Volumen
16 Número 4 Octubre - Diciembre 2004
La Historia de la Anestesia en México
| Dr. Gerardo Prieto-Hurtado |
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La historia de México rebosa de personas y hechos, de ideas y proyectos, de utopías y realidades, de alegrías y tristezas, de héroes y traidores. Desde el México precolombino hasta nuestros días han sucedido miles de eventos que han quedado en el olvido y tan solo unos cuantos alcanzaron a registrarse en los anales que ahora se enseñan como parte de nuestra historia como Nación. La anestesiología en nuestro país ha sido parte de este proceso histórico.
El artículo especial del Dr. Aurelio Cortés-Peralta sobre la vida y obra del Dr. Juan Ramón Pardo Galindo publicado en este número de Anestesia en México (1) es un ejemplo de cómo algunos hombres de esa bella época de los principios del siglo pasado se esforzaban por conocer lo que sucedía en el entonces ¨Viejo Mundo¨.
¿Cuál fue el verdadero merito del Dr. Pardo? Si hoy se describe en la Unión Europea una nueva técnica anestésica, mañana la podremos leer en Internet y un día después la estaremos empleando en algún país del continente Americano, en Asia, en Africa, o en cualesquier sitio remoto del globo terráqueo. La versatilidad de las comunicaciones actuales nos permite adquirir conocimientos y destrezas desarrolladas a miles de kilómetros. Ya no se hace necesario viajar largas distancias ni esperar meses o años para conocer los avances en medicina. Juan Ramón Pardo Galindo se adelantó a su época en este sentido; unos cuantos meses después de que se publicara la primera anestesia raquídea por el Profesor Augusto Bier en Alemania (2) seguido por Tuffier, Sicard, Matas, Dudley y Caglieri,(3,4) el Dr. Pardo realizó el mismo procedimiento en la provincia Mexicana, el 25 de julio de 1900, hecho que ha sido ponderado en varias ocasiones.(5,6,7)
¿Cabe preguntarnos cuanto tiempo era necesario para que a inicios del siglo pasado las noticias de Europa llegaran a la Ciudad de México, y de ahí hasta la Ciudad de Oaxaca? Un viajero debió de haber salido del reino de Babaria hacia los países bajos, y de Bruselas continuar hasta Amsterdam o Hamburgo, o tal vez Londres, Barcelona o Valencia. Habría que abordar un barco en algún puerto Europeo con destino a América; Nueva York, Nueva Orleáns, o a tal vez Veracruz. Estas rutas tomaban unos 10 a 14 días, o tal vez más. De Veracruz a la Ciudad de México un carruaje llegaba en una semana, y de la altiplanicie Mexicana a la Ciudad de Oaxaca se requería de unos 12 días de arduo camino. Todo este recorrido estaba a merced de las inclemencias del clima, de los piratas, de los bandidos, y ni que decir de los accidentes propios de las rutas marítimas y de terracería de aquella época. Una vez que los documentos llegaban a las antiguas oficinas postales, habrían de ser repartidos a pie o a caballo hasta sus destinatarios finales. Cuando Pardo leyó esta noticia, tuvo que comentarla con sus colegas mas allegados, luego salir a conseguir polvo de cocaína, esterilizarlo y esperar pacientemente a tener un enfermo apropiado para la novedosa técnica.
Otro hecho que hace del Dr. Pardo un mexicano ejemplar es que sin ser anestesiólogo realizó la primer anestesia subaracnoidea. No había anestesiólogos en esa época en nuestro país. Las anestesias eran impartidas, como en muchos otros países, por médicos interesados en técnicas anestésicas que proveyeran de un ambiente libre de dolor a los pacientes quirúrgicos. Es frecuente ver fotografías de aquella época donde en el momento quirúrgico no había un médico a la cabecera del enfermo; era el mismo cirujano quien había dado la anestesia el que estaba interviniendo al paciente.
La relatoría que hace el Dr. Aurelio Cortes-Peralta sobre la vida y obra del Dr. Ramón Pardo Galindo es sin duda muy elocuente y nos debería guiar en nuestras metas profesionales de ofrecer lo mejor, lo mas seguro, lo nuevo a nuestros pacientes. Por otro lado, los aspectos no médicos del Dr. Pardo me hacen pensar que era un ser completo, un médico preocupado por sus pacientes y por sus conciudadanos. Creo que Don Ramón Pardo Galindo fue muy osado para su época. Este era un don de algunos hombres de esa era, hombres que forjaron la historia de nuestra patria.
Con este artículo sobre la vida y obra del Dr. Pardo, Anestesia en México inicia un tributo especial a los mexicanos que con su esfuerzo han ido forjando la historia de nuestra especialidad. En algunos de los próximos números veremos las biografías de muchos de estos ilustres colegas.
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