que aún durante el movimiento, la mayoría de enfermos se encontraba en la escala de no dolor o dolor leve.

 

 

Tabla 1. Intensidad del dolor. Porcentaje de pacientes y E.V.A. en reposo y en movimiento

Intensidad del dolor E.V.A.

% de pacientes

Dolor en reposo

Dolor en movimiento

O - 3

96

88

4 - 7

3

10

8 - 10

1

2

 

Conclusiones

 

El dolor inútil, el que ya ha sido diagnosticado, deberá de desaparecer de los escenarios hospitalarios. Hay suficiente información para su manejo y control total. El Colegio Americano de Cirujanos ha establecido nuevas políticas para su control, evitando así el malentendido concepto de que la medicación anticipada del dolor conlleva a un retrazo quirúrgico, señalando que el dolor no es el único método para poder someter a un paciente a cirugía, y por otra parte que la gran mayoría de los pacientes están siendo medicados con analgésicos de manera no ortodoxa,  cuando pudiera difundirse el manejo más organizado y seleccionar a los pacientes que no deben ser candidatos a analgésicos por algunas condiciones. La utilización de herramientas para medir el dolor, el establecimiento de políticas de analgesia multimodal basada en combinación de analgésicos de diferentes grupos y registro rutinario del dolor establecerá un nuevo orden en este proceso tan abandonando por los profesionales de la salud.

   Es muy satisfactorio conocer que en este momento la Federación Mexicana de Anestesiología, A.C. ha estado promoviendo el pago de las consultas por alivio al dolor perioperatorio a través de compañías aseguradoras, lo cual motivará aun más la cantidad de colegas interesados en estas áreas.  La parte final de este documento es el de poner a su disposición el material y la formación de las unidades de dolor y lo que hemos aprendido del mismo, agradeciendo de antemano el apoyo de nuestra Federación Mexicana de Anestesiología y a todos aquellos colegas comprometidos con el alivio al dolor inútil.

 

Referencias

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